El Parque Nacional Chirripó constituye un lugar de enorme riqueza biológica, ecológica y paisajística. Sitios maravillosos como los Crestones, la sabana de los Leones, el valle de los Lagos y los cerros Chirripó, Ventisqueros y Urán constituyen lugares únicos que debemos preservar para las actuales y futuras generaciones. Pero, aparte de su gran valor natural, este parque presenta un carácter especial basado en los intangibles asociados, como el poder de transformación de mentes y conciencias que se puede obtener del contacto con la naturaleza inalterada, el silencio y la tranquilidad que imperan en estos sitios.
Chirripó posee una energía especial, constatada por muchas personas que han visitado el sitio. Esa energía se respira, se experimenta; su silencio inspira paz y tranquilidad, induce a la introspección y al autoconocimiento. Y esa energía y ese silencio tienen un poder transformador, son fuente de transmutación de lo negativo, forjadores de conciencia y capaces de cambiar actitudes y vidas de personas y sociedades.
Lo contradictorio es que en varias ocasiones se han propuesto proyectos altamente destructivos en este sitio, como son los teleféricos y los helipuertos, intentos que dichosamente no han prosperado. Actualmente, una vez más, se está considerando permitir la construcción de un teleférico hasta Base Crestones u otros sitios. Esperamos que las autoridades ambientales del país y del Área de Conservación La Amistad Pacífico sean las primeras conscientes del carácter y la naturaleza especial de este parque y que sus actuaciones y decisiones en este caso sean acordes con esa conciencia.
Un teleférico resulta rentable si traslada grandes cantidades de turistas, por lo que es irremediable que propuestas como esta conduzcan a una masificación turística del parque, algo totalmente inaceptable. Según ello, las autoridades ambientales nacionales y locales deberían rechazar de inmediato esta propuesta, por ser un uso que definitivamente no calza con la visión, filosofía y características de este parque nacional y sitio patrimonio de la humanidad. Este proyecto constituye una negación de todo lo que significa esa área protegida, un enorme irrespeto hacia la naturaleza y la esencia ecológica e intangible de este parque. Es poner el beneficio económico por encima de la naturaleza y el misticismo de este sitio.
Resulta terrible e inaceptable pensar en la perturbación de la paz y la magia de este lugar que podría ocurrir producto de un proyecto de estos. Imaginar que grandes cantidades de turistas invadan de repente sitios maravillosos como el valle de los Lagos, la sabana de los Leones o el valle de los Conejos, impactando visualmente el sitio y causando ruido y posible contaminación, es algo que, para los que amamos estos sitios, nos hiela la sangre y nos llena de dolor e indignación. No se necesita ser experto ni hacer muchos estudios para tener certeza del efecto negativo que el ingreso de gran cantidad de personas al área tendría en su biodiversidad y sus ecosistemas.
Se alega en ocasiones que es un tema de derechos humanos, para facilitar el acceso al sitio a personas que no pueden llegar caminando (personas con discapacidad o problemas físicos, ancianos, niños, etc.). Sencillamente, debe aceptarse que hay lugares que no son para que los visiten todas las personas; son sitios que, para preservar sus ecosistemas y mantener su esencia y sus valores intangibles, deben tener un grado importante de inaccesibilidad. De lo contrario, por derechos humanos, habría que hacer carreteras, teleféricos o helipuertos hacia muchos sitios inaccesibles dentro de nuestros parques nacionales, algo totalmente absurdo e inviable.
Surge entonces la pregunta fundamental: ¿qué tipo de Parque Nacional Chirripó queremos para el futuro? ¿Uno que resguarde su rica naturaleza y preserve su carácter místico y ecoespiritual? ¿U otro que permita el turismo masivo, irrespetando su biodiversidad y misticismo?
La razón de ser de los parques nacionales es la preservación de la biodiversidad. Es por ello que todo desarrollo ecoturístico que se plantee en estos sitios debe estar supeditado a mantener lo más inalterada posible esa base ecológica y biológica de la cual se nutre. Una actividad turística nunca puede sobrepasar la capacidad de carga de los ecosistemas. Esta es una máxima que debe cumplirse en todos los parques nacionales, con más razón en el caso del Parque Nacional Chirripó, que debe considerar además todos los aspectos intangibles o ecoespirituales que conlleva.
Incluso hay lugares de este parque, como el valle de los Lagos (Morrenas) o la sabana de los Leones, que, por su magia y misterio indescriptibles, deberían declararse como santuarios naturales, en donde la visitación se restrinja significativamente y se profese un respeto máximo a su extraordinaria naturaleza y a su insondable misticismo.
Por eso, dejen ya tranquilo al Parque Nacional Chirripó; ya es suficiente. Permitir teleféricos o helipuertos que masifiquen turísticamente este sitio es clavar una mortal puñalada a su esencia y razón de ser. Por favor, tengan respeto por este maravilloso lugar y por todo lo que alberga y representa como nuestra catedral ecológica y espiritual. Cuidemos y preservemos este tesoro natural, legado extraordinario para las futuras generaciones.





