La montañista costarricense Ligia Madrigal Moya emprenderá este jueves 3 de abril un reto simbólico y exigente: caminar 50 kilómetros desde Las Juntas de Pacuar, en Pérez Zeledón, hasta la cima del Cerro Chirripó, como parte de las celebraciones por el 50 aniversario del Parque Nacional Chirripó.
La caminata, más allá del esfuerzo físico, pretende enviar un mensaje claro sobre la necesidad de proteger los ecosistemas del país en medio de las amenazas que representa el cambio climático.
Antes de partir hacia la cima, Madrigal indicó:
El Chirripó es un símbolo de la grandeza de nuestra naturaleza (...) Con esta caminata, quiero rendir homenaje a aquellos pioneros que se atrevieron a conquistar su cumbre, al tiempo que invito a todos a reflexionar sobre nuestro papel en la preservación de este legado para las futuras generaciones”
Con una altitud de 3.820 metros sobre el nivel del mar, el Cerro Chirripó es el punto más alto de Costa Rica y uno de los principales íconos del turismo ecológico nacional. La ruta que recorrerá Madrigal atravesará bosques nubosos, senderos rocosos y paisajes de alta montaña que muestran la diversidad y fragilidad de este entorno natural.
Durante la travesía, un vehículo de atención de incendios forestales acompañará el recorrido, difundiendo mensajes de prevención relacionados con la temporada seca. La iniciativa también busca fortalecer el vínculo entre las comunidades locales y el parque nacional.
Ronald Chan, director del Área de Conservación La Amistad Pacífico, señaló que la conservación no es tarea exclusiva de los guardaparques:
Es una responsabilidad compartida que requiere la participación de todos los ciudadanos”.
Madrigal, reconocida por sus expediciones de montaña y su compromiso ambiental, destacó que los parques nacionales son fuente de bienestar económico, material y espiritual.
El deporte y la recreación al aire libre son herramientas poderosas para conectar a las personas con su entorno y fomentar un sentido de pertenencia”
La caminata será documentada a través de redes sociales y está abierta a todas las personas que deseen seguirla de forma simbólica, como una forma de celebrar la riqueza natural del país y reafirmar el compromiso colectivo con su protección.