Sabemos que nuestra salud depende en gran medida de las diferentes decisiones que tomamos día a día y que de las decisiones más importantes y que mayor impacto pueden generar son aquellas que giran en torno a la alimentación. Y es que ahora sabemos que nuestros hábitos alimentarios no solo afectan la salud integral de las personas sino también, la salud ambiental.
Prácticas como comprar y preparar más alimentos de los necesarios, dejar que las frutas y vegetales se dañen, descuidar la forma de almacenaje y conservación de los alimentos o no utilizar los alimentos antes de su fecha de vencimiento; han llevado a que los alimentos no cumplan su función de nutrir, y en su lugar, se estén desechando y sumando al gran problema actual: el desperdicio de alimentos.
Una nueva tendencia, conocida como upcycling o reciclaje de alimentos, está surgiendo para cambiar la forma en que elegimos lo que consumimos. Esta práctica busca reducir el desperdicio y su impacto negativo en el medio ambiente, creando productos alimenticios a partir de aquellos alimentos que generalmente no se utilizan y se terminan descartando.
Desde nuestros hogares podemos poner en práctica el reciclaje de alimentos, reformulando las recetas para darle un giro positivo a la alimentación y buscando estrategias que nos permitan sacarle el máximo provecho a los alimentos para disminuir su desperdicio y garantizar su valor nutritivo y energético.
Reciclemos y saquemos el máximo provecho a los alimentos:
Incluyamos en las recetas las cáscaras, tallos y hojas de los vegetales y las frutas, éstas pueden dar sabor, textura y olores agradables, además de ser una gran fuente de fibra dietética y otros nutrientes importantes para nuestra salud.
Aprovechemos todas las partes de los alimentos como los huesos de pollo, carne o pescado, que pueden ser de gran utilidad para la elaboración de sopas, cremas o salsas.
Saquemos el máximo provecho a las frutas y vegetales, incluso cuando estén muy maduras o a punto de dañarse, pueden utilizarse para preparar una gran variedad de recetas como mermeladas, batidos y salsas caseras.
Reciclemos los “sobrantes” de comida y démosles un nuevo uso creando recetas nuevas que podamos aprovechar de otras maneras, por ejemplo, reciclemos la carne mechada que nos sobró del almuerzo y hagamos un picadillo de chayote con trocitos de carne mechada para la cena.
Desde el Colegio de Profesionales en Nutrición, les animamos a reciclar los alimentos y evitar su desperdicio.
