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Probablemente llego tarde. Pero no puedo explicar la alegría que me embargó cuando de casualidad topé con la página web del proyecto: Sicultura del Ministerio de Cultura y Juventud en conjunto con el Instituto Geográfico Nacional y el Instituto Nacional de Estadística y Censos.

¿Vivir sin cultura?… mejor no

En países en vías de desarrollo o subdesarrollados -como lo es el caso de Costa Rica-, está normalizado que veamos a la cultura como la hermana pequeña de todos lo Ministerios. Posiblemente si le preguntamos a cualquier ciudadano de a pie, antes de pensar en cultura se refiera a la preocupación que tiene sobre la evolución de la economía, el empleo o la inseguridad. Y es normal. Antes que nada nos preocupamos por sobrevivir y tener comida sobre la mesa. 

Pero invito al lector a que piense, cómo sería un mes entero de su vida sin música, sin leer un capítulo de su novela favorita por las noches, sin ir al cine con la pareja o amigos. Sin pasear en familia un domingo en Orosi, Hojancha o a cualquier pueblo que le tengan cariño sino es que vive en él. O comer un helado frente al Fortín, o tomar el fresco en el Parque Central de Alajuela, o darle de comer a las palomas en la Plaza de la Cultura contemplando el magnífico costado del Teatro Nacional. 

C         omo se imaginará el lector, la vida sin estos pequeños placeres tiene poca gracia.

Muy de vez en cuando, tal vez en un concierto, en el FIA o en la ocasional vez al año que visitamos un museo, concienciamos  lo importante que es la cultura en nuestras vidas, y con cierta lógica nos acordamos muchísimo menos de nuestras instituciones responsables de gestionarla y hacerla florecer.

Es por ello que hoy creo importante celebrar el nacimiento de este proyecto.

Cartografías culturales

En realidad lo conocido como cartografías culturales no es nuevo. Ya en 2010, la UNESCO reconoce a la cartografía cultural (cultural mapping) como “una herramienta y técnica crucial para preservar los elementos tangibles e intangibles de la cultura” (Creative City Network of Canada, 2010). Entonces, esta área del conocimiento podría definirse como la aplicación del instrumental y lenguaje cartográfico sumado a las nuevas tecnologías de geolocalización e internet al sector cultural.

A grandes rasgos podemos hablar de tres dimensiones cuando pensamos sobre cartografías culturales. La primera y la más obvia tiene que ver con el mapeo de recursos. El segundo las dinámicas cartográficas que se generan de determinados proyectos culturales y creativos. Y la tercera que quedará fuera de este artículo, corresponde a la relación con el arte y la historia del arte en mapas antiguos, diseño, diagramas, genealogías, etc.

La primera es la que desarrolla con acierto Sicultura. Como bien lo menciona en la presentación del proyecto, “surge de la necesidad de brindar una nueva forma de visualizar los recursos culturales del país, a a partir de su ubicación geográfica”. Es lo que llamaríamos vulgarmente un inventario que a la vez nos sirve de termómetro del poso que posee el sector cultural en el caso de Costa Rica.

Mapeo, si. ¿Y la acción cultural…? ir más allá de un simple  inventario de recursos

La segunda parte, nos lleva más a la acción. O sea al resultado o tejido que se construye a partir de las dinámicas culturales que se generen por la interacción y unión de estas coordenadas. Pero antes de obtener resultados hay procesos. Es verdad que la disciplina de la “gestión cultural” es relativamente joven y va profesionalizándose poco a poco. Pero el uso y nacimiento de este tipo de aplicaciones nos da las herramientas necesarias para potenciar el funcionamiento de las instituciones culturales así como la implantación de medidas y programas más estratégicos y eficientes, sin obviar el impulso que puede darle a los emprendimientos culturales (aunque es verdad que ese es un tema más complejo).

De ahí que sea relevante mencionar que Sicultura pone sobre la mesa ese ecosistema que ya en otros países se vislumbra como una de las industrias más potentes, o lo que se conoce como economía creativa o naranja y el vínculo natural que surge con los recursos económicos, el tejido cultural, sus instituciones y herramientas de gestión.

Un pequeño paso para el MCJ, un gran salto para el sector cultural

Como gestora cultural y economista, creo que una de las deudas principales del sector es su atraso en la métrica. Pero no cualquiera. Una que se corresponda con las particularidades de la cultura, que la entienda y ponga en valor. La creación de indicadores, cuentas satélites y mapas como este son el vehículo para que la economía y la política entiendan a la cultura y sean las bases de la planificación y desarrollo de políticas culturales pertinentes. Por ello a falta de buenas noticias, hoy felicito, pero sobre todo celebro este proyecto del Ministerio de Cultura, que espero dé frutos fértiles al sector.

Por tanto insto a que el Ministerio tome la batuta y empiece a trabajar en la calle lo que el mundo digital enajena: las relaciones y vínculos personales e invito a los agentes del mundo del arte y la cultura (llámese artistas, creadores, espacios, emprendedores) participen de forma activa en el proceso de creación de tejido cultural y a los usuarios/consumidores culturales a que se interesen, adentren y lo conozcan.