El pasado 23 de octubre de 2026, el Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología Dr. Raúl Blanco Cervantes conmemoró 50 años de atención especializada a las personas adultas mayores de Costa Rica. Cinco décadas de compromiso, conocimiento y servicio que han contribuido al desarrollo de la geriatría y la gerontología en nuestro país.
Esta trayectoria merece nuestro reconocimiento, especialmente el trabajo de las generaciones de profesionales y trabajadores que han brindado atención a miles de personas adultas mayores y sus familias.
Sin embargo, esta celebración también nos obliga a plantear una pregunta fundamental: ¿cómo puede Costa Rica enfrentar el acelerado envejecimiento de su población sin contar con un hospital geriátrico moderno, seguro y con la capacidad necesaria para responder a esa realidad?
La respuesta no puede continuar postergándose
Un hospital que ha cumplido su misión, pero cuya infraestructura llegó a sus límites.
El Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología funciona en instalaciones cuyo edificio principal fue construido en 1958, hace 68 años, originalmente para atender a pacientes con tuberculosis.
Durante cinco décadas, esta infraestructura ha sido adaptada para prestar servicios especializados a las personas adultas mayores. No obstante, las necesidades actuales de atención son muy distintas de aquellas para las cuales fue concebida.
El hospital dispone de 141 camas, 25 consultorios y dos salas de operaciones. Su servicio de emergencias no funciona durante las 24 horas.
Estas condiciones evidencian las limitaciones para responder al crecimiento de la demanda, incorporar nuevos servicios y tecnologías, ampliar la capacidad de hospitalización y ofrecer espacios adecuados para la atención integral de personas que presentan enfermedades crónicas, fragilidad, dificultades de movilidad y distintos grados de dependencia.
A estas limitaciones se suman las preocupaciones sobre la seguridad de las instalaciones. En febrero de 2025, una evaluación del Cuerpo de Bomberos identificó 38 observaciones de incumplimiento, de las cuales 15 fueron clasificadas como críticas.
Es indispensable que las autoridades informen cuáles de estas observaciones han sido subsanadas y cuáles requieren intervención.
No se trata simplemente de sustituir un edificio antiguo. Se trata de garantizar que las personas adultas mayores reciban atención en condiciones de seguridad, accesibilidad, oportunidad y dignidad.
El envejecimiento de Costa Rica convierte al nuevo hospital en una necesidad nacional
Costa Rica está experimentando una de las transformaciones demográficas más importantes de su historia.
De acuerdo con las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), publicadas en 2024, la proporción de personas de 65 años y más se duplicará entre 2024 y 2044. Para 2050, aproximadamente una de cada cuatro personas en el país tendrá 65 años o más.
Esto significa que en las próximas décadas aumentará considerablemente la necesidad de servicios especializados en geriatría, rehabilitación, recuperación funcional, prevención de la dependencia y atención de enfermedades asociadas al envejecimiento.
Pero esta demanda no pertenece únicamente al futuro. Ya se refleja en la actividad cotidiana del hospital.
Entre el primer semestre de 2025 y el mismo período de 2026, las atenciones de urgencias aumentaron de 12.355 a 12.939; las hospitalizaciones, de 3.472 a 3.585; las cirugías mayores, de 1.056 a 1.210; y las consultas externas, de 39.875 a 41.286.
Estas cifras reflejan una presión creciente sobre servicios que funcionan en una infraestructura limitada.
Cada año que se retrasa la construcción del nuevo hospital es un año en que aumenta la distancia entre las necesidades de la población adulta mayor y la capacidad de respuesta institucional.
La construcción del nuevo centro debe entenderse como una inversión estratégica para el futuro del sistema de salud costarricense, no como una obra que pueda aplazarse indefinidamente.
Los atrasos del proyecto tienen consecuencias para las personas adultas mayores
La construcción del nuevo Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología, identificada como proyecto CCSS-0998, ha sido objeto de múltiples gestiones, estudios y modificaciones en su programación.
En febrero de 2025, la Junta Directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social contemplaba iniciar la primera etapa constructiva en diciembre de 2027, con entrada en operación en marzo de 2030.
Sin embargo, la programación presentada en marzo de 2026 trasladó el inicio de la primera etapa hacia finales de 2031 y su puesta en operación a 2033, mientras que el cierre general del proyecto se extendió hasta 2038.
Estamos hablando de varios años adicionales de espera para una población cuyas necesidades de atención crecen constantemente.
El proyecto también enfrenta procesos relacionados con la adquisición y expropiación de terrenos, así como decisiones pendientes sobre su alcance, ubicación y ejecución.
