La UICN identificó el calentamiento oceánico como la principal amenaza. Las diez ecorregiones de arrecifes del Caribe quedaron clasificadas en peligro crítico.
El 96% de los ecosistemas de arrecifes de coral de aguas cálidas y poco profundas del planeta enfrenta un riesgo extremadamente alto de colapso durante los próximos 50 años, según la primera evaluación mundial de estos ecosistemas realizada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) mediante su Lista Roja de Ecosistemas.
La organización presentó los resultados este jueves 22 de octubre y clasificó al 96% de los ecosistemas evaluados en la categoría de en peligro crítico, el nivel más alto de amenaza antes del colapso. El calentamiento de los océanos y las olas de calor marinas figuran como los principales factores que comprometen su supervivencia.
La evaluación abarcó 127 ecorregiones tropicales y subtropicales, que reúnen unos 188.362 kilómetros cuadrados de arrecifes. Entre los sistemas que enfrentan un riesgo crítico figuran la Gran Barrera de Coral de Australia, el Triángulo de Coral del Pacífico occidental y el sudeste asiático, la Barrera de Coral Mesoamericana y los arrecifes del mar Rojo.
Los investigadores combinaron información sobre los cambios observados durante los últimos 50 años con proyecciones del calentamiento oceánico para determinar el riesgo de que estos ecosistemas pierdan sus características y funciones ecológicas hacia 2075.
La distinción entre los daños observados y las proyecciones futuras es importante: al considerar los cambios registrados hasta ahora, el 24% de los ecosistemas alcanza la categoría de peligro crítico. La proporción aumenta al 96% cuando se incorpora el calentamiento previsto durante las próximas décadas.
Esto no significa que todos esos arrecifes hayan sufrido ya un deterioro equivalente ni que su desaparición para 2075 sea inevitable. La clasificación expresa el elevado riesgo de colapso que enfrentarían bajo las condiciones climáticas analizadas.
De los 127 ecosistemas examinados, cuatro quedaron clasificados con datos insuficientes. La UICN identificó además un ecosistema de arrecifes en las islas Galápagos occidentales que ya se considera colapsado.

El calentamiento del océano amenaza la supervivencia de los corales
Los arrecifes de coral albergan una gran variedad de especies marinas y brindan alimento, refugio y espacios de reproducción a peces e invertebrados. También sostienen actividades como la pesca y el turismo, de las que dependen numerosas comunidades costeras.
El aumento de las temperaturas marinas provoca episodios cada vez más frecuentes de blanqueamiento, un fenómeno que ocurre cuando los corales pierden las algas microscópicas que viven en sus tejidos y les proporcionan buena parte de su energía. Si las temperaturas permanecen elevadas durante demasiado tiempo, los corales pueden morir.

La UICN explicó que un arrecife colapsa cuando pierde las características que lo definen como ecosistema. Esto puede ocurrir cuando los corales duros que construyen su estructura prácticamente desaparecen y otros organismos, como algas y esponjas, ocupan su lugar.
Aunque el sitio conserve parte de su estructura física, deja de ofrecer las mismas condiciones para la diversidad de especies que antes albergaba.
Para elaborar sus proyecciones, los investigadores utilizaron un escenario intermedio del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que contempla un calentamiento global aproximado de 2,7 °C hacia finales de siglo.
La directora general de la UICN, Grethel Aguilar, advirtió que el deterioro de los arrecifes amenaza tanto la biodiversidad como las actividades económicas de las comunidades costeras:
Aún no es demasiado tarde para dar a los arrecifes de coral la oportunidad de recuperarse, pero se requieren medidas decisivas para hacer frente al cambio climático y detener un mayor calentamiento de los océanos. Sabemos lo que se necesita: reducciones ambiciosas de las emisiones, esfuerzos más enérgicos de protección y restauración, y una inversión sostenida en ecosistemas costeros resilientes y en las comunidades que dependen de ellos”.
