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Imagen principal del artículo: Banco Central rebaja proyecciones de crecimiento económico para 2026 y 2027
Foto: Luis Madrigal/Delfino.cr

Banco Central rebaja proyecciones de crecimiento económico para 2026 y 2027

La economía costarricense crecería 3,2% este año y 3,3% el próximo, dos décimas menos de lo previsto en julio. El Banco Central también anticipa un repunte de la inflación por el encarecimiento del petróleo.

El Banco Central de Costa Rica (BCCR) redujo sus proyecciones de crecimiento económico para 2026 y 2027, ante la desaceleración de la actividad productiva nacional y un entorno internacional marcado por el encarecimiento de los hidrocarburos y las tensiones geopolíticas. La institución estima ahora que el producto interno bruto (PIB) crecerá 3,2% en 2026 y 3,3% en 2027, mientras que para 2028 anticipa una expansión de 3,6%.

Las nuevas estimaciones forman parte del Informe de Política Monetaria (IPM) de octubre de 2026, presentado este viernes 30 de octubre. En comparación con el informe publicado en julio, el Banco Central disminuyó en 0,2 puntos porcentuales las previsiones de crecimiento para ambos años: anteriormente esperaba una expansión de 3,4% para 2026 y de 3,5% para 2027.

La revisión significa que la economía costarricense crecería este año considerablemente menos que en 2025, cuando registró una expansión de 4,6%. Para el bienio 2027-2028, el Banco Central calcula un crecimiento promedio cercano al 3,5% anual, impulsado principalmente por el consumo de los hogares y la inversión.

El BCCR explicó que el ajuste para 2026 responde al comportamiento que presentó la actividad económica durante los primeros nueve meses del año y a las perspectivas para el último trimestre. En el caso de 2027, la disminución obedece a una menor contribución de la demanda externa neta, que corresponde a la diferencia entre las exportaciones y las importaciones de bienes y servicios.

Las cifras más recientes reflejan la pérdida de dinamismo económico. Durante el tercer trimestre de 2026, la producción nacional creció 2,7% en términos interanuales, por debajo del 3,5% registrado en el segundo trimestre, según los datos presentados por el Banco Central. La institución señaló que el crecimiento se sostuvo principalmente en la demanda interna, mientras que la construcción y los servicios destacaron entre las actividades de mayor expansión. En contraste, la manufactura registró una contracción.

Entre las actividades económicas de mayor crecimiento durante el tercer trimestre figuraron la construcción, con 7,6%; los servicios financieros y de seguros, con 4,7%; y la información y las comunicaciones, con 4,2%.

Las proyecciones del Banco Central indican que el consumo de los hogares crecería 2,5% en 2026, por debajo del 3,8% registrado el año anterior, mientras que la inversión en activos fijos aumentaría 6,0%. Para 2027 y 2028, la institución anticipa una recuperación gradual del consumo privado, con crecimientos de 3,6% y 4,0%, respectivamente.

El informe también refleja una desaceleración de las actividades vinculadas a los regímenes especiales de comercio, entre ellas las zonas francas. Después de crecer 12,7% en 2025, la producción de estos regímenes aumentaría apenas 3,0% en 2026, aunque el Banco Central espera una recuperación a 4,6% en 2027 y 5,3% en 2028. Por su parte, las actividades del régimen definitivo, que comprende la mayor parte de la economía nacional fuera de los regímenes especiales, crecerían 3,3% este año, 3,1% en 2027 y 3,3% en 2028.

Inflación aumentaría por el encarecimiento del petróleo

Además de reducir las perspectivas de crecimiento, el Banco Central revisó al alza sus proyecciones de inflación, principalmente por el comportamiento esperado de los precios internacionales de los hidrocarburos.

La inflación interanual de Costa Rica volvió a terreno positivo en setiembre, cuando se ubicó en 0,3%, después de permanecer en valores negativos durante varios meses. Por su parte, la inflación subyacente, que busca identificar la tendencia de los precios excluyendo componentes especialmente volátiles, alcanzó 0,7%.

