Por Fiorela Morales Hernández – Estudiante de la carrera de Publicidad

¿Qué tanta información se puede conseguir sin dejar de lado lo ético y el respeto a la privacidad? Se vive en un mundo en donde la data vale oro, conocer todo del consumidor está dentro de las metas de cada marca: saber qué hace en su tiempo libre, qué come, dónde compra, si hace ejercicio, qué tipo de música escucha… Y está bien que las marcas quieran saber todo de su cliente, el problema viene cuando estos datos se obtienen de forma ilícita y se violentan los derechos de privacidad de los consumidores.

Martin Hilbert, experto en redes sociales, (Hopenhayn, 2017) comentó que cuando el expresidente de los Estados Unidos, Trump, contrató a Cambridge Analytica, ellos adquirieron una base de datos inmensa (por medio de Facebook) en donde crearon casi 250 millones de perfiles de los posibles votantes para manipularlos e intervenir en su decisión electoral. Con esta situación se puede observar la falta grave y la poca transparencia y honestidad que existe en el mundo de la data, donde las empresas venden y compran los datos de las personas, sin que ellas estén enteradas y mucho menos con su permiso. Aunque no siempre tiene que ser así, la obtención y el manejo de los datos se puede hacer de forma correcta, por medio de la construcción meticulosa de una cultura ética.

Para que el manejo de la información de los clientes se realice de forma correcta, es importante que la empresa establezca un proceso ético para poder crear esta cultura con fundamentos sólidos. Portilla (2019) creó las siguientes tres reglas, las cuales siguen los parámetros del Reglamento General de Protección de Datos, para que las empresas puedan implementar en su gestión de datos: “1: Los datos personales son de cada individuo, no de la organización (...) 2. Almacenar menos datos y menos tiempo supone menos costes y menos riesgos (...) 3. Almacenar sólo aquellos datos que ayuden a mejorar nuestros servicios”.

Es importante que sea una iniciativa de toda la comunidad empresarial para que pueda ser efectiva, llegando al punto en donde no sea solo una decisión, sino un hábito dentro de la cultura de la empresa; en la cual el manejo de los datos se haga de la forma más ética, y se vea el esfuerzo de esta por buscar el bien común o el interés general de la sociedad en la que su consumidor forma parte (Fernández, 2017). Aunque lastimosamente siempre está presente el interés comercial por los datos, ya sea de la empresa que tiene los datos para venderlos y los que los quieren comprar. Como lo menciona Fernández (2017), estas fronteras no solo se están haciendo cada vez más borrosas, sino que también más empresas caen dentro de esta terrible práctica. Por ello, es aún más importante que la construcción de esta cultura ética sea robusta y homogénea, y no haya espacio para el tipo de conductas mencionadas.

En conclusión, es fundamental trabajar con los datos de usuarios bajo estándares éticos. La planeación y las estrategias utilizadas tienen que ir por un camino que busque el interés comunitario; y esto solo se puede lograr si se comienza a trabajar con ética en los procesos internos. Una vez que esta práctica sea sólida dentro de la empresa, esta se va a proyectar de forma natural a los clientes. Así, como lo menciona Eva García (Calle, 2018) será más fácil comunicarles a los clientes cómo, en dónde y para qué se utilizan sus datos, dando una imagen de honestidad y transparencia. Por ello, es ganar para las partes involucradas: tanto para los clientes porque saben lo que se está haciendo con su información, como para la empresa ya que al ser transparente sus consumidores confiarán más en ella.

 

MOXIE es el Canal de ULACIT (www.ulacit.ac.cr), producido por y para los estudiantes universitarios, en alianza con el medio periodístico independiente Delfino.cr, con el propósito de brindarles un espacio para generar y difundir sus ideas.  Se llama Moxie - que en inglés urbano significa tener la capacidad de enfrentar las dificultades con inteligencia, audacia y valentía - en honor a nuestros alumnos, cuyo “moxie” los caracteriza.

Referencias bibliográficas:
• Calle, C. (2018, 6 abril). La ética del Data. KPMG Tendencias. https://www.tendencias.kpmg.es/2018/04/etica-big-data/
• Fernández, R. (2017, 8 junio). Ética aplicada a la gestión de datos masivos. Universidad Loyola Andalucía. https://revistaseug.ugr.es/index.php/acfs/article/view/6553/5674
• Hopenhayn, D. (2017, 19 enero). Martin Hilbert, experto en redes digitales: “Obama y Trump usaron el Big Data para lavar cerebros”. [Documento brindado en el curso Investigación de Mercados de ULACIT].
• Portilla, I. (2019). Gestión de datos: reglas éticas y legislación. Nuevas tendencias, 102, 10-16. https://revistas.unav.edu/index.php/nuevas-tendencias/article/view/39387/33951