Por Sharon Fallas Moya – Estudiante de la carrera de Psicología

¿Se ha preguntado alguna vez de dónde surgen nuestros pensamientos? ¿Cómo es que elaboramos pensamientos? El estudio del cerebro ha generado fascinación desde el inicio de los tiempos, un claro ejemplo son los egipcios, quienes practicaban la lobotomía para observar cómo era el cerebro humano y hoy continúa el camino en su investigación. Se dice que el nacimiento del concepto de la neurociencia cognitiva surgió de la conversación de dos grandes pensadores, Gazzaniga y Miller, en el asiento trasero de un taxi neoyorquino camino a una convención de científicos de las universidades Rockefeller y Cornel, a raíz de su misión de aportar respuestas al modo en que el cerebro da lugar a la mente (Arias, 2010). Los avances en las neurociencias sobre el complejo funcionamiento del cerebro muestran el proceso cerebral que sucede para dar origen a los pensamientos y conductas humanas a partir de su biología inicial y de la percepción que se tiene del mundo externo.

El cerebro hace uso de su genética en adición con la interacción con el exterior para elaborar sus complejos procesos que dan como resultado la creación de conocimiento, pensamiento y otras funciones que nos describen como humanos. “De importancia capital es el descubrimiento de la plasticidad cerebral. Según esta tesis, no sólo la dotación biológica inicial sino también el mundo exterior es causa de que el cerebro (…) llegue a ser el que es” (Martí, 2015). La plasticidad cerebral es aquella que permite la creación de conexiones sinápticas (las cuales requieren de un proceso extenso a nivel interno) con las que se logra la posibilidad de ejecutar funciones como las de percibir, memorizar, aprender, hablar y construir conocimiento; esto por medio de la convergencia de la información que el ser humano trae previamente con los nuevos estímulos que recibe del mundo que lo rodea.

Gran parte de los procesos cerebrales relacionados a las funciones cognitivas suceden en la corteza frontal, su nivel de complejidad va a depender de la etapa del desarrollo en la que se encuentra el cerebro. “Ciertos aspectos del pensamiento que parecen sofisticados y elaborados – la moral y la matemática, por ejemplo, ya están esbozados desde el día en que nacemos” (Signam, 2015). Por otro lado, aquellos aspectos del pensamiento, como tomar una decisión, surgen con la maduración del cerebro, en especial el área de la corteza frontal donde ocurren las funciones cognitivas y ejecutivas. Esta maduración de la corteza cerebral resulta de la composición entre esa información cruda que se tiene desde el nacimiento y las representaciones mentales que resultan de la interacción que ha tenido la persona con su contexto.

Abrazando las posturas anteriores, la información que las neurociencias nos han expuesto hasta el momento se direccionan en un camino que indica que el cerebro contiene información previa al momento del nacimiento, la cual sirve como base para construir nueva información según los estímulos e interacciones que se tienen con el mundo que le rodea. Para que exista esa construcción, gracias a la plasticidad, necesitamos ciertamente hacer uso del sistema de sentidos y la propiocepciones para detectar y procesar esa información obtenida del exterior. Lo fascinante del estudio cerebral es que nuevos descubrimientos surgen conforme más se profundiza en su funcionamiento abriendo las puertas a seguir navegando en el fascinante mundo que nos ofrece el cerebro.

MOXIE es el Canal de ULACIT (www.ulacit.ac.cr), producido por y para los estudiantes universitarios, en alianza con el medio periodístico independiente Delfino.cr, con el propósito de brindarles un espacio para generar y difundir sus ideas.  Se llama Moxie - que en inglés urbano significa tener la capacidad de enfrentar las dificultades con inteligencia, audacia y valentía - en honor a nuestros alumnos, cuyo “moxie” los caracteriza.

Referencias bibliográficas:
  • Arias, A. (2010). Del problema mente/cuerpo al estudio de la mente-cerebro. A partir de la neurociencia cognitiva. Thémata. Revista de Filosofía, 46(2), 249-257.
  • Martí, M. (2015). Neurociencia para filósofos: Cómo el estudio del cerebro nos ayuda a comprender el pensamiento. ScientiaetFiades, 3(2), 217-226.
  • Signam, M. (2015). La vida secreta de la mente: Nuestro cerebro cuando decidimos, sentimos y pensamos. Penguin Random House.