Ambos indicadores permanecen por debajo del objetivo del Banco Central, que mantiene una meta de inflación de 3%, con un margen de tolerancia de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo. Esto significa que la institución procura que el incremento anual de los precios se mantenga entre 2% y 4%.

Los resultados de setiembre muestran diferencias importantes entre los componentes del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Mientras los alimentos registraron una reducción interanual de 2,4%, los combustibles aumentaron 10,5% y los servicios se encarecieron 1,6%. En conjunto, los bienes mostraron una disminución de precios de 0,8%.

Para los próximos meses, el Banco Central prevé que la inflación continúe aumentando gradualmente y alcance un nivel cercano al 2,7% durante el segundo semestre de 2027. Aunque esta cifra seguiría por debajo del objetivo puntual de 3%, representa una trayectoria superior a la prevista en julio.

La revisión responde principalmente al aumento de las cotizaciones internacionales del petróleo, que el BCCR vincula con el recrudecimiento de los conflictos en Oriente Medio y entre Rusia y Ucrania, así como con las perturbaciones en el suministro energético mundial.

En octubre, con información disponible al día 23, el precio promedio del petróleo West Texas Intermediate (WTI), utilizado como referencia para Costa Rica, alcanzó 103,3 dólares por barril, un incremento de 8% respecto al mes anterior. El encarecimiento de la energía también presionó los costos del transporte marítimo y de diversas materias primas, incluidos los granos básicos.

El Banco Central considera que el entorno internacional continuará condicionado por estas tensiones. Sus estimaciones contemplan que la economía mundial crecerá 2,9% en 2026, frente al 3,5% registrado en 2025, y posteriormente se expandirá 3,1% en 2027 y 3,0% en 2028.

Desempleo se mantiene relativamente estable, pero cae la ocupación en zonas francas

En el mercado laboral, el Banco Central identificó una relativa estabilidad de los principales indicadores, acompañada de una ligera mejoría de los ingresos laborales.

Según las cifras correspondientes al trimestre móvil concluido en agosto de 2026, la tasa de desempleo se ubicó en 6,7%, frente al 7,0% observado en el segundo trimestre del año. La tasa de ocupación permaneció en 50,8%, mientras que la participación laboral alcanzó 54,4%.

No obstante, el BCCR destacó una disminución del empleo en las empresas de zona franca, especialmente en aquellas dedicadas a los servicios. La institución atribuyó parte de este comportamiento a decisiones corporativas adoptadas a escala internacional.

En agosto, el empleo en zonas francas registró una caída interanual de 0,9%, mientras que los salarios reales de los trabajadores de este régimen aumentaron 2,8%. Este último indicador mide la evolución de las remuneraciones una vez descontado el efecto de la inflación y muestra una desaceleración respecto al crecimiento de 3,6% observado en agosto de 2025.

En cuanto al financiamiento, el crédito al sector privado registró un crecimiento interanual de 4,2% en setiembre. El Banco Central proyecta una expansión de 5,0% para el cierre de 2026, de 6,1% en 2027 y de 6,6% en 2028. Según la institución, las condiciones monetarias permitirían un mayor crecimiento del crédito sin comprometer su objetivo de estabilidad de precios.

Banco Central advierte deterioro de las finanzas públicas

El informe también señala un deterioro de las finanzas del Gobierno Central durante 2026, reflejado en un mayor endeudamiento y en el incremento de los recursos destinados al pago de intereses.

Al cierre de agosto, la deuda del Gobierno Central equivalía al 61,1% del PIB, frente al 57,8% registrado en el mismo mes de 2025. En ese periodo, el superávit primario, que corresponde a la diferencia positiva entre los ingresos y los gastos públicos antes de pagar intereses, disminuyó de 1,1% a 0,8% del PIB.

