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Paquetes pequeños, grandes riesgos: el futuro del control aduanero frente al auge del comercio electrónico (Parte I)

En años recientes, un verdadero tsunami de paquetes adquiridos mediante comercio electrónico ha puesto a prueba a las autoridades aduaneras a nivel internacional. Costa Rica no escapa a esta nueva realidad.

El auge del comercio electrónico ha revolucionado la forma en que las mercancías cruzan las fronteras. Antes, las aduanas se concentraban principalmente en controlar contenedores y cargas consolidadas. En la actualidad, también deben fiscalizar millones de paquetes pequeños enviados por empresas de entrega rápida (courier) o por correo postal. Esta transformación supone un enorme desafío y aumenta la presión sobre las administraciones aduaneras, que, con recursos humanos y materiales limitados, deben facilitar el comercio y, al mismo tiempo, recaudar tributos y evitar el ingreso de mercancías prohibidas, restringidas, falsificadas o subvaloradas.

Crecimiento exponencial de la paquetería. Las plataformas digitales, las compras directas de los consumidores y los modelos de bajo costo han provocado un incremento acelerado de la paquetería internacional. Según datos de la Comisión Europea, recogidos también por el Parlamento Europeo, en la Unión Europea ingresaron alrededor de 4.600 millones de artículos de comercio electrónico de bajo valor en 2024, equivalentes a unos 12 millones diarios. De los envíos con un valor inferior a 150 euros, el 91% tuvo como origen China. En 2025, el volumen alcanzó cerca de 5.900 millones de artículos, un aumento aproximado del 26% respecto de 2024. Estas cifras evidencian la magnitud y rapidez con que el comercio electrónico está transformando los flujos tradicionales de mercancías y generan presión sobre los sistemas de control aduanero.

Aunado a lo anterior, se observa una tendencia global hacia transacciones de bajo valor. Un estudio con datos de España indicó que la proporción de transacciones de bajo valor dentro del número total de operaciones de importación pasó del 14% al 54% entre 1997 y 2023, fenómeno asociado al comercio electrónico y a las ventas directas al consumidor (Mínguez & Minondo, 2024).

En Estados Unidos, durante el año fiscal 2024, la autoridad aduanera procesó aproximadamente 1.360 millones de envíos bajo el régimen de minimis, con un valor declarado estimado de $64.600 millones. En el Reino Unido, HM Revenue & Customs (HMRC) estima que se importaron aproximadamente 600 millones de envíos de bajo valor en 2024. Además, el valor declarado bajo este esquema aumentó más de un 50%, de £3.800 millones en 2023-2024 a £5.900 millones en 2024-2025.

Asimismo, reportes basados en datos del Ministerio de Finanzas de Japón señalan que las importaciones de bajo valor se multiplicaron por diez entre 2016 y 2024, hasta superar los 100 millones de paquetes anuales.

Frente al crecimiento acelerado de la paquetería, el principal desafío para las aduanas y otras autoridades de control del comercio internacional consiste en fortalecer sus capacidades de fiscalización. Las aduanas no disponen del personal suficiente ni de la capacidad operativa para revisar físicamente cada paquete que ingresa al país, pues ello generaría demoras, mayores costos y congestión logística. Sin embargo, las debilidades en el control aduanero pueden facilitar la subvaloración, la evasión fiscal, el ingreso de mercancías falsificadas y la circulación de productos inseguros, restringidos o prohibidos.

La situación de Costa Rica. La paquetería postal y courier enfrenta riesgos crecientes debido al aumento del comercio electrónico internacional. El desafío es integral: proteger la recaudación, prevenir riesgos para la seguridad y la salud pública, resguardar los derechos de los consumidores, evitar la competencia desleal y combatir el ingreso de productos falsificados. Para Costa Rica, el crecimiento de esta modalidad exige fortalecer una estrategia de control más moderna, selectiva y basada en riesgo, apoyada en información anticipada, análisis de datos y mecanismos de fiscalización proporcionales al volumen de operaciones.

Las franquicias de bajo valor. Históricamente, las legislaciones aduaneras de muchos países han incorporado umbrales mínimos de tributación, conocidos como reglas de minimis, que permiten un tratamiento simplificado o exento para mercancías de bajo valor que ingresan por paquetería.

Costa Rica no es la excepción. La Ley General de Aduanas regula la figura de los pequeños envíos sin carácter comercial, exentos del pago de derechos, impuestos y demás cargos cuando el valor total en aduana no excede de $500. Además, otra disposición de esa misma ley establece que las mercancías que ingresen al país a través de instalaciones de carga aérea, cuyo valor FOB en aduana no exceda los $100 por envío, no estarán sujetas al pago del derecho arancelario de importación, aunque sí deben pagar el IVA y demás tributos. Asimismo, la normativa aduanera regula las “importaciones no comerciales”, entendidas como aquellas realizadas ocasionalmente, hasta tres por trimestre no acumulables y un máximo de doce al año, cuyo valor aduanero no exceda del equivalente en moneda nacional a $50 por envío, las cuales no estarán sujetas al pago de derechos e impuestos.

En la Unión Europea, hasta el 30 de junio de 2026, los envíos con valor de hasta 150 euros podían ingresar exentos de derechos arancelarios. Desde el 1 de julio de 2026, esa exención fue eliminada y se aplica, de forma transitoria, un derecho de aduana de 3 euros por cada tipo de artículo, determinado según su clasificación arancelaria, contenido en envíos de hasta 150 euros. Esta medida está prevista hasta el 1 de julio de 2028, cuando se espera avanzar hacia la aplicación de los aranceles ordinarios dentro del nuevo sistema aduanero europeo.

Por su parte, en Estados Unidos, hasta agosto de 2025, se permitía el ingreso de mercancías con valor de hasta $800 por persona por día, libres de derechos e impuestos, bajo la denominada Section 321. No obstante, ese tratamiento fue modificado recientemente. Según la autoridad aduanera estadounidense, a partir de agosto de 2025 se suspendió el tratamiento libre de derechos para los envíos de bajo valor, sin distinción del país de procedencia, por lo que las mercancías cubiertas por la medida quedaron sujetas a los derechos, impuestos y tasas aplicables, salvo las excepciones previstas legalmente.

Los datos evidencian que el comercio electrónico transfronterizo no solo ha aumentado en valor, sino principalmente en la cantidad de operaciones de bajo valor, muchas de ellas provenientes de países asiáticos. Los cambios abruptos en esta modalidad comercial han incrementado la presión directa sobre las aduanas, debido a que la paquetería courier y postal multiplica el número de declaraciones, remitentes, destinatarios y riesgos. En consecuencia, el reto aduanero del siglo XXI ya no consiste únicamente en controlar declaraciones riesgosas de mercancías de alto valor, sino también en gestionar millones de paquetes de bajo valor sin obstaculizar el flujo del comercio legítimo.

Nota del editor: en una segunda parte de este artículo, el autor analizará las tendencias y mejores prácticas internacionales para fortalecer el control de las mercancías que ingresan mediante paquetería, sin obstaculizar el comercio electrónico.