Productos replican la funcionalidad del plástico convencional, pero con una huella de carbono hasta un 70% menor.

Materias primas provenientes de fuentes renovables y bioplásticos se transforman en empaques de vanguardia en una nueva planta que inició operaciones en La Lima de Cartago. Esta instalación, de la empresa nacional DosMil50 Empaques Compostables, ofrece soluciones a la medida y con un menor impacto ambiental para las industrias de alimentos, supermercados, servicios de alimentación, textiles y otros sectores comprometidos con la reducción de su huella de carbono.

Este hito es el resultado de una colaboración estratégica entre el laboratorio de innovación y emprendimiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID Lab) y capital privado costarricense, con una inversión superior al $1 millón.

Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el mundo genera 430 millones de toneladas métricas de plástico al año, cantidad que se triplicaría al 2060 si continúa la tendencia actual. El plástico proviene de combustibles fósiles. Se calcula que entre el 4% y el 8% de la producción mundial de petróleo se destina a la fabricación de plásticos, una cifra que se espera que aumente al 20% para 2050.

La compañía destacó que, en contraste, los bioplásticos se producen a partir de fuentes renovables, utilizando procesos como la fermentación de azúcares derivados del almidón, la síntesis microbiana y la extracción química de celulosa.  Con estos métodos se obtienen materiales como PLA (ácido poliláctico), PBS (succinato de polibutileno) y PHA (polihidroxialcanoatos), entre otros.

DosMil50 los transforma en empaques y films terminados, listos para su uso en la industria. Estos productos replican la funcionalidad del plástico convencional, pero con una huella de carbono hasta un 70% menor y la capacidad de degradarse en menos de 180 días, explicaron en un mensaje a la prensa.

Por ejemplo, sus bolsas transparentes a base de ácido poliláctico funcionan exactamente igual que sus contrapartes de polipropileno, pero su huella de carbono es un 50% más baja.

José Rafael González, fundador y director de DosMil50. José Rafael González, fundador y director de DosMil50.

José Rafael González, fundador y director de DosMil50, comentó:

Hoy demostramos que es posible sustituir completamente el plástico tradicional y, al mismo tiempo, acercar estas tecnologías a pequeñas y medianas empresas locales, que históricamente han enfrentado barreras para acceder a soluciones sostenibles”.

La planta de 1.000 metros cuadrados se inauguró este 3 de abril en un acto que contó con la participación de Kifah Sasa Marín, Representante Auxiliar del PNUD en Costa Rica y Francisco Javier Urra, representante del BID en Costa Rica.

“Para nosotros, es un orgullo contribuir a este proyecto, un excelente ejemplo de innovación, sostenibilidad ambiental y desarrollo económico, tres elementos que van de la mano en esta nueva instalación. Esta planta posiciona a DosMil50 como líder en la transición hacia soluciones de vanguardia, alineándose con la misión de BID Lab de catalizar soluciones transformadoras y apoyar el desarrollo económico sostenible en América Latina y el Caribe”, señaló Urra.

Menor impacto ambiental

En los últimos cinco años, BID Lab ha desempeñado un papel fundamental en la dinamización del ecosistema de innovación de Costa Rica mediante la movilización de $10 millones. La inversión se ha dirigido a actores clave del ecosistema de innovación (agencias de desarrollo, startups, fondos de inversión), fomentando una transición sólida hacia un modelo económico más sostenible y resiliente.

En el marco del proyecto Consumo 180, financiado por el Fondo Francés para el Medio Ambiente Mundial (FFEM), DosMil50 y el PNUD establecieron una colaboración estratégica para avanzar en la reducción, sustitución y recuperación de plásticos en el consumo masivo; a través de la adopción de soluciones bajo los principios de ecodiseño, reutilización, y economía circular.

Sandra Sosa, Representante Residente del PNUD en Costa Rica, comentó que el mundo está cambiando y este país avanza como líder, "demostrando que el crecimiento económico y la responsabilidad ambiental pueden y deben ir de la mano".

La inauguración de esta planta no solo es un ejemplo de innovación, sino una muestra de que, con visión, inversión y compromiso, podemos transformar nuestra industria y convertir a Costa Rica en un referente global en la producción sostenible".

Algunos de los clientes actuales de la compañía son Auto Mercado, Mayca, KFC, Britt, Green Solutions, Quiznos, Uber Eats y Spoon, así como empresas de todos los tamaños en los negocios alimenticio, cafetalero, farmacéutico y de ventas minoristas, entre otros. Destacan emprendimientos costarricenses como Bibelot, Green Communities, la Petit France, Kleantab y el restaurante Posada de la Luna.

Cada uno recibe asesoría personalizada para determinar el diseño, la materia prima, el tiempo de degradación y la huella de carbono que tendrá cada producto.

Anteriormente, la totalidad de los productos de DosMil50 se manufacturaban en Asia o Europa y eran importados a Costa Rica, con los costes, tiempos y huella ambiental que representan los envíos transpacíficos. Hoy, la nueva planta permite confeccionar una gran parte del catálogo localmente, desde el diseño hasta la conversión de las materias primas en artículos finales. La empresa destacó:

Esto reduce significativamente los tiempos de entrega de tres meses a tan solo 30 días, además de ofrecer productos de mayor calidad, más económicos y con menor impacto ambiental".

De esta forma, DosMil50 triplica su capacidad de entrega de producto e inicia una nueva etapa de expansión del negocio, con la oportunidad de exportar empaques sostenibles con sello costarricense a clientes en Guatemala y Panamá.