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El cambio climático no entiende de fronteras

Mientras Donald Trump renegaba del cambio climático en el recientemente finalizado debate general de las Naciones Unidas, el nuevo informe titulado “Limitar el rebasamiento: gestionar la superación de los 1,5 °C y los caminos del retorno” nos alerta de que es muy probable que, en los próximos años, se sobrepase un aumento de temperatura que podría resultar irreversible. Según el informe, en un escenario optimista, la temperatura media que se alcanzaría a medio plazo —entre 1,8 °C y 2,2 °C— aumentaría la probabilidad de cruzar un punto de inflexión que tendría efectos devastadores en nuestro planeta.

El calentamiento global no entiende de fronteras. La degradación de la selva amazónica o la interrupción del sistema de circulación de corrientes de agua, que juega un papel clave en la regulación del clima, se han convertido en elementos esenciales para entender que los límites biofísicos del planeta no entienden de fronteras, idiomas o culturas.

Markos Gamboa, autor del artículo “Nepal: frontera y límite”, nos recuerda de una manera muy sencilla que, para entender el cambio climático, hay que enfocar el análisis desde la física, la química y la biología. Estas tres disciplinas son esenciales para determinar las dinámicas climáticas, los patrones meteorológicos y sus impactos en la vida del planeta.

Gamboa pone de manifiesto que los devastadores eventos ocurridos recientemente en Nepal son un claro ejemplo de ello: los sucesos catastróficos no entienden de fronteras. La explicación es relativamente sencilla:

El calentamiento de la temperatura media global tiene como consecuencia el deshielo de los polos y glaciares. Los polos, por su volumen, al derretirse, aumentan el nivel del mar y hacen que perdamos el efecto albedo, el color blanco de los polos refleja la luz del sol y exporta fuera del planeta parte del calor recibido por el sol. Si perdemos los polos (albedo) perdemos la capacidad de sacar energía del planeta en forma de calor, está entrando más energía de la que sale y, por lo tanto, nos calentamos más. Los glaciares, que al derretirse también influyen en el efecto albedo, tienen otros peligros adjuntos como hemos visto en Nepal”.

Si seguimos poniendo en riesgo los límites biofísicos del planeta, que determinan las posibilidades de vida, nuestra supervivencia como especie seguirá estando en entredicho. La evidencia científica puede ser abrumadora. Pero, tal como sabemos, el capital no entiende de límites. Poco importa saber con exactitud que el principal causante de la debacle ambiental es el agotamiento de los recursos naturales y su uso ilimitado mientras seguimos enfocados en maximizar la productividad y mantener un sistema que, tarde o temprano, pondrá en entredicho nuestra supervivencia como especie.