Por Arthur Jiménez Ruiz - Estudiante de la carrera de Ingeniería en Sistemas

No es casualidad que una persona de bajos recursos no sepa, o incluso no pueda, buscar su canción favorita en internet. Esto se evidencia en la siguiente cita de Ferran Esteve (2016): “Un 60% de la población mundial sigue sin conexión a Internet” (párr. 5). Es innegable que el aumento de la tecnología ha hecho que las necesidades del mundo actual no sean las mismas que hace décadas, y con esto el rezago de un sector de la población, precisamente, el que no puede adaptarse, lleve a un incremento de la desigualdad social.

Las necesidades de las personas cambian conforme avanza la tecnología. Por supuesto es un gran avance poder disfrutar de nuestros celulares, computadoras, mejoras en la medicina o el poder hablar con alguien al otro lado del mundo, pero gracias a esto ya no necesitamos, por ejemplo, carteros, o ir a una biblioteca, tampoco movernos a una oficina para trabajar. Y que no se mal entienda, este cambio ha generado millones de nuevos empleos —por cierto ahora es una necesidad hablar como mínimo dos idiomas, y que uno de esos sea inglés, si no se logra aprenderlo antes de entrar al área laboral, las oportunidades de empleo se reducen—, lo cual es beneficioso para muchos, pero también tiene el costo de que se pierdan otros miles, y, por lo tanto, se excluye a muchos de ser parte de la economía (Esteve, 2016, párr. 5).

El avance de la tecnología aumenta la desigualdad. Esta idea Long (2015) la refuerza muy bien citando a Hawking:
Todos pueden disfrutar de una vida de gozo lujoso si se comparte la riqueza producida por las máquinas; también es posible que la mayoría de la gente termine en la miseria si los dueños de las máquinas tienen éxito en su intento de impedir la redistribución de la riqueza (…). Hasta ahora, parece que la tendencia es la segunda opción: la tecnología impulsa la desigualdad, que crece más que nunca. (párr. 1-2)

Este comentario de Hawking describe bastante bien lo que está viviendo el mundo actualmente: algunos países acaparan tanto las vacunas para el COVID-19 que incluso tienen que botarlas, la población de países más pobres tiene que ver cómo sobrevive. Mientras unos pueden volar a Estados Unidos para vacunarse, otros tendrán que esperar años para poder hacerlo.

Existe un grupo de personas que ve esta desigualdad como un “no se esfuerzan lo suficiente” o “la gente es pobre porque quiere”, y claro la primera puede ser verdad: es cierto que si una persona que tienen muchas más oportunidades las aprovecha y realmente se esfuerza y trabaja duro, puede obtener muchas cosas que quiere; pero ese no es el caso de la mayoría. Alguien sin acceso a una computadora, muy difícilmente, por más que se esfuerce, logrará hacer un trabajo de investigación como alguien que sí tiene la tendría. Para lo segundo, realmente no hace falta explicar lo absurdo que es, nadie quiere ser pobre.

Vivimos en un mundo innegablemente desigual, el cual, con el desarrollo de la tecnología, no solo aumenta, debido a la pocas o nulas oportunidades de muchos, sino que también es más visible (aun más desde que empezó la pandemia del COVID-19). Aunque es casi imposible eliminarla, muchos podrían investigar más sobre el tema y crear alguna solución, por muy pequeña que parezca, alguien podría vivir mejor por ella. Sin embargo, queda bastante claro que la “revolución 4.0” trae consigo grandes beneficios, pero también una grandísima desigualdad.

 

MOXIE es el Canal de ULACIT (www.ulacit.ac.cr), producido por y para los estudiantes universitarios, en alianza con el medio periodístico independiente Delfino.cr, con el propósito de brindarles un espacio para generar y difundir sus ideas.  Se llama Moxie - que en inglés urbano significa tener la capacidad de enfrentar las dificultades con inteligencia, audacia y valentía - en honor a nuestros alumnos, cuyo “moxie” los caracteriza.

Referencias bibliográficas:
  • Esteve, F. (2016, 2 noviembre). Tecnología y desigualdad. La concentración de riqueza en la economía digital. CCCB LAB. https://lab.cccb.org/es/tecnologia-y-desigualdad-laconcentracion-de-riqueza-en-la-economia-digital/
  • Long, H. (2015, 13 octubre). Stephen Hawking: La tecnología aumenta la desigualdad. CNN. https://cnnespanol.cnn.com/2015/10/13/stephen-hawking-la-tecnologia-aumenta-ladesigualdad/