La iniciativa impulsada por Argentina, Brasil y Uruguay obtuvo 39 votos a favor, incluido el de Costa Rica, 18 en contra y tres abstenciones durante la reunión de la Comisión Ballenera Internacional.
La propuesta para crear un Santuario de Ballenas del Atlántico Sur no alcanzó el pasado 2 de octubre la mayoría necesaria durante la 70.ª reunión de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), celebrada en Hobart, Australia. El proyecto recibió 39 votos a favor, 18 en contra y tres abstenciones, por lo que quedó a cuatro votos de alcanzar el respaldo requerido de tres cuartas partes.
La iniciativa, impulsada por Argentina, Brasil y Uruguay, contó con el voto favorable de Costa Rica, Panamá, México y Colombia, entre otros países. La propuesta planteaba establecer un área protegida de aproximadamente 21 millones de kilómetros cuadrados, desde el ecuador hasta la Antártida, para resguardar rutas de alimentación, reproducción y migración de cetáceos frente a la caza comercial.
Brasil presentó por primera vez la propuesta durante la 50.ª reunión de la CBI, en 1998, y desde entonces la iniciativa llegó de manera reiterada a las discusiones del organismo internacional sin conseguir la mayoría necesaria para su aprobación.
La organización de protección animal Humane World for Animals, anteriormente conocida como Humane Society International, lamentó el resultado y atribuyó el bloqueo a países favorables a la caza de ballenas. Grettel Delgadillo, directora de programas y políticas de Humane World for Animals Costa Rica, señaló desde Australia:
Es lamentable que, una vez más, las ballenas hayan perdido la oportunidad de recibir la protección que necesitan”.

Delgadillo sostuvo además que la creación del santuario habría contribuido a la recuperación de poblaciones de cetáceos y beneficiado a comunidades vinculadas con la observación responsable de ballenas. La organización también señaló que durante el siglo XX una parte importante de las ballenas cazadas en el mundo provenía del hemisferio sur.
El santuario propuesto habría establecido una zona continua de protección en el Atlántico Sur, pero el resultado de la votación mantiene sin cambios el régimen vigente dentro de la Comisión Ballenera Internacional.
