El CIDE-UNA advierte que la caída de la natalidad debería aprovecharse para aumentar la inversión por estudiante y mejorar la calidad educativa.
El Centro de Investigación y Docencia en Educación (CIDE) de la Universidad Nacional (UNA) pidió al Poder Ejecutivo y a la Asamblea Legislativa revisar las asignaciones previstas en el proyecto de Presupuesto Nacional 2027, ante una reducción aproximada de ₡19.000 millones para el Ministerio de Educación Pública (MEP) respecto al presupuesto vigente de 2026.
El CIDE vinculó su llamado con la transición demográfica que atraviesa Costa Rica, caracterizada por una menor cantidad de nacimientos y un progresivo envejecimiento de la población. El centro señaló que, para 2050, aproximadamente una de cada cuatro personas en el país tendrá 65 años o más, por lo que considera necesario fortalecer desde ahora la educación y formación de las generaciones que en el futuro sostendrán una proporción mayor de población adulta mayor.
El centro de investigación cuestionó que la disminución de las cohortes estudiantiles pueda utilizarse como argumento para reducir recursos y planteó, por el contrario, que una menor cantidad de estudiantes abre la posibilidad de invertir más por persona, reducir el tamaño de los grupos, aumentar la atención individualizada y fortalecer el acompañamiento pedagógico.
El documento también señala que el programa de Equidad del MEP, que financia alimentación, transporte y otros apoyos dirigidos a estudiantes en condición de pobreza o vulnerabilidad, tendría una reducción estimada de ₡2.382 millones frente a 2026. El CIDE expresó preocupación por ese ajuste debido a las desigualdades y otras condiciones sociales que enfrentan distintas comunidades educativas.
CIDE propone aprovechar reducción de matrícula para mejorar calidad
El centro de la UNA sostuvo que la transición demográfica modifica los retos en los distintos niveles del sistema educativo. Para primera infancia, identificó como prioridad ampliar la cobertura de educación y cuido para menores de tres años; mientras que en preescolar y primaria planteó concentrar esfuerzos en mejorar los aprendizajes fundamentales en lectura, escritura y comprensión.
En secundaria, el CIDE señaló que permanecen desafíos relacionados con la permanencia estudiantil, la inclusión y los resultados en matemática, ciencias y lectura. Para la educación superior, planteó la necesidad de aumentar la proporción de población con formación técnica y universitaria, especialmente en áreas científicas, tecnológicas y profesionales vinculadas con las necesidades productivas futuras del país.
Piden proteger inversión educativa en todos los niveles
El CIDE propuso cuatro líneas de acción:
- Impulsar un diálogo nacional sobre la sostenibilidad de la inversión social y educativa.
- Proteger los recursos dirigidos a primera infancia, niñez, adolescencia y juventud.
- Utilizar la transición demográfica para mejorar la calidad educativa.
- Fortalecer progresivamente la inversión pública desde la primera infancia hasta la educación superior.
El centro reconoció la necesidad de mantener finanzas públicas responsables y atender la deuda del país, pero sostuvo que la discusión presupuestaria también debe considerar la capacidad futura de Costa Rica para generar riqueza y sostener los sistemas de protección social.
"Cuidar hoy a nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes es cuidar el futuro del país. Invertir en las nuevas generaciones es también invertir en nuestra propia vejez", cerró el pronunciamiento.
