Manuel Madriz – Estudiante de la carrera de Psicología

El reto que nos exige el mundo actual es aprender las habilidades necesarias para enfrentar la dinámica del desarrollo de la ciencia y tecnología, donde están presentes los cambios con nuevos enfoques como la inteligencia artificial. Por lo tanto, es imprescindible cuestionarnos ¿cómo debemos preparar a la sociedad para su empoderamiento en esta nueva cultura?, ¿estamos preparados para enseñar nuevas competencias científicas y tecnológicas?

La ciencia y tecnología son dos áreas que se unen, y mezclan la investigación y desarrollo tecnológico con el objetivo de formar personas con un pensamiento creativo, crítico, innovador, con capacidad de proponer alternativas y pensamiento lógico (De la Cruz et al, 2019). Por tanto, la educación es fundamental para transmitir información a las personas para que se familiaricen con los nuevos términos desde la edad escolar. El uso de la metodología STEM (Science, Technology, engineering, mathematics) conlleva que los profesores trabajen con sus alumnos en experimentos y ferias científicas, con el objetivo de crear y empoderar el interés en las ciencia y tecnología.

En el desarrollo de la nueva cultura, se debe trabajar en la investigación, por lo que es necesario el desarrollo del pensamiento crítico en los niños y jóvenes, para lograr el desarrollo de competencias e interés hacia el desarrollo de las ciencias y tecnologías (Ortega y Gil, 2019). Esto, a su vez, nos lleva a cuestionarnos qué sucede con las personas que no tiene facilidad de acceso a las tecnologías, cómo podemos manejar el temor de los adultos mayores a ese nuevo mundo y si el currículum de la enseñanza en escuelas y colegios está preparado para ser interdisciplinario en sus contenidos, ya que el desarrollo de proyectos se debe compartir entre varias disciplinas.

La primera inquietud radica si en la formación educativa de nuestro país prepara a los jóvenes para tener el perfil científico y humanista necesario para lograr una combinación que permita enfrentar las demandas del entorno. Una segunda situación está asociada con los modelos educativos de nuestro sistema, ya que no tienen el mismo alcance para todos, en lo relacionado con las facilidades para el desarrollo de pensamientos innovadores y críticos. Una tercera inquietud es si conocemos las fortalezas del sistema educativo del país para alcanzar la transformación de los jóvenes para lograr objetivos en el desarrollo de la ciencia y tecnología.

En su esfuerzo de desarrollo, el Estado ha venido trabajando en esas áreas a través de diferentes entidades estatales como el Ministerio de Educación Pública (MEP) y Ministerio de Ciencia, Tecnología y Comunicaciones (MICIT). Para ello, se han creado, por ejemplo, colegios científicos para la educación pública, pero la realidad es que el resto de colegios públicos están limitados por temas de presupuesto e infraestructura en el desarrollo de niños y jóvenes para empoderarlos en esta nueva cultura. Esto origina que se tenga muy baja presencia en el desarrollo de la ciencia y tecnología del país. Tal como lo cita Rivero et al (2018), se debe buscar compartir más allá de la región como iguales y con una comunicación fluida, a través de la construcción de centros de ciencia y tecnología que permitan intercambiar experiencias, conocimientos y desarrollar nuevas habilidades, que ayuden al desarrollo de talentos.

La demanda del desarrollo de nuevos profesionales en ciencia y tecnología es creciente porque el mundo vive esa dinámica y, por lo tanto, se debe dar una formación con valores éticos y de responsabilidad, ya que ellos van a tener influencia en el campo social y humano (Barcia et al, 2019).

La educación es la base de la transformación productiva de un país (Barcia et al, 2019), por lo que la ciencia y tecnología se convierten en una vía para mejorarla. Los profesores requieren de herramientas y conocimientos para transferir a sus alumnos nuevos enfoques y desarrollar en ellos el deseo de explorar nuevas áreas. La formación educativa incide en la formación de futuros profesionales que deben enfrentar de forma integral los retos del entorno, por lo que el modelo educativo debe desarrollar una dinámica que responda a la demanda de áreas como la ciencia y tecnología (Barcia et al, 2019).

Para lograr un pensamiento científico se debe dejar a un lado el pensamiento de memoria, ya que, de lo contrario, no se va a lograr el desarrollo del pensamiento crítico en los jóvenes. Estaremos viviendo en siglo XXI con un estilo de enseñanza de mediados del siglo XX y, por ende, el país no logrará crecer e innovar en los campos de ciencia y tecnología.

Estamos viviendo la cuarta revolución industrial, y los cambios tecnológicos están presentes en nuestras vidas. El mismo ambiente demanda el conocimiento en esos campos, por lo que, además de trabajar con niños y jóvenes, se debe integrar en la educación a los adultos mayores para que puedan mantener su independencia en su vida diaria y entender los beneficios de las nuevas tecnologías. De esta forma, se logrará el empoderamiento de toda la población en la ciencia y tecnología.

 

MOXIE es el Canal de ULACIT (www.ulacit.ac.cr), producido por y para los estudiantes universitarios, en alianza con el medio periodístico independiente Delfino.cr, con el propósito de brindarles un espacio para generar y difundir sus ideas.  Se llama Moxie - que en inglés urbano significa tener la capacidad de enfrentar las dificultades con inteligencia, audacia y valentía - en honor a nuestros alumnos, cuyo “moxie” los caracteriza.

Referencias bibliográficas:
• Villamar, F. E. B., Pillasagua, J. C. P., & Cedeño, P. E. M. (2019). Ciencia, tecnología y sociedad: aportes en la formación profesional. Opuntia Brava, 11(2), 433-443. doi: 10.35195/ob .v11i2.773.
• De la Cruz, T. et al (2019) La enseñanza de la ciencia y tecnología como fundamento para el desarrollo de proyectos. Congreso Internacional de Investigación Academia Journals 11(2), 593-598.
• Rivero, P. J., Echeverry-Mejía, J. A., y Vessuri, H. (2018). Más allá de las ciencias, los científicos y la gestión de la ciencia y la tecnología. Conversación con Hebe Vessuri. Cuadernos de antropología social, (48), 129-144. doi: 10.34096/cas.i48.5427.
• Ortega-Quevedo, V., y Gil Puente, C. (2019). The nature of science and technology. An experience to develop Critical Thinking. Revista científica, (35), 167-182. doi: 10.14483/23448350.14095