Fotografía de David Obura
Todos los arrecifes evaluados en el Caribe enfrentan un riesgo crítico
El informe regional de la UICN identificó una situación especialmente preocupante en el Caribe. Las diez ecorregiones de arrecifes de coral de la región quedaron clasificadas en peligro crítico de colapso cuando los investigadores incorporaron las proyecciones de calentamiento oceánico.
Los arrecifes caribeños abarcan aproximadamente 13.554 kilómetros cuadrados y se distribuyen desde el golfo de México y Bermudas hasta Barbados y las costas de Panamá y Colombia.
La evaluación identificó presiones relacionadas con las olas de calor marinas, las enfermedades de los corales, la sobreexplotación pesquera y la contaminación que llega al mar desde tierra firme. También señaló que la pérdida de corales y de peces esenciales para el equilibrio ecológico reduce la capacidad de recuperación de los arrecifes.
Los datos regionales muestran que el 99,9% de los sitios arrecifales del Caribe experimentó entre 2018 y 2025 niveles de estrés térmico asociados con condiciones capaces de provocar blanqueamiento. El informe también indicó que la temperatura del océano en la región aumentó aproximadamente 1,07 °C desde 1985.
Fotografía de Rickdane Gomez
Aunque la clasificación final sitúa a las diez ecorregiones en peligro crítico, los cambios ya observados muestran diferencias entre ellas. Antes de incorporar las proyecciones climáticas futuras, el estudio clasificó seis como en peligro crítico y cuatro como en peligro.
Los investigadores también señalaron que el Caribe alberga unas 65 especies de corales duros, todas propias del océano Atlántico, y alrededor de 600 especies de peces asociados con arrecifes.
Según la evaluación, la mitad de las especies nativas de corales duros enfrenta amenazas de extinción.
La sobrepesca y la contaminación agravan el deterioro
Además del cambio climático, la UICN identificó la sobreexplotación de poblaciones de peces como un factor que altera el funcionamiento de los arrecifes.
El estudio estima que el agotamiento de peces herbívoros y depredadores clave amenaza al 63% de los ecosistemas arrecifales evaluados en el mundo.
Los peces loro, por ejemplo, consumen algas que pueden competir con los corales por el espacio. Cuando sus poblaciones disminuyen, las algas pueden expandirse y dificultar la recuperación del arrecife después de un episodio de blanqueamiento.
Fotografía de Guilherme Longo
La contaminación, las construcciones costeras, el desarrollo industrial, el turismo excesivo y algunas especies invasoras también incrementan las presiones sobre estos ecosistemas.
Los investigadores consideran que la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero debe acompañarse de medidas locales, como mejorar la calidad del agua, proteger las poblaciones de peces y restaurar zonas deterioradas.
El responsable científico de la evaluación mundial, Mishal Gudka, destacó que los arrecifes todavía conservan capacidad de recuperación y que las decisiones de conservación pueden influir en su futuro:
El riesgo de colapso de los arrecifes de coral se está agravando, pero esto debe ser una llamada de atención más que un motivo de desesperanza. Los arrecifes de coral han demostrado una notable capacidad para recuperarse de episodios devastadores de blanqueamiento”.
La investigación reunió a más de 250 especialistas y utilizó información de arrecifes de más de 80 países y territorios. La UICN coordinó el trabajo junto con su Comisión de Gestión de Ecosistemas, la Universidad de Melbourne, CORDIO East Africa y redes regionales de monitoreo de arrecifes.
La organización también recordó que una evaluación independiente de su Lista Roja de Especies Amenazadas, publicada el 15 de octubre, identificó que el 44% de las especies de corales constructores de arrecifes evaluadas enfrenta riesgo de extinción.
Este análisis mide el riesgo para especies individuales, mientras que la nueva evaluación determina el riesgo de que los arrecifes pierdan sus características y funciones como ecosistemas.
