La benemérita Liga Feminista cambió la sociedad costarricense de manera positiva, tras su fundación cien años atrás.
Ellas sufrieron ofensas y desprecios durante toda su lucha por alcanzar el sufragio. Hoy nosotros las honramos y conmemoramos su valentía.
No les importó la crítica, no les importó el cuestionamiento que sufrieron por parte de hombre y de las mismas mujeres. Solo les interesó el bien común, el desarrollo de sus pares y el acceso a un derecho fundamental, como lo es el sufragio.
Es gracias a ellas que hoy vemos una Asamblea Legislativa llena de mujeres diputadas, mujeres que debemos unirnos para continuar la lucha por los derechos de nosotras en materia de acceso a la educación, el acceso al trabajo, oportunidades de superación, para avanzar en la participación política y el empoderamiento de las mujeres en la ruralidad, en especial de las zonas costeras.
También, debemos vencer los mensajes machistas y el machismo que aún impera en algunas figuras políticas y en la sociedad, donde nos quieren bajar el piso por ser mujeres. Y esos tantos mensajes cargados con discursos de odio a través de las redes sociales.
Se acercan las elecciones municipales, lo que representa un inmenso reto para el país, por lo que corresponde a los distintos partidos políticos garantizar la participación femenina y la paridad, pues, esto ha sido una lucha de siglos y por eso, no podemos bajar los brazos y creer que ya lo hemos conquistado todo. ¡No señores y señoras! Podremos estar tranquilos cuando las niñas de Alta Talamanca, de Upala y la región Brunca, tengan acceso a la salud, a la educación superior y puedan participar sin obstáculos en los puestos de elección popular y llegar a esta Asamblea a ocupar una curul, así como lo hice yo, una mujer limonense. Podremos estar tranquilos y tranquilas cuando ya no existan femicidios en este país. Por eso, debemos luchar por mejorar la educación desde el hogar, por medio del respeto, la tolerancia, la empatía y el amor al prójimo.
Por otra parte, debemos inspirar a las mujeres que vienen tras nosotras para que vean figuras que luchan por ellas, que son comprometidas y que logran avanzar.
Hoy quiero exaltar el esfuerzo, la lucha y la dedicación de aquellas mujeres jefas de hogar que han logrado sacar adelante a sus hijos y superarse ellas mismas. Un ejemplo de esas mujeres es mi madre.
Concluyo con las palabras de la ex secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton:
Si las mujeres y las niñas fueran tratadas igual que los hombres en derechos, dignidad y oportunidad, veríamos el progreso político y económico en todo el mundo".
