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IVA en canasta básica y Marta vs Marta (Episodio II)

La letra pequeña

— Feliz jueves, Costa Rica. Agárrense que el Gobierno anunció este miércoles que el 22 de julio presentará su plan para aumentar ingresos fiscales. La presidenta Laura Fernández Delgado adelantó que la propuesta buscará “cobrar mejor los impuestos”, mientras el ministro de Hacienda, Rodrigo Chaves Robles, retomó el temita sensible de modificar el trato tributario de la canasta básica.

— ¿Cómo se come ese tamal fiscal en idioma de supermercado? Tragando grueso.

— A ver, el Gobierno se plantea cobrar el 13% del IVA a productos que hoy pagan tarifa reducida y luego devolver ese monto a los hogares de menores ingresos mediante un mecanismo focalizado. La idea, en abstracto, no es nueva. De hecho, responde a una lógica conocida: en vez de subsidiar el consumo de todo el mundo, incluidos hogares de altos ingresos, se concentra el beneficio en quienes realmente lo necesitan.

— Hasta ahí, la teoría suena ordenada e incluso deseable. El problema, como siempre, habita en la letra pequeña. Porque no basta con decir que el impuesto será para “los emperifollados”, como dijo Chaves, y que a los hogares vulnerables se les devolverá la plata después. La pregunta relevante es mucho más simple y mucho más incómoda: ¿cómo?

— ¿Cómo se cobraría ese IVA en la caja del supermercado? ¿El comercio le cobra a todos por igual? ¿Hacienda devuelve después? ¿A quién exactamente? ¿Con qué padrón? ¿Con qué frecuencia? ¿Por Sinirube? ¿Qué pasa con los hogares pobres que no están correctamente registrados? ¿Qué ocurre con quienes viven al día y no pueden esperar una devolución mensual, trimestral o semestral? ¿Quién asume el golpe de caja mientras la devolución llega? ¿Cómo se evita que una medida diseñada para “cobrarle a los ricos” termine pegándole primero a todo el mundo?

— Esa es la parte que el Gobierno no puede resolver con una frase pintoresca, por muy políticamente útil que sea: dibuja una imagen fácil, divide el país entre quienes merecen ayuda y quienes supuestamente se aprovechan de ella, y presenta una reforma compleja como si fuera apenas quitarle un beneficio a gente que llega al supermercado con saco de lino y pañuelo en la bolsa.

— El tema, estimada audiencia, es que Costa Rica no recauda con metáforas. Recauda con leyes, sistemas, facturas, padrones, bases de datos, comercios, declaraciones, devoluciones y plazos administrativos. Ahí es donde la idea debe demostrar si es una política pública viable (¡ojalá!) o apenas un (otro) titular simpático.

— Dicho lo cual, las cosas como son: el problema fiscal existe y hay que atenderlo. Los ingresos tributarios vienen bajo presión, la regla fiscal volvió a apretar, el Estado necesita financiar servicios y la discusión sobre exoneraciones, evasión, elusión, contrabando y eficiencia recaudatoria es de nuevo inevitable. Guste o no, Costa Rica necesita revisar cómo recauda y cómo gasta.

— También es cierto que las exoneraciones generalizadas pueden ser regresivas. Cuando un beneficio tributario aplica igual para todos, lo reciben tanto el hogar que cuenta monedas para comprar arroz como el hogar que nunca mira el precio del grano básico. Esa discusión es válida y técnicamente defendible.

— Pero una cosa es revisar un beneficio mal focalizado y otra muy distinta es cobrar primero un impuesto a productos básicos y prometer que después se compensará a quienes no deberían pagarlo. En política social, el “después se lo devolvemos” no pesa igual para todos. Para un hogar de altos ingresos, puede ser un ajuste contable. Para una familia vulnerable, puede ser la diferencia entre comprar completo o dejar algo en el estante.

— Por eso el plan fiscal del Gobierno no puede llegar al país envuelto únicamente en la promesa de “cobrar mejor”. Tiene que llegar con mecanismo, calendario, base de datos, criterio de elegibilidad, forma de devolución, estimación de impacto, plan de transición y medidas para evitar errores de exclusión. Porque el riesgo no está solo en que alguien con más plata reciba un beneficio que no necesita. El riesgo también está en que alguien que sí lo necesita quede fuera del sistema y pague el costo de una focalización mal diseñada.

— Ese es el detalle incómodo de todo esquema focalizado: cuando funciona, mejora la justicia distributiva. Cuando falla, castiga precisamente a quienes decía proteger. Esperemos, pues, que esta vez nos toque presenciar el primero de esos escenarios.

— Lo dicho: bienvenida la discusión fiscal, pero sin prestidigitación, que ya para eso está Mandrake. Si el Gobierno quiere tocar la canasta básica, que lo diga con todas sus letras. Si quiere pasar de una tarifa reducida general a un esquema de devolución focalizada, que explique cómo se hará antes de pedir confianza. Y si promete que los hogares vulnerables no saldrán afectados, que muestre el mecanismo, no solo la intención.

