La exvicepresidenta costarricense obtuvo 12 apoyos y tres rechazos en la octava votación del Consejo de Seguridad, mientras las nuevas candidaturas no lograron desplazarla.
La exvicepresidenta de Costa Rica Rebeca Grynspan Mayufis volvió a encabezar este jueves la votación informal del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para escoger a la persona que sucederá a António Guterres al frente del organismo internacional. La costarricense recibió 12 votos favorables y tres contrarios entre los 15 integrantes del Consejo, su mejor resultado hasta ahora en un proceso que continúa sin una candidatura de consenso.
Grynspan encabezó siete de las ocho votaciones preliminares celebradas hasta el momento y mejoró el resultado que obtuvo el pasado 30 de octubre, cuando consiguió 11 apoyos y cuatro rechazos. Sin embargo, el respaldo mayoritario no garantiza su nombramiento, debido a que cualquiera de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad puede bloquear la recomendación de una candidatura.
La votación de este jueves también permitió medir el respaldo a dos aspirantes incorporados recientemente a la competencia: el diplomático turco Feridun Sinirlioglu y la exministra de Estado para Asuntos Exteriores de Emiratos Árabes Unidos Lana Nusseibeh. Ninguno consiguió superar a las candidaturas latinoamericanas que encabezan el proceso desde las rondas anteriores.
El argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), mantuvo nueve votos favorables, cuatro contrarios y dos abstenciones, mientras que la representante de Guyana ante las Naciones Unidas, Carolyn Rodrigues-Birkett, recibió ocho apoyos, cinco rechazos y dos abstenciones.
Por su parte, Nusseibeh consiguió siete respaldos, seis votos contrarios y dos abstenciones. Sinirlioglu, quien participó por primera vez en las consultas, obtuvo tres votos favorables y ocho rechazos, un resultado que evidenció las dificultades de su candidatura para reunir apoyos dentro del Consejo de Seguridad.
Las potencias mantienen bloqueada la elección
A pesar de los resultados favorables para Grynspan, la elección continúa pendiente de un acuerdo entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido. Para recomendar formalmente a una persona, el organismo necesita al menos nueve votos favorables y que ninguna de esas cinco potencias ejerza su derecho de veto.
La consulta de este jueves se celebró mediante papeletas indistinguibles, por lo que no es posible determinar si alguno de los tres votos contrarios a Grynspan procede de un país con poder de veto. En una ronda anterior, que utilizó papeletas diferenciadas, la costarricense recibió el rechazo de dos miembros permanentes, una situación que mantiene abierta la incertidumbre sobre su candidatura. Según filtraciones, entre aquellos votos en contra con poder de veto estuvieron Estados Unidos y el Reino Unido.
Las votaciones preliminares permiten conocer el respaldo que recibe cada aspirante, pero no constituyen una elección definitiva. Una vez que el Consejo de Seguridad acuerde recomendar un nombre, corresponderá a la Asamblea General de las Naciones Unidas efectuar el nombramiento, conforme al artículo 97 de la Carta de la ONU.
La falta de consenso también abrió la posibilidad de que aparezcan nuevas candidaturas. El director del Departamento de Organizaciones Internacionales del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, Kirill Logvinov, declaró a la agencia Tass que Moscú estaría dispuesto a considerar aspirantes de otras regiones si ninguno de los actuales consigue reunir los apoyos necesarios.
La posición rusa supone una advertencia para las candidaturas latinoamericanas. Aunque existe una tradición de alternancia geográfica en la Secretaría General, ninguna disposición obliga a escoger a una persona de América Latina y el Caribe. Por esa razón, las potencias pueden considerar aspirantes de otras regiones si no logran ponerse de acuerdo.
Estados Unidos también expresó reservas sobre los criterios utilizados para orientar la elección. Su embajador ante Naciones Unidas, Mike Waltz, señaló el pasado 16 de octubre que Washington no considera determinantes ni la rotación regional ni la posibilidad de que una mujer encabece por primera vez el organismo internacional.
La ONU debe escoger a su nuevo líder antes de enero
El proceso de selección se desarrolla a menos de dos meses de que concluya el segundo mandato del actual secretario general, António Guterres, quien dejará el cargo el 31 de diciembre de 2026. La persona que lo sustituya deberá comenzar sus funciones el 1 de enero de 2027, para un periodo de cinco años.
Costa Rica presentó oficialmente la candidatura de Grynspan el pasado 3 de marzo. La economista y exvicepresidenta de la República dirige actualmente la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) y cuenta con una extensa trayectoria en organismos internacionales, incluida su labor como secretaria general iberoamericana.
La elección también tiene una dimensión histórica: ninguna mujer ocupó la Secretaría General de las Naciones Unidas desde la creación de la organización en 1945. Distintos Estados y representantes internacionales manifestaron su interés en que el próximo nombramiento rompa con esa tradición, aunque el criterio no constituye un requisito obligatorio.




