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Desde que inició la emergencia sanitaria por el COVID-19 muchas ciudades y países han tomado distintas medidas para adaptarse y reducir los contagios. Entre las medidas adoptadas por las ciudades de diferentes regiones del mundo están la creación de carriles temporales exclusivos para fomentar el uso de la bicicleta y la apertura de calles para promover la peatonización y para brindar espacios seguros para actividades comerciales, entre otras.

El desplazamiento a pie y en bicicleta permiten el movimiento de personas manteniendo el distanciamiento físico recomendado por distintos entes. En Costa Rica, al igual que en muchos otros países, se ha reportado un incremento en la venta de bicicletas y cada vez más personas están optando por este medio de transporte para distintos objetivos.

Desde hace varias semanas un grupo de personas, representantes de distintas organizaciones de sociedad civil y empresa privada, presentaron una propuesta al MOPT, así como a distintas municipalidades de la GAM y a otras entidades de Gobierno, con el objetivo de crear espacios seguros para el traslado de personas a pie y en bicicleta. La propuesta ha sido escuchada pero aún no se han concretado las propuestas más importantes.

Durante los últimos días el Ministerio de Salud y varios medios de prensa han enfocado su atención hacia grupos de personas viajando en bicicleta de manera recreativa, especialmente durante fines de semana. Lo que empezó como un llamado de atención hacia ciertos grupos que no estaban acatando las medidas de distanciamiento físico se convirtió en una especie de “ciclofobia”, que ha llegado a afectar a todo tipo de personas que se desplazan en bicicleta. Hemos tenido reportes de personas que viajan solas, por zonas sin ningún tipo de restricción de circulación para ciclistas, a quienes han detenido en operativos de Fuerza Pública y Policía de Tránsito. A algunas de estas personas les han decomisado su bicicleta, sin ningún tipo de justificación legal.

Así como no estamos de acuerdo con personas que salen en grupos grandes y sin medidas de distanciamiento físico adecuadas (ya sea en bicicleta, en carro, en espacios comerciales, participación en eventos sociales u otros), tampoco estamos de acuerdo y nos oponemos completamente a las medidas que promueven la persecución y odio hacia personas ciclistas que se han estado promoviendo los últimos días.

El uso de la bicicleta como medio de transporte ha sido recomendado e incentivado por varios organismos y por distintas ciudades como una forma efectiva, económica, saludable y accesible que ayuda a mantener el distanciamiento social y a evitar el contagio. En Costa Rica, en vez de castigarlo, deberíamos estar promoviendo el traslado de personas a pie y en bicicleta mediante una comunicación asertiva y mediante intervenciones (temporales o permanentes) que permitan a cualquier persona desplazarse de manera segura y accesible.