Daniela Barrera, Paula Bogarín y Mildred Obando - Estudiantes de la carrera de Odontología

¿Has sentido alguna vez dolor en los dientes con frío, calor o ácido? Esto se puede deber a algo llamado hipersensibilidad dental. Muchas personas experimentan esta terrible sensación a lo largo de su vida, la cual resulta desesperante y sobre todo desagradable, pero realmente ¿a qué nos referimos cuando hablamos de hipersensibilidad dental? La mayoría de las profesionales en la odontología la describen como un dolor que se localiza en la dentina ya que esta se encuentra expuesta.

Los casos van en aumento debido a factores como dietas acidogénicas, malos hábitos de higiene dental, técnicas de cepillado erróneas y el uso intensificado de productos de blanqueamiento dental. Las causas más frecuentes de esta condición son erosión, atrición, abrasión, bruxismo, blanqueamiento, medicación, envejecimiento, fracturas por diferentes motivos, condiciones genéticas, recesión gingival, condiciones sistémicas y enfermedad periodontal. Cuando el diente está en su posición anatómica correcta, el margen gingival está levemente en sentido coronal a la unión amelocementaria y, por lo tanto, sólo la superficie del esmalte está en contacto con el medio oral. La recesión gingival se da por causas como cepillado con mucha fuerza o mala técnica, malposición dentaria (apiñamientos o maloclusión), tratamientos de ortodoncia, entre otros.

La sensibilidad es causada por los túbulos dentinarios abiertos que comunican a la pulpa con la cavidad oral. Cuando la dentina está expuesta también lo están estos túbulos dentinarios de los cuales dependen su número y tamaño. Esto sirve para determinar el grado de sensibilidad que puede desarrollar el paciente. Su origen es multifactorial y el tratamiento es poco satisfactorio para el paciente, a pesar de haberse usado múltiples métodos para tratarlo y eliminarlo; la fuerte respuesta de la dentina se manifiesta como dolor agudo, palpitante y quemante. La hipersensibilidad es más frecuente en zonas vestibulares y los dientes más afectados son los caninos y dientes con dos cúspides. Los casos graves de sensibilidad pueden motivar un cambio emocional y alterar el estilo de vida y autoestima de las personas afectadas.

La estadística dice que uno de cada cuatro personas adultas padece de sensibilidad. Los pacientes más afectados tienen entre los 25 y 45 años. Existen grupos de mayor riesgo: las personas que se cepillan frecuentemente los dientes usando cepillos de cerdas duras, pacientes con recesión gingival, también los sometidos a tratamiento periodontal, bulímicos, las personas con xerostomía (poca salivación), así como también los pacientes con maloclusiones y quienes se hayan realizado recientemente un blanqueamiento dental.
Todos los dientes son susceptibles de padecer hipersensibilidad, pero la mayor incidencia se da en premolares en zonas vestibulares. Los más afectados son los caninos y dientes con dos cúspides por ser los que reciben la mayor fuerza de cepillado, en su gran mayoría con cepillos de cerdas duras, lo cual provoca abrasiones dentales. Por lo general, las personas que son diestras verán más afectada la parte derecha, mientras que a las zurdas les afectará más su parte izquierda.

Existen factores que predisponen a la hipersensibilidad. Esto se da cuando la dentina queda expuesta sin esmalte a nivel del cuello, generalmente es donde los túbulos dentinarios quedan expuestos. Entre las teorías etiológicas de la hipersensibilidad, la teoría Hidrodinámica es la más acertada: al aplicar el estímulo se genera un movimiento del fluido a través de los túbulos dentinarios que causa la excitación en las fibras amielínicas tipo C initradentales y, como consecuencia, se produce el dolor.

Según Enrique Ríos Salía (2003), en el tratamiento de la sensibilidad se incluye el uso de bloqueadores de los túbulos dentinarios expuestos (oxalato férrico y cloruro de estroncio, así como también fluoruros de estroncio y de sodio). También el uso de bloqueadores mecánicos en el área como resinas, compómeros u otros productos que liberan flúor aportando función y estética.

Con el fin de disminuir la tasa de personas con esta condición, es de suma importancia realizar la revisión dental cada seis meses. Entre los medios más eficaces para combatir la hipersensibilidad está el uso de algunas pastas dentales, siempre y cuando, sea la adecuada para el caso. Algunas pastas provocan la obliteración de los tubulillos dentinarios en un corto período de tiempo disminuyendo la hipersensibilidad dental. Un factor contribuyente es mantener un dieta adecuada y baja en alimentos altos en azúcares y ácidos.

 

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Referencias bibliográficas:
  • Cordero García, S., & Sisto, I. M. P. (2012). Factores de riesgo de hipersensibilidad dentinaria en pacientes adultos con prótesis dental. Medisan, 16(03), 349-357. Recuperado de de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1029-30192012000300006&lng=es&tlng=es.
  • Medina, A. (2009). Hipersensibilidad dentinal: Una revisión de su etiología, patogénesis y tratamiento. Avances en Odontoestomatología, 25(3), 137-146.Recuperado de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0213-12852009000300003
  • Paryag, A., & Rafeek, R. (2014). Dental Erosion and Medical Conditions An Overview of Aetiology, Diagnosis and Management. West Indian Medical Journal, 63(5), 499–502. doi:10.7727/wimj.2013.140
  • Ríos Salia, E. (2003). Hipersensibilidad dental. Recuperado de http://respyn2.uanl.mx/especiales/ee-7-2003/04.htm