La fiebre en niños puede generar dudas y miedo, pero con la información adecuada puede manejarse de manera segura.

Tres consejos para aplicar hoy mismo:

  1. No automedique a su hijo. Consulte con un profesional de salud antes de ofrecer cualquier medicamento.
  2. La fiebre puede causar deshidratación rápidamente, entonces ofrezca líquidos constantemente.
  3. Más allá de la temperatura, preste atención a signos como irritabilidad extrema, letargo o dificultad para respirar.

La fiebre en los niños es una preocupación frecuente para padres y cuidadores. Sin embargo, es importante comprender que la fiebre no es una enfermedad en sí misma, sino una respuesta natural del cuerpo ante diversas condiciones, siendo la más común la infección.

En este artículo, exploraremos las causas de la fiebre, cuándo consultar a un especialista y las mejores prácticas para su manejo en el hogar.

¿Qué es la fiebre y por qué ocurre?

La fiebre ocurre cuando el cuerpo eleva su temperatura como respuesta a un agente externo, generalmente una infección viral o bacteriana.

En general, se considera fiebre cuando la temperatura corporal supera los 38°C (100.4°F). Sin embargo, la forma en que se mide la temperatura puede influir en los resultados:

  • Axilar, auricular y de la frente: Métodos fáciles de usar, pero menos precisos.
  • Rectal: Métodos más precisos, especialmente en niños pequeños.
  • Orales: Pueden ser utilizados en niños mayores.

Entre las enfermedades que pueden causar fiebre en niños se encuentran:

  1. Resfriados
  2. Gastroenteritis
  3. Infecciones de oídos
  4. Laringitis
  5. Bronquiolitis
  6. Infecciones urinarias

Además, algunas vacunas pueden causar fiebre como efecto secundario temporal.

¿Cuándo consultar con un especialista?

En la mayoría de los casos, la fiebre puede manejarse en casa. Sin embargo, hay situaciones en las que se debe buscar atención médica:

  • Bebés menores de tres meses con fiebre de 38°C (100.4°F) o más, incluso si parecen estar bien.
  • Niños de tres meses a tres años con fiebre superior a 38°C (100.4°F) por más de tres días o que presenten signos de malestar (irritabilidad, rechazo de líquidos).
  • Niños de 3 a 36 meses con fiebre de 38.9°C (102°F) o más.
  • Niños de cualquier edad con fiebre de 40°C (104°F) o más.
  • Niños con convulsiones febriles, es decir, episodios de convulsiones cuando la fiebre supera los 38°C (100.4°F).
  • Fiebre recurrente sin otros síntomas durante más de siete días.
  • Niños con enfermedades crónicas, como cardiopatías, cáncer o anemia falciforme.
  • Presencia de fiebre con erupción cutánea nueva.

Manejo de la fiebre en casa

Si el niño no presenta signos de alarma, la fiebre puede tratarse en casa con los siguientes cuidados:

  • Medicamentos: El paracetamol (acetaminofén) y el ibuprofeno pueden ayudar a reducir la fiebre, siempre bajo la dosificación adecuada y con orientación médica.
  • Hidratación: La fiebre aumenta el riesgo de deshidratación. Se deben ofrecer líquidos frecuentemente, como leche materna, fórmula, agua, gelatina, sopas o paletas heladas, según la edad del niño.
  • Descanso: Los niños con fiebre suelen sentirse cansados y adoloridos. Es importante permitirles descansar tanto como lo necesiten.
  • Baños con precaución: No se recomienda usar baños o esponjas para tratar la fiebre, ya que el efecto es temporal. Si un baño ayuda a calmar al niño, use agua a temperatura corporal.
  • Evite abrigar en exceso: Aunque el niño pueda sentir frío, vestirlo con ropa ligera y usar solo una manta liviana ayuda a liberar el calor y reducir la fiebre.

La fiebre en niños puede ser preocupante, pero en la mayoría de los casos no representa un peligro inmediato.

Con un monitoreo adecuado y el manejo correcto en casa, la fiebre puede ser controlada de manera segura. Sin embargo, es fundamental conocer los signos de alarma que requieren atención médica para garantizar el bienestar del niño.

El contenido médico de este artículo fue verificado por la Dra. Georgina Madriz Vargas, pediatra.