En Estados Unidos el Fipronil está calificado como un posible cancerígeno.
El Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas de la Universidad Nacional (Iret-UNA), publicó un criterio donde recomendó de forma inmediata prohibir el fipronil, insecticida asociado a la muerte de millones de abejas en el país.
Un decreto de noviembre de 2022 emitido por el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) prohibía el uso del fipronil para formulaciones en plaguicidas de uso doméstico e industrial.
Posteriormente, el Tribunal Contencioso Administrativo decidió suspender la decisión del Ejecutivo, tras declarar con lugar una demanda de la empresa ECO Company S.A.
Dato D+: El Decreto Ejecutivo 43767-S-MINAE no prohibía el uso agrícola ni veterinario del Fipronil en Costa Rica. Aplicación asociada de la muerte de abejas por intoxicación.
Sumado a esto, desde el Iret-UNA señalaron que en la actualidad existe una propuesta para modificar dicho decreto y permitir el uso doméstico e industrial con dos restricciones menores: una advertencia en el etiquetado y en el material de empaque.
Mortal para abejas
El Fipronil se ha sometido a procesos de reevaluación de sus usos agrícolas aprobados por diversas agencias regulatorias del mundo con el fin de evaluar la toxicidad para importantes organismos como los polinizadores.
El resultado ha sido su prohibición en 38 países: 7 de África (Cabo Verde, Chad, Gambia, Mauritania, Nigeria, Senegal y Togo), los 27 países de la Unión Europea, Reino Unido, Vietnam, Argentina y Colombia. En todos ellos el punto básico fue evitar que se siga causando daño a las poblaciones de abejas y otros polinizadores.
En Colombia, la razón principal que detallaron para tomar la decisión fue la muerte masiva de cerca de 64.000 colmenas de abejas entre 2016 y 2020.
"De acuerdo con los análisis del Instituto Colombiano Agropecuario, el valor de pérdida de esas colmenas puede ser de US$7 millones en material biológico y de US$10 millones en producción de miel y polen. Esto sin mencionar la pérdida inestimable de otros servicios ecosistémicos brindados por las abejas, como la polinización de plantas silvestres y cultivos agrícolas, pérdidas de otros insectos benéficos, depredadores naturales de plagas agrícolas. Además, de poder contaminar los cuerpos de agua, afectando negativamente la vida acuática y la biodiversidad”, citaron.
En el país, durante 2022 Delfino.cr reportó la intoxicación y consecuente muerte de 4 millones de abejas en San Carlos. Otro caso es el ocurrido en 2020, cuando un apiario en Esparza denunció la muerte de dos millones de sus insectos por el uso del agroquímico.
Por su lado la Cámara Nacional de Fomento de la Apicultura informó de al menos 18 millones de abejas muertas en 2021 en el país, producto de seis intoxicaciones masivas que causadas por el uso del agroquímico fipronil en labores agropecuarias.
En el pronunciamiento de la institución académica destacaron que investigaciones internacionales demostraron que la toxicidad aguda del fipronil para abejas melíferas es alta: entre 4 y 5 nanogramos por abeja, dependiendo de la forma de exposición, oral o por contacto.
Mientras que, estudios realizados por el Iret-UNA, revelaron que la sensibilidad al agroquímico en abejas jóvenes de la especie nativa sin aguijón Tetragonisca angustula (mariola) con la de Apis mellifera, es similar.
Asimismo, demostraron que una exposición prolongada (24 horas) a través de la dieta, causa mortalidad a concentraciones diez veces más bajas a la dosis letal reportada; así como una actividad motora reducida, afectación en el desarrollo y mantenimiento de las colonias, e incluso puede provocar su abandono.
Conociendo la importancia de las abejas y la diversidad presente en nuestro país, argumentamos que el uso del fipronil y de otros insecticidas, pueden poner en riesgo el modelo de seguridad y autosuficiencia alimentaria, al no proteger de forma efectiva a las poblaciones de los cientos de especies de abejas y otros polinizadores que tenemos en Costa Rica, responsables de la polinización parcial o total de cientos de cultivos tropicales".
Y agregaron:
El Iret-UNA demanda actuar según los principios que rigen la materia ambiental, recordando que, la doctrina especializada ha señalado que el principio preventivo demanda que, cuando haya certeza de posibles daños al ambiente, la actividad afectante debe ser prohibida, limitada, o condicionada al cumplimiento de ciertos requerimientos.
Posible cancerígeno
Los académicos de la UNA resaltaron que la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) clasifica el fipronil como “posible carcinogénico en humanos”.
“Los estudios que han reportado signos de toxicidad por exposiciones inadvertidas, muestran que el fipronil puede causar efectos leves y temporales, predominando dolor de cabeza, mareo, náuseas y vómitos. La exposición prolongada o repetida a fipronil y sus metabolitos, particularmente al fipronil sulfona, se asocia con efectos nocivos para la salud humana y animal, incluida la promoción de lesiones en las células neuronales. También provoca efectos de disrupción endocrina, lo que podría interferir con el equilibrio hormonal en el cuerpo humano”, explicaron en EPA.
Existe además un creciente interés por investigar el insecticida como posible factor de riesgo de la enfermedad de Alzheimer. Asimismo, se sospecha que se transfiere a través de la placenta al feto e incide en efectos adversos para la salud infantil. Mientras que su impacto en células humanas asociadas con la función tiroidea, genera preocupación sobre sus posibles efectos en el desarrollo neurológico y el crecimiento de los niños.
De acuerdo con datos del Iret-UNA entre 2017 y 2021 Costa Rica importó en promedio 2.373 kg de fipronil por año, y para el 2021 la importación fue de 4.291 Kg. Está registrado para su uso en cultivos de algodón, café, chile dulce, cítricos, dracaena, frutales, naranja, ornamentales, palma aceitera y piña.
No obstante, en distintos diagnósticos del instituto de la UNA realizados entre 2014 y 2020 se encontró su uso en cultivos no autorizados como tomate y repollo.
Adicionalmente, encontró usos muy altos en chile dulce (0,72 kg i.a./ha/ciclo de promedio ponderado) y otros menores en algodón (0,024), cítricos (0,001), tomate (0,01) y repollo (0,04), con el agravante que para estos dos últimos cultivos no existen registros autorizados para su uso. Finalizaron:
Recomendamos la cancelación de todos los registros de productos que contienen fipronil y la prohibición de la importación, formulación, transporte, exportación y uso a nivel nacional, tanto para uso profesional, como veterinario y agrícola".
