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En su artículo del 27 de septiembre, don Marco Feoli, efectúa una serie de aseveraciones relativas al sistema implementado por la Asamblea Legislativa, para proceder a la elección de los cargos de magistratura. En el caso particular, lo hizo de la Sala Constitucional. Labor totalmente válida y, que no solo ha afrontado el autor de esas líneas, sino otras personas a través de publicaciones en sus redes sociales.

Al avanzar en la lectura, noto que en el acápite destinado a resaltar los defectos en el proceso, se me toma como ejemplo. Y aun cuando, no se dan los nombres completos de los candidatos, estos se personalizan utilizando sus siglas y elementos que, en definitiva, nos hacen perfectamente identificables.

No quisiera ahondar en aspectos que conciernen, enteramente, a la percepción que parece tener el autor, acerca de las personas que toma como parámetros para esbozar sus criterios. Pero lo cierto es que, como ciudadana costarricense, funcionaria del Poder Judicial, mujer emprendedora vinculada estrechamente a la academia, promotora de temas que en nuestro país distan mucho de avanzar al grado que la economía y el mercado demandan a nivel internacional y, persona totalmente apartada de la política, escribo estas líneas, ya que, creo que si bien la ciudadanía merece comprender prístinamente qué sucede en los recintos de los poderes de la República, considero, indefectiblemente, que también deben ser informados con la verdad.

En uno de los apartados, propiamente, en el de "Candidatos doblemente puntuados", el señor Feoli me menciona, refiriendo que a "V.S. le contaron un curso de un mes en la Universidad de Pisa que, por razones de nomenclatura en Italia se llama Especialización, aunque en Costa Rica no lo es en términos oficiales, en el rubro de capacitación. Y luego, el mismo cursillo se lo volvieron a sumar, pero esta vez en el acápite de postgrados adicionales. Doble puntaje por el mismo atestado". Al respecto, debo decir que nunca he asistido a la Universidad de Pisa y, que el "curso" a que hace referencia el autor, fue una especialización de la Universidad de Chile, efectuada durante meses, de manera tanto virtual como presencial, donde los estudiantes tuvimos que rendir exámenes, presentar trabajos y efectuar investigaciones, obteniendo una nota, que permitía definir si se accedía al título.

Como experta en Derecho del Comercio Electrónico y Derecho Uniforme del Comercio Internacional, me encuentro muy vinculada con las vicisitudes que acontecen en el mundo virtual y, a la proliferación de lo que popularmente se conoce como "fake news". Para redactar un artículo de opinión, debe, inminentemente, el responsable, revisar sus fuentes y si va a realizar personalizaciones, con mayor razón, verificar lo que escribe; ya que, en la contraparte de sus afirmaciones, nos encontramos seres humanos de carne y hueso.

Creo, fervientemente, que la sola postulación a un cargo de tal envergadura, requiere de una inmensa responsabilidad por parte del proponente. Hay que sentirse —y estar— moral, académica y, mentalmente preparados, para pretender afrontar un reto, como lo es una magistratura en un Poder Judicial que se ha visto gravemente abatido en los últimos tiempos.

Hablo por nosotros, por las personas que con esfuerzo y sacrificio, tanto económico como familiar, nos hemos capacitado en otros países en universidades de primer nivel, sin haber accedido a ninguna ayuda económica pública, más que a la de un Banco para pedir un préstamo. Personas que hemos trabajado honorable y rectamente en el ejercicio de nuestras funciones; que nos hemos destacado, no solo a nivel nacional, sino internacional y, que como yo, han obtenido méritos sin ninguna ayuda, más que la de la familia. Les puedo asegurar que, para nosotros, este filtro, se ha sentido como una brisa de aire fresco.

Esta no es la primera vez que me postulo a un cargo de la magistratura, lo he hecho para optar por puestos en la Sala Primera y en la Sala Constitucional, con la única defensa y apoyo de mis atestados y mi trayectoria intachable y, sabiendo que con mi experiencia, especialidad y visión, podré aportar mucho, desde otra trinchera, al Poder Judicial y al país. Sin embargo, la coyuntura política a la que han tenido acceso los finalmente elegidos, ha sido innegable.

De ahí que, debo decir que, con el cuestionado baremo, he sentido que mi esfuerzo se ha visto, de alguna manera, reconocido y recompensado. Y es cierto, queda mucho todavía por recorrer en el escrutinio de los candidatos, no lo dudo, todo es siempre perfectible. Pero hablemos con la verdad, sin ensañamientos y sin pretender de alguna manera, empañar los esfuerzos de los candidatos a cargos de alto nivel.

Conozco al señor Feoli de antaño, pues, hemos coincidido como contrapartes en procesos penales y en despachos del Poder Judicial. Imagino que esa fue la razón para tomarme como ejemplo en sus apreciaciones. En todo caso, lo invito a revisar si a bien lo tiene, con lupa, mis antecedentes, mis atestados y mi curriculum. Adjunto a este escrito una resumida Hoja de vida.