Es posible que Nikola Tesla sea reconocido por su faceta de científico, ingeniero, visionario e inventor; sin embargo, siempre tuvo una perspectiva profundamente humanista en su quehacer y lo demuestra, por ejemplo, en su artículo "The Problem of Increasing Human Energy" publicado por primera vez en 1900 por la revista The Century Illustrated Monthly Magazine.

El término energía humana, con un matiz científico propio de su época, se podría interpretar como una metáfora de lo que hoy llamamos desarrollo humano. En dicho artículo, ¡tornándose todavía más excéntrico y filosófico! (según Ken Mondschein), Tesla plantea que el progreso humano depende del aumento de la energía disponible para los seres humanos, ya sea de forma directa, como fuerza física, o indirecta mediante tecnología, alimentos u organización social.

A pesar de la imposibilidad de comprender por completo la complejidad vida humana, señala, sí tenemos certeza que es un movimiento, del tipo que sea. De esta forma, donde quiera que hay vida, hay una masa siendo movida por una fuerza y, por lo tanto, para su explicación se pueden usar las leyes físicas que gobiernan el movimiento.

Su teoría plantea que la humanidad entera —a pesar de sus diferencias individuales— se puede concebir como una unidad, como un todo; un anhelo milenario compartido por varias religiones (y posteriormente, también por John Lennon y Bob Marley). Diríamos entonces, que esta unidad de masa M se mueve a una velocidad v. Así, es posible calcular la totalidad de la energía humana mediante la ecuación de energía de movimiento: E = ½ * M * v2 . Si bien no es posible determinar exactamente el valor de la velocidad v, nos dice que sus deducciones siguen siendo válidas.

Ahora bien, una masa M moviéndose debido a una fuerza f, experimenta una fuerza de fricción R en una dirección opuesta a su movimiento, que tiende a frenar su avance y que debe ser considerada. La diferencia entre estas velocidades es la fuerza efectiva final, que permite el movimiento.

A partir de la ecuación anterior y la figura siguiente, es posible deducir las tres formas posibles para aumentar la energía de la humanidad:

  1. Incrementar la masa (de M a M’), dejando las dos fuerzas invariantes.
  2. Reducir la fuerza retardante al mínimo (de R a r), mientras se mantienen constantes la masa y la velocidad.
  3. Incrementar la fuerza de empuje (de f a F), con la masa y la fuerza retardante sin cambio.

A continuación, se detalla cada opción:

Las tres formas de aumentar la energía humana (según Nikola Tesla)

Aumento de la “masa humana”: aquí se incluye todo lo que propicie y ayude a mantener la vida, como el acceso a servicios de salud, alimentación de calidad y agua potable. De igual forma, la erradicación de las acciones que la reduzcan, como los vicios, las drogas y la violencia (agregaríamos hoy).

Lamentablemente, en Costa Rica, estamos viviendo los años más violentos de nuestra historia, con asesinatos, accidentes mortales en carretera y violencia generalizada que cobran la vida de cientos de personas cada año.

Reducción de la fuerza retardante: consiste en reducir la fuerza de fricción, opuesta al movimiento. Como retardantes principales incluye la ignorancia, la falta de visión, las tendencias autodestructivas y los fanatismos. Menciona como inútiles los esfuerzos en la producción de armas y otros elementos de destrucción masiva.

En términos termodinámicos, sería equivalente a disminuir la entropía y aumentar la eficiencia del funcionamiento como sociedad. La democracia, sabemos, tiene algunos mecanismos homeostáticos como la división de poderes, las elecciones periódicas, la libertad de prensa, los derechos humanos y la participación ciudadana, que ayudan a mantener o equilibrar la entropía social y a evitar extremos nefastos.

Incremento de la fuerza de aceleración de la humanidad: lo cataloga como el aspecto más significativo, no solo por su significado intrínseco, sino por el involucramiento de los otros elementos y condiciones que determinan el movimiento de la humanidad. De forma resumida, se refiere a aumentar las fuentes de energía disponibles, la ciencia y la tecnología; sostiene que cada nuevo descubrimiento, experiencia, o elemento añadido al conocimiento y al dominio de la razón, nos mejora como sociedad.

Nuestro país tiene especialistas en muchas áreas que realizan investigación y generan conocimiento; que desarrollan soluciones desde una comprensión profunda de nuestra realidad y con miras a su mejora. ¿Contarán con nuestro apoyo y reconocimiento suficientes para respaldar su labor?

El hombre que iluminó al mundo sostuvo hace 125 años que el desarrollo debía acompañarse de una mejora moral. Criticó el militarismo, abogó por la paz y promovió la educación, el entendimiento entre los pueblos y el desarrollo espiritual. Desde su visión utópica, la humanidad del futuro habría superado sus conflictos y viviría mejor gracias al conocimiento, la ciencia, la tecnología y el uso de energía limpia, abundante y libre. Al respecto, cabría preguntarse ¿cuánto más, al menos en Costa Rica, nos faltará para lograrlo?, ¿cuál es nuestra responsabilidad particular?

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