— Porque en impuestos, como en medicina, no basta con decir que el tratamiento será bueno para el paciente. Hay que explicar la dosis, los efectos secundarios y quién responde si algo sale mal.

— Hablando de letras pequeñas, ayer también tuvimos otro episodio institucional digno del anuario de anécdotas decembrinas: la diputada oficialista Marta Esquivel Rodríguez, presidenta de la Comisión de Nombramientos, restringió el ingreso de camarógrafos y fotógrafos durante la audiencia con el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Orlando Aguirre Gómez.

— La escena sería llamativa por sí sola. Pero se vuelve todavía más simpática por un detalle: siendo magistrada suplente de la Sala Constitucional, Esquivel redactó una sentencia que condenó precisamente obstáculos al trabajo de la prensa en recintos legislativos.

— Ajá.

— Como magistrada, Marta Esquivel sostuvo que las restricciones al acceso de la prensa a espacios legislativos debían superar un examen estricto de razonabilidad. En palabras sencillas: si se va a limitar el trabajo periodístico en un recinto público, la medida debe estar justificada, perseguir un fin legítimo y ser la alternativa menos gravosa posible.

— Como diputada, Marta Esquivel aplicó ayer, al suave y sobre las olas, una restricción improvisada (y francamente arbitraria) al acceso de prensa en una comisión legislativa.

— Y aquí es donde vuelve un nuevo viejo conocido del Reporte Delfino: Marta magistrada vs. Marta diputada.

— No es la primera vez que la diputada Esquivel termina discutiendo, desde la curul, estándares que ella misma defendió desde la Sala Constitucional. Hace unas semanas recordamos el caso de los llamados “ticos con corona”: como magistrada, Esquivel redactó una sentencia estructural contra la Caja por listas de espera y defendió la intervención constitucional para proteger derechos de pacientes; como diputada, cuestionó a quienes acudían a la Sala IV para exigir atención médica.

— En aquel momento dijimos que se habían activado los poderes fantásticos de una diputación. Pues bien: esta vez el multiverso volvió a abrirse.

— No tiene nada de malo ordenar una audiencia legislativa. Nadie discute que una comisión puede establecer reglas de ingreso, ubicación, tiempo y logística, especialmente si el espacio físico es limitado o si se busca preservar el desarrollo de la sesión. Pero eso es muy distinto a restringir el trabajo de camarógrafos y fotógrafos sin explicar con suficiente claridad por qué esa restricción era necesaria, proporcional y menos gravosa... estándares que, recordemos, ¡ella misma fijó!

— El problema no es que Marta Esquivel haya cambiado de silla. La gente cambia de cargo. Cambia de rol. Cambia de responsabilidades. Cambia de equipo (yo llevo como siete en este Mundial). Incluso puede cambiar de criterio. Eso no es pecado.

— El problema aparece cuando parece cambiar también el estándar.

— Si desde la Sala se exige máxima justificación para limitar a la prensa, desde la Asamblea no se puede actuar como si bastara la conveniencia administrativa (o el mal genio) del momento. Si antes la regla era “facilitar en la mayor medida posible el trabajo periodístico”, ahora no puede convertirse en “entran solo si no incomodan demasiado la dinámica de la comisión que responde a mi arbitrario estándar personal”.

— Y menos en una audiencia sobre nombramientos judiciales, con el presidente de la Corte sentado frente a diputados, en un momento donde la independencia judicial, la elección de magistraturas suplentes y el acceso público a la deliberación legislativa están bajo la lupa.

— La prensa no entra a la Asamblea por cortesía. Entra porque cubre asuntos públicos. Entra porque documenta. Entra porque permite que la ciudadanía vea, escuche y evalúe lo que hacen sus representantes. Y cuando se trata de procesos de nombramiento de altas autoridades judiciales, la transparencia no es decoración: es parte clave del control democrático.

— De nuevo: la letra pequeña importa.

— En materia fiscal, importa cómo se cobra, a quién se devuelve y cuándo llega la compensación. En materia de libertad de prensa, importa qué se restringe, por qué, durante cuánto tiempo, con qué justificación y si existía una alternativa menos lesiva.

— En ambos casos, el discurso general puede sonar razonable e incluso atractivo. “Cobremos mejor”. “Ordenemos la audiencia”. Perfecto. Pero el país no se gobierna con encabezados. Se gobierna con mecanismos. ¿No estábamos todos de acuerdo hace nada en la importancia de la seguridad jurídica? ¿O eso solo aplica cuando se trata de las inversiones de los compas?

— Es ahí donde tenemos, como país, que mordernos y afinar el ojo.

— Porque cuando la letra pequeña queda borrosa, los costos suelen aparecer después: en el supermercado, en la fila de una devolución, en el bolsillo de quien no fue bien registrado, en la cámara que no pudo documentar una audiencia pública, en el precedente que se normaliza sin discusión.

