El pasado 9 de octubre se impartió la conferencia “Historia, instituciones, procesos y políticas de la política japonesa: su desarrollo y sus lecciones”, a cargo del Dr. Satoshi Machidori, de la Universidad de Kyoto, Japón. Esta actividad fue organizada por la Escuela de Estudios Generales de la Universidad de Costa Rica (UCR), la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) y la Cátedra JICA-UCR.
La actividad contó con una amplia participación de la comunidad universitaria, que llenó casi por completo el auditorio Abelardo Bonilla. Este interés muestra la disposición de las personas jóvenes universitarias a acercarse a regiones distintas de las occidentales, un ejercicio que también puede servir para reflexionar sobre nuestra propia realidad en Costa Rica.
El Dr. Machidori hizo, en muy poco tiempo, un excelente y extenso recorrido por la historia de la política japonesa, desde la era Meiji hasta la actualidad. Abarcó el interesante pero complejo desarrollo japonés: la aplicación de reformas occidentales en el siglo XIX, la consolidación de Japón en el contexto internacional, la llegada de los militares al poder favorecida por las ambigüedades de la Constitución Política de aquel momento y el inicio de la guerra del Pacífico. También abordó la ocupación estadounidense posterior a la Segunda Guerra Mundial, la alianza con Estados Unidos durante la Guerra Fría y el famoso milagro económico japonés, hasta llegar a la encrucijada en la que se encuentra el país asiático en la actualidad.
Como expone el Dr. Machidori, Japón enfrenta, como cualquier otro país del mundo, problemas que no ha logrado solucionar de manera efectiva. Entre ellos se observan las limitaciones del partido político más fuerte del país, el Partido Liberal Democrático; el fracaso de la estrategia de catching up, orientada a alcanzar a las potencias del siglo XXI; el rápido envejecimiento de la población, que amenaza la seguridad social; las limitaciones en los ámbitos laboral y educativo que restringen la creatividad; las serias desigualdades de género y la persistente dependencia de Estados Unidos.
Sin embargo, el expositor señala, acertadamente, que no está de acuerdo con la expresión “años perdidos” para referirse a la historia japonesa, pues considera que toda esta experiencia previa constituye un aprendizaje. Efectivamente, para eso se estudia la historia: para aprender de los errores con el fin de mejorar como sociedad. Hay que hacerse las preguntas correctas: ¿qué no ha funcionado? ¿Es correcto tratar de copiar modelos extranjeros y replicarlos en la realidad de cada país?
La conferencia deja, además, enseñanzas para el caso costarricense y ofrece perspectivas que parecen ajenas, pero que, al analizarlas, no lo son. Muchas de las problemáticas de Japón también están presentes en nuestro país. ¿No puede Costa Rica crear su propio modelo de desarrollo? ¿Están las personas dirigentes realmente preocupadas por encontrar soluciones a los problemas estructurales nacionales o simplemente por crear antagonismos para seguir dividiéndonos? ¿Hacia dónde se intenta dirigir el discurso mediático?
Costa Rica necesita —al igual que Japón— soluciones efectivas ante el debilitamiento de la seguridad social pública, las brechas de género y la violencia contra las mujeres, el debilitamiento de los derechos laborales —como la aprobación en primer debate del proyecto de jornadas 4x3— y la dependencia de otras naciones para su desarrollo socioeconómico, que debilita la autodeterminación de los pueblos.
Asimismo, Costa Rica debe seguir fortaleciendo sus nexos con países como Japón y mirar más allá del hemisferio occidental, cuyas relaciones históricamente no siempre han traído beneficios a América Latina. Debe estrechar vínculos con naciones dispuestas a seguir colaborando y cooperando, con el propósito de encontrar soluciones conjuntas.
