Se abordaron desafíos ambientales, innovación tecnológica y justicia espacial desde una perspectiva crítica y multidisciplinaria.

Del 24 al 29 de marzo, la Universidad Nacional (UNA) y la Universidad Nacional de Luján (Argentina) realizaron de forma conjunta el II Congreso Regional en Ciencias de la Tierra y el Mar y el V Congreso Internacional de Geografía Urbana.

Ambos encuentros se llevaron a cabo en el campus Omar Dengo, en Heredia, y contaron con la participación de representantes de más de 22 países de América Latina, el Caribe y Europa.

Los congresos propiciaron el fortalecimiento de redes internacionales, impulsando nuevos convenios de cooperación, proyectos conjuntos y movilidad estudiantil y docente. En total, se desarrollaron más de 17 conferencias magistrales, 98 ponencias, 19 carteles científicos, mesas redondas, presentaciones de libros y giras académicas, destacando la diversidad de enfoques y temáticas abordadas.

Durante la apertura, el rector de la UNA, Francisco González Alvarado, afirmó que:

Estos espacios representan un hito importante en nuestro compromiso con la generación y difusión del conocimiento en áreas cruciales para el desarrollo sostenible de nuestra región”.

La decana de la Facultad de Ciencias de la Tierra y el Mar, Lilliam Quirós Arias, recordó la vocación histórica de la facultad por el trabajo conjunto con las comunidades, mientras que Francisco Rodríguez Soto, director de la Escuela de Ciencias Geográficas, subrayó que la geografía urbana en la transformación social tiene un papel fundamental en la configuración de ciudades equitativas, sostenibles y resilientes.

La conferencia inaugural estuvo a cargo de Clemens Ruepert, del Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas (IRET-UNA), quien presentó el tema “Agua de consumo: tres nuevos desafíos para su protección”.

 Conclusiones hacia una sostenibilidad integral

En la clausura del Congreso, Mónica Retamosa, académica del Instituto Internacional de Conservación y Manejo de Vida Silvestre (ICOMVIS-UNA), destacó la necesidad urgente de fortalecer la gobernanza climática y ambiental, sustentada en evidencia científica, políticas públicas inclusivas y participación comunitaria.

Así mismo, la académica subrayó la importancia de incorporar herramientas tecnológicas avanzadas y modelos predictivos que permitan una restauración ecológica más eficiente, una mejor planificación territorial y un monitoreo ambiental más preciso.