— Así que sí: discutamos impuestos. Discutamos exoneraciones. Discutamos gasto. Discutamos seguridad social. Discutamos nombramientos. Discutamos cobertura de prensa. Pero discutamos con estándares completos, no con frases bonitas para la gradería.

— Si el Gobierno quiere tocar la canasta básica, que muestre la fórmula. Si una diputada quiere limitar a la prensa, que supere el mismo examen que ella exigía desde la Sala.

— Lo demás es prestidigitación institucional: mucho movimiento de manos, mucha palabra grande, mucho gesto de autoridad… y la ciudadanía, como siempre, tratando de adivinar en cuál vaso quedó la bolita.

Bonus track: Jefaturas de oposición acusan al oficialismo de sostener una “guerra” contra el Poder Judicial.

Hidden track: Diputada oficialista propone multa de ₡122 mil por transportar mascotas sin dispositivos de retención.

Remix: Frente Ecologista denuncia a planta de Sigma por vertidos contaminantes en Oreamuno.

Asamblea Legislativa

Sala IV anula rechazo de Yara Jiménez a permuta en comisiones entre Claudia Dobles y Abril Gordienko

La Sala Constitucional anuló parcialmente la resolución de la presidenta de la Asamblea Legislativa, Yara Jiménez Fallas, que rechazó la permuta de puestos en comisiones solicitada por las diputadas Claudia Dobles Camargo, de Coalición Agenda Ciudadana, y Abril Gordienko López, del Partido Unidad Social Cristiana. Mientras tanto, Jiménez emitió una resolución este miércoles que plantea devolver, otra vez, la nómina de candidaturas a magistraturas suplentes de la Sala IV, cuyas apelaciones se conocerán en la sesión de este jueves.

Los detalles en Barra de Prensa.

Reporte Internacional

Grupos demandan a Trump por sanciones contra la Corte Penal Internacional

Dos organizaciones de derechos humanos demandaron al Gobierno de Donald Trump por las sanciones impuestas contra la Corte Penal Internacional (CPI), al alegar que las restricciones perjudican ilegalmente su defensa de los palestinos y las obligan a censurar parte de su trabajo. Mientras tanto, el Servicio Nacional de Sanidad Agraria de Perú declaró una emergencia sanitaria en todo el país durante 90 días tras detectar casos de influenza aviar de alta patogenicidad en aves de corral del departamento de Lima. Asimismo, la Organización Mundial de la Salud advirtió que el brote de ébola en el este de la República Democrática del Congo avanza con mayor rapidez que la capacidad de las autoridades para identificar los contagios y contener la transmisión.

Los detalles en el Reporte Internacional.

La Jornada

Costa Rica suma 13 medallas en torneo internacional de bádminton en El Salvador

La delegación costarricense obtuvo 13 medallas en el III Internacional Junior Multicategorías El Salvador 2026, disputado del 8 al 12 de julio en San Salvador. El balance nacional incluyó un oro, cinco preseas de plata y siete de bronce en categorías desde U13 hasta U19. Además, la limonense Mikela Castro Bolívar terminó como la atleta más ganadora del Circuito Nacional de Surf Banco LAFISE 2026, tras conquistar tres campeonatos en categorías menores. La surfista de 12 años se coronó en sub-14, sub-16 y sub-18 durante la última fecha, disputada en Playa Hermosa de Garabito.

Los detalles en La Jornada.

Botonetas

Teatro: El Teatro de Bolsillo recibirá, a partir de este viernes 17 y hasta el domingo 26 de julio, la obra Gris, una nueva puesta en escena dirigida por el actor y director Dennis Quirós. La obra explora, entre drama y comedia, la absurda, cómica y apresurada búsqueda de sentido en la vida de dos personajes: una escritora y una periodista.

Música: El Mariposario Spirogyra recibirá Living Systems, una experiencia artística creada por Charly Fariseo que explora la relación entre naturaleza, tecnología y sonido. La actividad se realizará el sábado 18 de julio, a las 10:00 a. m., en el mariposario ubicado en San Francisco de Goicoechea.

Ópera: La Compañía Lírica Nacional, presentará El barbero de Sevilla, de Gioachino Rossini, del 24 al 31 de julio en el Teatro Popular Melico Salazar.

Cartago: El Ministerio de Cultura y Juventud llevará una variada programación artística y cultural a El Tejar de El Guarco, Turrialba y Tucurrique del 17 al 19 de julio. Conciertos, teatro, danza, talleres y actividades para todas las edades forman parte de RIDE Cultural, una iniciativa que acerca el arte y la cultura a las comunidades.

Agenda Cultural: El Ministerio de Cultura y Juventud celebrará su 55 aniversario con una jornada gratuita de música, teatro, danza, literatura, circo y actividades para toda la familia en el Centro Nacional de la Cultura (Cenac), y más actividades en otras sedes.