Con un recorte de ₡492,9 millones, Hacienda está a punto de cerrar la principal sede pública de ingeniería que tiene nuestra querida provincia de Limón. El recorte viene incorporado en el segundo presupuesto extraordinario del Gobierno para 2026. Para el Gobierno es una línea más en sus cuentas; para Limón, es el cierre del Centro Académico del Tecnológico de Costa Rica en plena mitad de semestre.
La rectora del TEC, María Estrada, lo dijo ante la Comisión de Hacendarios el 14 de octubre: si se aprueba el recorte, la sede cierra de inmediato. Y no, no es posible utilizar los superávits de la institución para cubrir esta brecha presupuestaria, como algunos erróneamente han sugerido. Los superávits presupuestarios no pueden utilizarse para cubrir gastos corrientes, solamente para financiar inversiones del TEC.
417 proyectos de vida en pausa
El Centro Académico de Limón atiende a 417 estudiantes, según el propio TEC, en carreras como Ingeniería en Computación, Ingeniería en Producción Industrial y Administración de Empresas. Ahí trabajan 30 personas. Abrió en 2014 con 88 estudiantes y hoy recibe jóvenes de los seis cantones, de Pococí a Talamanca.
Cerrar a mitad de semestre es perder cursos ya pagados con esfuerzo, atrasar graduaciones y dejar sin beca a quienes dependen de ella para comer y viajar a clases. Para muchos, la alternativa sería mudarse a Cartago, un costo que la mayoría de las familias limonenses no puede asumir. En la práctica, cerrar la sede significa expulsar a estos jóvenes de la universidad. La cifra del recorte equivale a cerca de ₡1,2 millones por estudiante. Es poco para el presupuesto nacional y es todo para cada uno de esos 417 jóvenes.
Sobran balas y faltan oportunidades
Lo desconcertante de esta decisión del Gobierno es que está dirigida a la región más golpeada por la criminalidad y la falta de oportunidades. Limón cerró 2025 con 172 homicidios, una tasa de 37,7 por cada 100.000 habitantes, más del doble del promedio nacional de 16,7. El distrito central de Limón, a pocas cuadras del TEC, fue el lugar con más asesinatos del país, con 63 víctimas.
Los que mueren son nuestros jóvenes. En la Región Huetar Caribe, las personas de 18 a 29 años son el grupo mayoritario entre las víctimas de homicidio. Y Limón fue la única provincia sin un solo cantón libre de homicidios en 2025.
El crimen organizado recluta en el mismo grupo de edad que el TEC quiere formar. Cada aula que se cierre en el Caribe deja terreno fértil a quien ofrece dinero ilícito y muerte.
Una región rezagada
No solo eso: el recorte cae sobre una provincia que ya va rezagada en casi todos los indicadores. En el primer trimestre de 2026, el desempleo en la Huetar Caribe fue de 10,1%, frente al 7,1% en el país. Entre los jóvenes de 15 a 24 años llega al 22,3%. Es la única región donde el desempleo juvenil subió entre 2019 y 2025, mientras en las demás bajaba. Más de una de cada cuatro personas de la región vive en pobreza (27,3% en 2024).
El índice de desarrollo humano cuenta la misma historia. El PNUD ubica a Talamanca y Matina entre los cuatro cantones con menor desarrollo humano del país. En el índice de competitividad cantonal de la UCR, Talamanca ocupa el último lugar y Matina, el 78. Un solo cantón josefino, Montes de Oca, gradúa más ingenieros por habitante que toda la provincia de Limón. Esa última brecha es justo la que el TEC vino a intentar cerrar.
La cura es la oportunidad
Es irónico: el Estado envía policías a Limón para contener la violencia y, al mismo tiempo, le quita la universidad. El director interino del OIJ, Michael Soto, lo resumió en enero: la policía es "la medicina para el síntoma, pero no la cura para la enfermedad".
La cura es la oportunidad y una carrera universitaria en Limón es de las pocas que tiene la provincia.
Para un joven de Matina o de Limón centro, un título de ingeniero del TEC es una de las pocas vías creíbles para salir de la pobreza sin abandonar su provincia. Cerrar esa vía en nombre del orden fiscal es ahorrar hoy para pagar mañana en desempleo, violencia y vidas.
Lo que demandamos
La Comisión de Asuntos Hacendarios tiene en sus manos una decisión simple para evitar esta propuesta imprudente. Debe aprobar una moción que excluya del expediente 25.803 el recorte al Centro Académico de Limón, y Hacienda debe girar ya los fondos que la ley le asigna al TEC.
Limón no pide privilegios. Pedimos que no nos quiten otra vez lo poco que se ha logrado construir. Cuatrocientos diecisiete jóvenes están hoy en un aula del TEC. Que el Estado no sea quien los saque de ahí, sino que, al contrario, invierta más en crear oportunidades para nuestra extraordinaria juventud limonense y promueva el bienestar de las grandes mayorías del país.
