Por María Paola Malavassi - Estudiante de Estudios Generales

Mi papá colgó el teléfono, se volteó y me dijo directamente: “Prepárese, porque su hermano lo más seguro se va a morir.” La negación, como lo explica la Dra. Elizabeth Kubler Ross, funciona como amortiguador después de una noticia inesperada o impactante (1969, p.60) y esa fue exactamente mi reacción. Continué haciendo mis tareas de la universidad mientras en mi cabeza repetía que esas cosas no nos pasaban a nosotros, no me pasaban a mi.

Horas más tarde, ese 19 de febrero de 2007 mi mamá volvería a telefonear para avisar que luego de una recaída, un año de quimioterapia, un trasplante de médula y más de tres meses de estar internado mi hermano de 16 años había muerto a causa de la leucemia. Camino al funeral recuerdo a mi mamá decir: “¿Y ahora qué vamos a hacer? Si para Giancarlo solo planeamos vida, nunca planeamos muerte”. No existe una hoja de ruta adecuada para estas situaciones, especialmente cuando muere una persona joven. Sin embargo, en nuestro caso el apoyo de personas que también estaban pasando por esta pérdida era indispensable para procesar el duelo.

Fue así que surgieron las tardes de quilting.

El quilting es visto como un hobby de las mujeres. No obstante, es una técnica milenaria practicada por múltiples culturas. En Estados Unidos esta práctica se remite al s.XVIII y está ligada al quehacer de comunidades negras, nativas americanas y amish, entre otras. La técnica del quilt consiste en coser meticulosamente retazos de tela para crear patrones geométricos o imágenes que cuentan una historia. Es considerado un medio para contar historias, realizar terapia o documentar eventos.

La profesora de terapia ocupacional Muhjah Shakir facilitó un proceso de quilting como terapia de sanación para mujeres negras en Tuskegee, Alabama. Estas mujeres lograron tratar el trauma causado por un estudio llevado a cabo entre 1932 y 1972 que engañó a personas negras de su comunidad a participar en un experimento que investigaba cómo progresaba el sífilis cuando no era tratado. Por medio de sesiones de quilt la comunidad de Tuskegee se atrevió a hablar de lo sucedido para entender cómo les afectaba y sanar (Shakir, 2008, p.73). En ocasiones este oficio puede también ser una motivación, como el caso que relata Susan Stohr, enfermera del Menard Convalescent Center en Illinois, quien cuenta que el club de quilting le dio propósito a una paciente que había perdido las ganas de vivir (1993, p.64).

En nuestro caso el quilting llegó intuitivamente. Mi hermano apreciaba profundamente la ropa que tenía, le encantaba ser reconocido por su manera de vestir. A la hora de vaciar su cuarto, sus camisas y sacos representaban posesiones muy personales para regalar o donar. Mi madre y mi tía propusieron transformar esa tela en almohadones y cobijas que regalaron a las personas que se acercaron para acompañar y trabajar en el proceso de costura. Una de las mejores amigas de mi hermano me contaba que, durante los siguientes meses, cada pedacito de tela en su almohadón le traía un recuerdo que la consolaba, le hacía sentir que la memoria de los momentos que habían compartido no se iba a borrar nunca.

“No se me olvida jamás la primera prenda que cortamos. La cortamos con mucho dolor porque era realizar que ya todas esas telas iban a tener un nuevo uso y no las iba a usar más Giancarlo”, me dijo mi madre en una conversación, pero reconoce que sin esas tardes de quilting no hubiera tenido un proceso de duelo sano. Hacer quilting nos daba una excusa para tener conversaciones profundas. Esto fortaleció una red de apoyo que nos hacía ver que no estábamos extrañando y doliendo solos. Era el momento del día designado para hablar y trabajar nuestro duelo acompañados de amigos de mi hermano y familia. Cortar la tela y crear objetos para mantener viva la memoria de mi hermano y decir adiós nos dio la fortaleza y tranquilidad necesarias para seguir adelante.

 

MOXIE es el Canal de ULACIT (www.ulacit.ac.cr), producido por y para los estudiantes universitarios, en alianza con el medio periodístico independiente Delfino.cr, con el propósito de brindarles un espacio para generar y difundir sus ideas.  Se llama Moxie - que en inglés urbano significa tener la capacidad de enfrentar las dificultades con inteligencia, audacia y valentía - en honor a nuestros alumnos, cuyo “moxie” los caracteriza.

Referencias bibliográficas:
  • Kubler Ross, E. (1969). Sobre la muerte y los moribundos (4ta ed.). Grijalbo.
  • Shakir, M. (2008). Women’s Narratives, Stitches that Bind, Stories that Heal: The Syphilis Study and the Tuskegee Bioethics Community Quilt Project. Interdisciplinary Humanities, 25(2), 62–76.
  • Stohr S. (1993). The quilting club. Nursing, 23(3), 64.