
Muchos conductores postergan el mantenimiento hasta pocos días antes de la inspección técnica vehicular, cuando el desgaste ya lleva meses acumulándose.
"El carro todavía anda bien, lo llevo el otro mes". Es una frase común entre conductores que, por falta de tiempo o para ahorrar, deciden aplazar el mantenimiento de su vehículo. El problema es que un auto puede seguir encendiendo, acelerando y frenando con normalidad mientras el desgaste ya está avanzando por dentro.
Los expertos de Autopits advierten que esa falsa sensación de seguridad es una de las principales razones por las que una atención sencilla termina convirtiéndose en una reparación de mayor costo. El mantenimiento preventivo existe precisamente para detectar y corregir el desgaste antes de que se convierta en una avería, y no para esperar a que el vehículo "avise" con una falla.
El fenómeno no es exclusivo del país. En Estados Unidos, la Asociación Americana del Automóvil (AAA) determinó que cerca de un tercio de los conductores ha omitido o retrasado mantenimiento o reparaciones recomendadas.
"Muchas personas miden el estado de su carro por si arranca o no arranca, pero los componentes de un vehículo se desgastan poco a poco y casi nunca fallan de un día para otro. Cuando el conductor finalmente nota un ruido, una vibración o una luz de advertencia, en muchos casos el daño ya empezó hace semanas o meses. Postergar el mantenimiento no es ahorrar, es trasladar el gasto al futuro, y normalmente con intereses: lo que hoy se resuelve con un cambio de aceite, de pastillas o de una manguera, mañana puede significar reparar el motor, los frenos o la transmisión", explicó Randall Agüero, experto técnico de Autopits.
Mantenimiento solo para "pasar" la inspección
En Costa Rica es frecuente que muchos conductores se acuerden del mantenimiento únicamente cuando se acerca la fecha de su inspección técnica vehicular. Durante el resto del año el carro circula sin revisiones, y a última hora se corre al taller para cambiar lo necesario y evitar un rechazo.
"La inspección técnica verifica que el vehículo cumpla con condiciones mínimas de seguridad y emisiones en un momento específico, pero no sustituye el mantenimiento. Un carro que solo se revisa una vez al año pasa los otros once meses acumulando desgaste en frenos, suspensión, llantas y motor. Además, cuando todo se deja para la semana antes de la cita, el conductor suele encontrarse con varias reparaciones al mismo tiempo, un gasto fuerte de golpe y, a veces, el riesgo de no aprobar y tener que volver", señaló Agüero.
¿Cómo un gasto pequeño se convierte en uno grande?
Los frenos son uno de los ejemplos más claros. Cambiar las pastillas a tiempo es un servicio rutinario: según datos citados por AAA Club Alliance, el reemplazo de pastillas de freno en Estados Unidos ronda entre $100 y $300. Pero si se sigue manejando con ellas gastadas, el metal empieza a rozar contra los discos. Un análisis publicado por el medio estadounidense Click Orlando, con datos de AAA y Kelley Blue Book, señala que esperar hasta que las pastillas dañen discos, mordazas o sensores puede transformar ese servicio de rutina en una reparación de más de $1.000, según el vehículo, además de comprometer la capacidad de frenado.
La misma lógica aplica a otros componentes. Un motor puede seguir funcionando con aceite vencido, pero con mayor fricción y desgaste; y una fuga pequeña de refrigerante, si se ignora por meses, puede terminar en un sobrecalentamiento. En todos los casos, el patrón es el mismo: mientras más se espera, más piezas se ven afectadas y mayor es la factura.
Además de la factura del taller, el mantenimiento postergado tiene otros costos menos evidentes. Un vehículo mal mantenido consume más combustible, y omitir servicios puede acortar su vida útil. En carros que aún están en garantía, el impacto también puede ser importante, ya que los fabricantes normalmente exigen comprobar que se realizaron todos los servicios recomendados.
"Hay que ver el mantenimiento preventivo como una inversión y no como un gasto. Seguir el programa que recomienda el manual del fabricante, respetar los kilometrajes de cambio de aceite y filtros, y revisar periódicamente frenos, llantas, niveles de fluidos y bandas le permite al conductor planificar sus gastos, en lugar de enfrentar una reparación inesperada que desordena el presupuesto familiar y lo deja sin vehículo por varios días", agregó Agüero.
El experto de Autopits recomienda no aplazar la visita al taller si el vehículo ya superó el kilometraje o el tiempo recomendado para su próximo servicio, si aparece una luz de advertencia en el tablero, si hay manchas de líquido debajo del carro, si los frenos se sienten diferentes o hacen ruido, o si el vehículo consume más combustible de lo habitual. Aunque el carro siga funcionando, estas son señales de que algo requiere atención.
La recomendación de Autopits es clara: no espere a que el vehículo falle, ni a que se acerque la inspección técnica, para darle mantenimiento. Llevarlo a tiempo a un centro de servicio autorizado permite detectar el desgaste cuando todavía es fácil y económico de corregir, manejar con mayor seguridad y evitar que una atención sencilla se convierta en una reparación que cueste mucho más tiempo y dinero.