Comprendemos que una obra hospitalaria de esta magnitud requiere planificación rigurosa, recursos financieros y cumplimiento de los procedimientos legales. Sin embargo, la complejidad administrativa no puede convertirse en una justificación permanente para continuar retrasando una infraestructura indispensable para el país.
Las personas adultas mayores no pueden esperar indefinidamente. Muchas de quienes necesitan hoy atención especializada podrían no llegar a beneficiarse de un hospital cuya construcción continúa aplazándose.
Esta es la dimensión humana de los atrasos que debe estar presente en cada decisión institucional.
Costa Rica necesita un nuevo hospital, no únicamente mejoras al existente
Las inversiones en mantenimiento, seguridad y adecuación del hospital actual son necesarias y urgentes. Pero no resuelven el problema estructural de capacidad que enfrenta el país.
Costa Rica necesita un nuevo hospital geriátrico con infraestructura moderna, suficiente capacidad de hospitalización y espacios apropiados para consulta externa, rehabilitación, diagnóstico, cirugía y atención integral.
Debe ser un hospital diseñado para las necesidades actuales y futuras de la población adulta mayor, con condiciones de accesibilidad universal, seguridad, tecnologías médicas y capacidad de adaptación al crecimiento de la demanda.
Asimismo, debe fortalecer su articulación con los hospitales nacionales y regionales, los servicios de atención primaria y las redes de apoyo a las personas cuidadoras.
El objetivo no debe limitarse a construir nuevas instalaciones. Debe garantizarse que Costa Rica disponga de la capacidad especializada necesaria para atender dignamente a una población que envejece y que requerirá cada vez más servicios de salud.
La Junta Directiva de la CCSS debe adoptar decisiones concretas
Desde la Junta de Salud del Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología consideramos indispensable que la Junta Directiva de la CCSS asuma este proyecto como una prioridad institucional.
Para ello, solicitamos:
- Definir y aprobar el alcance del nuevo hospital, incluidos su ubicación, tamaño, capacidad, servicios y etapas de construcción, considerando las proyecciones de envejecimiento de la población.
- Revisar y acelerar el cronograma de ejecución, procurando acercarlo, en la medida técnica y jurídicamente viable, a los plazos inicialmente aprobados.
- Resolver oportunamente los procesos pendientes de adquisición y expropiación de terrenos para evitar que continúen retrasando el proyecto.
- Garantizar el financiamiento y los recursos institucionales necesarios mediante una planificación que permita avanzar de forma sostenida.
- Aprobar un cronograma público de cumplimiento, con fechas, responsables, metas y mecanismos de seguimiento que permitan a la ciudadanía conocer los avances reales.
- Atender las necesidades urgentes de seguridad e infraestructura del hospital actual mientras se concreta la construcción del nuevo centro.
Estas solicitudes no representan una aspiración aislada de la Junta de Salud. Responden a una necesidad nacional que compromete el presente y el futuro de la atención especializada de las personas adultas mayores.
El mejor homenaje a los 50 años es construir el hospital que Costa Rica necesita
Los 50 años de atención geriátrica constituyen un motivo de orgullo para Costa Rica. Representan el esfuerzo de generaciones de profesionales, trabajadores, pacientes y familias que han contribuido a consolidar un servicio especializado de enorme valor para la salud pública.
Pero esta conmemoración no puede quedarse únicamente en el reconocimiento de los logros alcanzados.
Debe convertirse en un punto de inflexión para que las autoridades adopten las decisiones que permitan hacer realidad el nuevo hospital.
No podemos celebrar cinco décadas de atención especializada mientras aceptamos que su infraestructura continúe envejeciendo y que los plazos de construcción de un nuevo centro se sigan extendiendo.
La construcción del nuevo Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología no es un lujo ni una obra que pueda continuar esperando. Es una necesidad urgente, una inversión estratégica y una responsabilidad del Estado costarricense con las generaciones presentes y futuras.
Desde la Junta de Salud continuaremos promoviendo el diálogo, la participación ciudadana y el seguimiento a los compromisos institucionales. Reconoceremos los avances, pero también insistiremos en que las decisiones se traduzcan en resultados concretos.
La sociedad costarricense debe comprender que esta necesidad nos involucra a todos. El envejecimiento es una realidad que alcanza a nuestras familias y que, tarde o temprano, formará parte de nuestra propia vida.
El país que ha construido una trayectoria de solidaridad y protección social no puede darles la espalda a sus personas adultas mayores.
Después de 50 años de atención geriátrica especializada, el mejor reconocimiento no será otro discurso conmemorativo, sino una decisión firme, acompañada de recursos y fechas de cumplimiento, para construir el hospital que Costa Rica necesita.
Las personas adultas mayores no tienen tiempo para seguir esperando. El nuevo hospital debe ser una prioridad nacional y su construcción debe comenzar lo antes posible.
