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El crédito en dólares debe mirar el salario

Cuando una familia recibe su salario en colones y paga un préstamo en dólares, el tipo de cambio entra directamente en su presupuesto. Si comprar los dólares se vuelve más caro, la misma cuota exige más colones. Ese riesgo merece una explicación comprensible antes de contratar la deuda.

La cuestión tiene relevancia en Costa Rica. En su Informe de Política Monetaria de julio de 2026, el Banco Central señaló que los préstamos en moneda extranjera representaban alrededor del 31,3% del crédito al sector privado. También advirtió que prestar en dólares a deudores expuestos al tipo de cambio incrementa el riesgo del sistema financiero. Ese dato agregado no permite saber qué familias están protegidas; obliga a mirar sus ingresos y obligaciones.

La regulación ya reconoce esa diferencia. El Acuerdo Sugef 2-10 distingue entre deudores con y sin exposición cambiaria. Para esta última clasificación, la cobertura natural o financiera debe alcanzar al menos la totalidad del servicio de sus créditos directos en moneda extranjera. La cobertura natural proviene de ingresos regulares en la misma moneda. Comprar dólares cada mes con un salario en colones no elimina el descalce.

Conviene trasladar esa distinción a la conversación con el cliente. Una tasa de interés menor puede resultar atractiva, pero no determina por sí sola el costo total que asumirá una familia. La comparación entre préstamos debe mostrar la cuota en la moneda del ingreso, los cargos aplicables y qué sucede si varían el tipo de cambio o la tasa de interés. El plazo también importa: una cuota pequeña puede acompañar una obligación mucho más larga.

Un ejemplo hipotético permite entenderlo. Una cuota de 500 dólares exige 250.000 colones con un tipo de cambio de 500 y 300.000 con uno de 600. La cuota en dólares no ha aumentado; el esfuerzo en colones sí. Es una ilustración del mecanismo, no una predicción cambiaria. Conocerlo ayuda a evaluar cuánto margen queda después de los gastos habituales.

Los bancos podrían entregar esa comparación antes de la firma, con supuestos visibles y sin presentar el escenario favorable como el más probable. La evaluación debería considerar el conjunto de deudas y la estabilidad del ingreso. La guía de Sugef sobre estas definiciones también aclara que tener precios expresados en divisas no basta para eliminar la exposición. Importa cómo se recibe efectivamente el dinero con el que se pagará.

La norma también exige revisar al menos cada 12 meses que se mantenga la condición de deudor sin exposición cambiaria. Si dejan de recibirse los ingresos en dólares que sostenían una cobertura natural, esa protección puede desaparecer. Cualquier alternativa para modificar la deuda debe compararse por sus costos y condiciones. Convertirla no resuelve automáticamente el problema.

Costa Rica dispone de una distinción regulatoria útil. Su valor para el hogar depende de que pueda reconocerla en una decisión concreta. La pregunta al contratar un préstamo en dólares debería ser cuánto ingreso quedará para vivir si comprar esos dólares se vuelve más caro. Una explicación comprensible, antes de firmar, vale más que descubrir el riesgo en la siguiente cuota.