
Entre 2023 y 2026, las conexiones clandestinas detectadas pasaron de 132 a 34 y el volumen de combustible sustraído disminuyó más de un 53%.
La Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) reporta una reducción significativa en los principales indicadores relacionados con el robo de combustibles en Costa Rica. De acuerdo con los datos suministrados por la empresa, la cantidad de tomas ilegales detectadas en el poliducto disminuyó un 74,24% entre los primeros ocho meses de 2023 y el mismo período de 2026, como resultado de una estrategia que combina vigilancia tecnológica, inspecciones en campo, análisis de información y coordinación con las autoridades policiales y judiciales.
Durante ese período, las conexiones clandestinas identificadas pasaron de 132 en 2023 a 34 en 2026. La reducción también se refleja en el volumen de producto sustraído, que descendió de 4,6 millones a 2,1 millones de litros, una disminución del 53,59%. En términos económicos, el perjuicio estimado pasó de ₡2576 millones a ₡1227 millones, lo que representa una reducción del 52,37% respecto de 2023.
Estos resultados forman parte de los esfuerzos de Recope para proteger el Sistema Nacional de Combustibles, una infraestructura que permite transportar y distribuir hidrocarburos hacia distintos puntos del país. La empresa destaca que combatir las conexiones ilegales no consiste únicamente en detectar y retirar instalaciones clandestinas, sino también en anticipar riesgos, recopilar información y colaborar con las investigaciones destinadas a identificar a las estructuras responsables del robo de combustible.

Menos tomas ilegales y millones de litros protegidos
La información recopilada por Recope permite observar la evolución de los principales indicadores durante los últimos cuatro años. En los períodos comparables de enero a agosto, la cantidad de tomas ilegales pasó de 132 en 2023 a 106 en 2024, 45 en 2025 y 34 en 2026, lo que refleja una disminución progresiva de las conexiones clandestinas detectadas.
El comportamiento del combustible sustraído muestra una evolución similar. Los registros de la empresa indican que el volumen pasó de 4,6 millones de litros en 2023 a 3,5 millones en 2024, posteriormente a 2,2 millones en 2025 y finalmente a 2,1 millones en 2026.
Por su parte, el perjuicio económico estimado pasó de ₡2576 millones en 2023 a ₡1749 millones en 2024 y ₡1026 millones en 2025, antes de aumentar a ₡1227 millones en 2026. Aunque el balance frente a 2023 continúa siendo favorable, este último incremento evidencia que las pérdidas económicas no necesariamente evolucionan al mismo ritmo que las cantidades sustraídas.
Recope explica que esa diferencia está relacionada, entre otros factores, con las variaciones en los precios internacionales de los combustibles. Cuando aumenta el valor del producto, una cantidad menor de litros robados puede representar un perjuicio económico mayor.
Para la presidenta de Recope, Karla Montero, la evolución de los indicadores refleja los esfuerzos de la institución para combatir esta actividad delictiva.
Los números positivos que hemos tenido son el reflejo del arduo trabajo que hemos realizado para combatir el robo de combustibles”.

Vigilancia tecnológica y prevención permanente
La estrategia de Recope se apoya en diferentes mecanismos de vigilancia y prevención orientados a identificar oportunamente posibles intervenciones ilegales en la infraestructura de transporte de combustibles.
Uno de sus componentes es el uso de herramientas tecnológicas y sistemas de monitoreo, que permiten identificar comportamientos o situaciones que requieren una verificación adicional. La información obtenida mediante estos mecanismos se complementa con inspecciones en campo y el análisis de reportes sobre posibles actividades irregulares.
La empresa señala que este modelo busca pasar de una respuesta centrada exclusivamente en atender conexiones clandestinas ya identificadas hacia un esquema de vigilancia continua. Esto implica mantener la supervisión sobre el poliducto, evaluar las alertas que se reciben y coordinar las intervenciones necesarias según las características de cada situación.
La protección de esta infraestructura tiene especial relevancia para el país porque el poliducto forma parte del sistema utilizado para trasladar combustibles entre las instalaciones de Recope. Su vigilancia constituye, por tanto, una de las tareas vinculadas con la continuidad del abastecimiento nacional.

La coordinación entre instituciones permite ampliar las investigaciones
Otro elemento de la estrategia consiste en el trabajo conjunto entre Recope y las instituciones responsables de la seguridad pública y la investigación de delitos.
La empresa realiza labores de monitoreo, vigilancia, inspección y análisis de información, mientras que la Fuerza Pública brinda apoyo policial e interviene dentro de sus competencias cuando las circunstancias lo requieren.
Por su parte, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) tiene a su cargo la investigación de posibles hechos delictivos y estructuras criminales, mientras que el Ministerio Público dirige las actuaciones correspondientes dentro del proceso penal. Los juzgados y tribunales conocen y resuelven los asuntos que llegan a la vía judicial.
Esta coordinación permite que la respuesta institucional no se limite a retirar las tomas ilegales encontradas. La información recopilada también puede contribuir a investigar otras actividades relacionadas con el robo de combustible, entre ellas su extracción, transporte, almacenamiento y comercialización ilícita.

Recope señala que el fortalecimiento de esa cooperación es parte de su estrategia para enfrentar un delito que requiere la intervención de distintas instituciones, cada una dentro de sus responsabilidades legales.
Montero destacó la importancia de mantener ese trabajo conjunto para enfrentar a las estructuras involucradas en la sustracción ilegal de hidrocarburos.
Con los trabajos para combatir el robo de combustible estamos enviando un mensaje claro y es que no vamos a tolerar el robo de combustible. Recope está redoblando esfuerzos junto con otras instituciones para cerrar el cerco a estas estructuras ilegales que operan en distintas zonas del país”.
Las denuncias ciudadanas también contribuyen a la vigilancia
La participación de la ciudadanía constituye otro componente de los esfuerzos de prevención y detección. Para recibir información sobre posibles actividades relacionadas con el robo de combustibles, Recope mantiene habilitada la línea gratuita y confidencial 1-0-0-2.
Durante 2026, la línea había recibido 119 reportes hasta el 7 de octubre. Según Recope, cada reporte es valorado y verificado y, cuando corresponde, se coordina con las autoridades competentes.
Mediante este canal, las personas pueden comunicar situaciones que consideren sospechosas y que podrían estar relacionadas con intervenciones ilegales en el poliducto u otras actividades vinculadas con la sustracción de hidrocarburos.
