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En Costa Rica el 20 de enero del año 2020, en el mismo día de la celebración del natalicio del Dr. Martin Luther King Jr., el presidente Carlos Alvarado firmó una ley con la intención de dar seguridad jurídica a las huelgas y a sus procedimientos, a propósito de esta coincidencia me propongo a analizar dos ideas fundamentales. En primer lugar la diferencia entre la noción de armonía entre los legisladores costarricenses y la acción anti-violenta que está presente en el activismo del Dr. King, posteriormente quiero recalcar una de sus frases más relevantes en el último de sus discursos, antes de ser asesinado en abril de 1968.

Para la mayoría de costarricenses celebrar la fecha del natalicio del Dr. King parece algo muy lejano y casi ambiguo, este pastor cristiano y activista representa muy poco para la memoria histórica de nuestro país. A pesar de esto, mi interés es que nos detengamos a evaluar la importancia de su legado para el movimiento a favor de los derechos económicos y sociales de los más vulnerables, la desobediencia civil, la no violencia y la vigilia constante en contra del racismo y la discriminación en nuestra sociedad, todo esto a la luz de la aprobación en nuestro país de esta ley de regulación de las huelgas.

Para King su “peregrinaje a la no violencia” se basaba en un compromiso práctico y  moral para enfrentar la opresión institucional del hombre contra el hombre, pero esto llevado a cabo con unos métodos muy particulares. En su libro “Stride Toward Freedom” (Avanzando Hacia la Libertad), King expone principios de su teoría política de la no violencia, que van desde la búsqueda por la fraternidad y el entendimiento con nuestros oponentes, en lugar de humillarlos, basándose en el concepto griego de Agape o amor y redención. Nos aclara que la lucha no violenta se opone fundamentalmente al mal institucionalizado y no en contra de aquellas personas que lo perpetúan.

Considerado un radical y extremista en la prensa escrita y por políticos tradicionales en su época, es en el año de 1966 en una entrevista concedidas al programa 60 minutes de la cadena CBS, Martin Luther King quien nos dice: “A riot is the language of the unheard” (La revuelta es el lenguaje de los no escuchados). Cabe preguntarnos ¿Es este intento por regular las huelgas en nuestro país una manifestación de los principios de la lucha por los derechos civiles, como la entendía el Dr. King? La respuesta que nos daría el mismo pastor, muy probablemente sería que es todo lo contrario.

Está ley suspende el pago de los trabajadores que asistan a la huelga, pone en jaque a los trabajadores de servicios esenciales que se manifiesten de forma pacífica y beneficia a muy pocos a un precio muy alto. Uno de los principales favorecidos es la creciente industria de servicios de conciliación que cuenta con un mecanismo de arbitraje para los casos en donde los trabajadores de servicios esenciales quieran realizar alguna demanda, además gana esta industria en tanto la sociedad costarricense se compromete a los valores de armonía, pacificación, minimización del conflicto y el rechazo a la confrontación. Estos valores suenan como si estuvieran en consonancia con la paz y el equilibrio, pero de hecho son contrarios a lo que Martin Luther King Jr. nos enseña sobre el verdadero pacifismo y la no violencia.

En su último discurso “I've been to the mountaintop” (He estado en la cima de la montaña) mientras se dirigía a una multitud congregada en Memphis, Tennessee, a consecuencia de una huelga de empleados de saneamiento, que podría equipararse a uno de los llamados servicios esenciales en esta ley como lo es el alcantarillado sanitario y tratamiento de aguas residuales, nos dice:

la pregunta que tienes ante ti esta noche no es, "¿Si me detengo para ayudar a los trabajadores de saneamiento, ¿qué pasará con todas las horas que generalmente paso en mi oficina todos los días y todas las semanas como pastor?" La pregunta no es: "¿Si me detengo para ayudar a este hombre necesitado? ¿qué me pasará?" "Si no, ¿Si me detengo para ayudar a los trabajadores de saneamiento?, ¿qué les sucederá a ellos?" Esa es la pregunta.

Las palabras del Dr. King estremecen cuando las contrastamos con la celebración de la aprobación de esta ley que hacen los diputados en nuestro país como: Pedro Muñoz, Carlos Ricardo Benavides, Ivonne Acuña por nombrar algunos. Excepcional es la defensa que hacen de esta ley quienes juran encontrar un balance entre el derecho a la huelga y otros derechos, como el de tránsito, que se ve bloqueado cuando hay manifestaciones. Estos diputados nos relataron de casos en que los niños no pueden defecar, impedidos por llegar al baño a consecuencia de las huelgas, de bloqueos que obligan a los mismos diputados a tener que buscar rutas alternas por la capital para llegar a tiempo a su trabajo, el derecho a la salud y a la educación que se ve afectado cuando los funcionarios interrumpen sus servicios, pero no nos hablan nada de los problemas sistemáticos que han ocasionado la oleada de huelgas en nuestro país.

Por último, mi intención es que nos preguntemos ¿Qué habrá visto antes de su muerte Martin Luther King cuando nos dijo que ya había visto desde lo más alto de la montaña? Y ¿Estará la Costa Rica del bicentenario incluida en esta visión? A mi criterio está cada vez más distante de esta epifanía, más propensa a la antipatía y empapada por discursos de personajes que a un nivel rastrero y emocional quieren hacernos odiarnos entre nosotros. Recordemos que en el día antes de ser asesinado, una noche del 03 de abril de 1968, nos decía King con su voz de trueno:

Tenemos que permanecer juntos y mantener la unidad. Sabes, cada vez que el Faraón quería prolongar el período de esclavitud en Egipto, tenía una fórmula favorita, favorita para hacerlo. ¿Qué fue eso? Mantuvo a los esclavos luchando entre ellos. Pero cada vez que los esclavos se juntaban, algo sucede en la corte de Faraón, y este no podía retenerlos como esclavos. Cuando los esclavos se juntan, ese es el comienzo de la salida de la esclavitud.