Por su parte, el déficit financiero, que incluye el pago de intereses, aumentó de 2,0% a 2,3% del PIB en la comparación interanual a agosto.

Para el cierre de 2026, las estimaciones del Ministerio de Hacienda incorporadas en el informe del BCCR prevén que la deuda pública alcanzará el 62,0% del PIB, mientras que el déficit financiero se ubicará en 3,8% de la producción nacional, cuatro décimas por encima del resultado de 2025.

El Banco Central advierte que, aunque el Gobierno Central mantendría superávits primarios durante 2027 y 2028, el incremento de los intereses y el deterioro del resultado financiero favorecerían una trayectoria creciente del endeudamiento público.

En las cuentas externas, la institución también anticipa un aumento del déficit de la cuenta corriente, indicador que refleja la diferencia entre los ingresos y pagos del país frente al exterior por operaciones como comercio, servicios y rentas. Este pasaría de 0,5% del PIB en 2025 a 1,9% en 2026, y se mantendría cerca del 2,0% durante el bienio siguiente. El Banco Central estima que el financiamiento externo de mediano y largo plazo permitiría cubrir ese faltante.

Colón continúa apreciándose y tasa de política monetaria permanece en 3%

El BCCR destacó que el mercado cambiario mantuvo una elevada disponibilidad de divisas durante 2026, lo que permitió atender las necesidades del sector público no bancario y fortalecer las reservas internacionales del país.

Según los datos presentados este viernes, el resultado neto acumulado de las operaciones del mercado privado de cambios alcanzó 6405,4 millones de dólares durante los primeros 209 días hábiles del año, frente a 5528,8 millones en el periodo equivalente de 2025.

En ese contexto, el colón continuó apreciándose frente al dólar. El tipo de cambio promedio ponderado de Monex se ubicó en 452,08 colones por dólar al 30 de octubre, mientras que las reservas internacionales netas del Banco Central alcanzaron 20.215,6 millones de dólares al 28 de octubre.

En materia de política monetaria, el Banco Central mantiene su tasa de referencia en 3,0%, nivel establecido en julio pasado después de una reducción de 0,25 puntos porcentuales. La institución explicó que su decisión de mantenerla en setiembre tomó en cuenta el comportamiento observado y esperado de la inflación, la desaceleración económica y los riesgos del entorno internacional.

El BCCR reiteró que continuará evaluando las condiciones económicas para determinar si resulta necesario modificar esta tasa, que influye sobre el costo del financiamiento y las tasas de interés del sistema financiero.

Conflictos internacionales y fenómenos climáticos figuran entre los principales riesgos

El Banco Central advirtió que sus proyecciones están sujetas a factores que podrían modificar tanto el crecimiento económico como la trayectoria de los precios.

Entre los riesgos que podrían provocar una inflación superior a la prevista mencionó el agravamiento de los conflictos geopolíticos, nuevos aumentos de las materias primas, la fragmentación del comercio mundial y los fenómenos climáticos extremos, incluido un episodio muy fuerte de El Niño-Oscilación Sur, tanto en Costa Rica como en otros países.

Por el contrario, una desaceleración de las economías de los principales socios comerciales, expectativas de inflación persistentemente bajas, una transmisión más lenta de las reducciones de la tasa de política monetaria a las tasas del sistema financiero o un mayor efecto de la apreciación del colón sobre los precios podrían mantener la inflación por debajo de las previsiones.

Finalmente, el Banco Central confirmó que continúa revisando los componentes de su esquema de metas de inflación, como parte de su Plan Estratégico 2025-2030. El análisis incluye la posibilidad de revisar la meta, el plazo establecido para alcanzarla y el indicador utilizado como referencia.

La institución aclaró que la meta vigente continúa siendo de 3%, con un margen de tolerancia de un punto porcentual, y que cualquier modificación futura será comunicada públicamente.