Por Maripaz De la Torre Herrera - Estudiante de la carrera de Psicología 

Toda acción que se lleva a cabo es la manifestación del resultado de procesos cognitivos activos. La capacidad de procesos cognitivos que nos permiten determinar cuáles acciones hacer y cómo hacerlas es justamente lo que distingue a los seres humanos como seres racionales, del resto de los seres vivos. ¿Pero qué origina o impulsa estos procesos cognitivos?

La mayoría de los psicólogos y filósofos responden esa pregunta planteando que es la motivación, pues señalan que toda acción que llevamos a cabo viene originada de una motivación, la cual puede ser tanto interna como externa (Desarrollo Humano, 2017), y lo que impulsa una conducta motivada, según Choliz, (2005), es la emoción. Las emociones pueden originar la conducta o bien producirse por esta. De eso está compuesto el ser humano, de emociones, ya que estas tienen funciones adaptativas, sociales y motivacionales que nos permiten desarrollarnos en el ámbito privado y público de nuestra vida.

Según Ulloa Brenes (2019), si no tenemos un objetivo que alcanzar, no tendremos una motivación que impulse nuestro actuar; y sin una conducta motivada, no tenemos nada. Se entiende entonces que su planteamiento significa que aquella persona que no encuentra algo que la motive y que la impuse a acciones como por ejemplo, estudiar, ejercitarse, etc., llega eventualmente a encontrarse en un vacío existencial, donde la persona no halla una razón para seguir viviendo, y esta falta de motivación indudablemente causa su destrucción.

Este es el punto más importante por discutir. ¿Hay vida sin motivación? Contrario a lo planteado, sí la hay, pero no de calidad. Podemos pasar nuestros días en lo que podríamos denominar, “modo piloto”, y aun así, estar viviendo. Seguiremos llevando a cabo las acciones y decisiones por el simple hecho de obediencia, pues es lo que como ser humano, nos corresponde (Guerrero, 2017), es el ciclo de levantarme, ir al trabajo, ir al supermercado por insumos para sobrevivir, volver a casa, ver televisión, dormir y repetir el ciclo. No hay ninguna acción que lleve a cabo con la idea de entretenimiento, de desarrollo personal o profesional, porque no hay una motivación de mejorar mi estilo de vida, pero eso no significa que dejo de vivirla. La rutina se continúa porque es lo que debo hacer, y el no estar motivado no impide que lo haga.

Por lo tanto, no es del todo correcto que toda persona deba tener una (o varias) motivaciones para vivir. Sí podemos vivir —y por vivir, me refiero a existir— sin motivación alguna, pues existimos por el mero hecho de que estamos configurados para ello. La falta de motivación no causa nuestra destrucción, pero sí puede causar otros efectos, como la depresión. El punto es que, sí es cierto que sin motivación, la vida no es digna ni placentera, pero es vida al final y su eventual destrucción no es segura.

 

MOXIE es el Canal de ULACIT (www.ulacit.ac.cr), producido por y para los estudiantes universitarios, en alianza con el medio periodístico independiente Delfino.cr, con el propósito de brindarles un espacio para generar y difundir sus ideas.  Se llama Moxie - que en inglés urbano significa tener la capacidad de enfrentar las dificultades con inteligencia, audacia y valentía - en honor a nuestros alumnos, cuyo “moxie” los caracteriza.

Referencias bibliográficas:
  • Choliz, M. (2005) Psicología de la emoción: el proceso emocional. https://www.uv.es/=choliz/
  • Guerrero, M. Á. (2017). Nihilismo emocional y ontología crítica del delito: matrices de olvido y tortura. Amauta, 15(39), 109-126. http://doi.org/10.15648/am.30.2017.8
  • Papalia, D. E. y Martorell, G. (2017) Desarrollo Humano. Mc Grow Hill Education
  • Ulloa Brenes, G. (2019) Psicología de la motivación. EUNED.