Jose C. Fallas - Estudiante de la carrera de Administración de Negocios

En algún momento, Arthur C. Pigou (1920) dijo que el principal motivo del análisis económico es contribuir a la mejora social. Costa Rica, como virtualmente cualquier otro estado en el mundo, es un país con claras debilidades en su estructura interna. Dichas debilidades se pueden trasladar tanto a los ámbitos sociales, económicos y políticos como a los sectores privados y públicos sobre los que se rige. Es claro que la dinámica del país no es perfecta y que a lo largo de los años se han intentado establecer distintos modelos para su desarrollo, con mayor o menor éxito.

La política económica que aplique el gobierno es, sin duda, protagonista en el bienestar general de la población costarricense. Debido a esto, se vuelve vital comprender que sobre la base económica de la sociedad cualquier otro ámbito respecto a esta evoluciona y encuentra su estabilidad. Es ahí donde una apropiada política en términos económicos debería ser una prioridad país y de alto interés para todo ciudadano. A eso se suma que dichas medidas demuestren tener una base fuerte que las sustente y no que provengan de discursos populistas que no respondan a la realidad que enfrentamos.
Hablemos de temas fiscales, de inversión (tanto pública como privada), exportaciones, importaciones, el adecuado balance de las finanzas públicas –tema recurrente en la actualidad –, la estabilidad del dólar, de los precios, entre otros. Como podemos ver, están presentes en la cotidianidad del país y son afectados directamente por las decisiones que se toman a nivel político.
¿Puede la política del gobierno en este ámbito transformar al país? ¿Puede ser un instrumento para ayudarle a afrontar sus debilidades estructurales? La respuesta sencilla a esa pregunta es sí, claro que puede. La respuesta más complicada es que no hay una solución mágica y que muchos factores tienen que tomarse a consideración.
Un aspecto positivo que ha beneficiado al país en este contexto tan complicado es que, pese a los muchos discursos que se puedan escuchar, de izquierda o derecha, Costa Rica se ha caracterizado por mantener políticas que mezclan, de alguna u otra forma, estas dos visiones de mundo. El pensar que un solo modelo es perfecto o que los resultados observados en una locación específica son simplemente replicables en nuestra geografía es un error. La base democrática de las instituciones costarricenses ha dado pie a que exista diversidad de pensamientos y que estos hayan conformado políticas conjuntas que han permitido un desarrollo positivo del país.
Sin embargo, hay un largo camino aún por recorrer. La pobreza que aún aqueja a la población, el desbalance financiero que maneja el gobierno, el mal uso de recursos, el nivel de educación no acorde con la inversión que recibe, el desempleo, etc. Todos estos son problemas a los que debe hacerse frente, pero que se han aplazado y debilitan la estabilidad del país. Más grave aún, debilitan a la sociedad costarricense, a sus ciudadanos.
¿Se nota cómo todos estos problemas mencionados se relacionan a nuestra economía? ¿Se nota que mediante políticas públicas específicas es posible intervenir y mejorar los indicadores que se les relacionan? No estamos hablando solo de un número, sino de familias. Quizá la pregunta más importante, ¿tienen las políticas económicas de nuestro gobierno la calidad necesaria para enfrentar estos desafíos? Es preocupante que posiblemente la respuesta más acertada sea que no.
Así que ¿qué es lo que se necesita? Políticas que sean acordes con nuestra realidad, que sean ejecutables y conlleven como resultado el bienestar de los costarricenses. Ahora, ¿cómo lograremos llevar este tipo de ideas al ámbito de aquellos a los que se les ha dado el poder de decisión? Esa es la cuestión que debería ocupar nuestra mente.

 

MOXIE es el Canal de ULACIT (www.ulacit.ac.cr), producido por y para los estudiantes universitarios, en alianza con el medio periodístico independiente Delfino.cr, con el propósito de brindarles un espacio para generar y difundir sus ideas.  Se llama Moxie - que en inglés urbano significa tener la capacidad de enfrentar las dificultades con inteligencia, audacia y valentía - en honor a nuestros alumnos, cuyo “moxie” los caracteriza.

Referencia bibliográfica:
  • Pigou, Arthur C. (1920). Economics of Welfare. Londres: MacMillan.