Por Andrés Amivelec – Alumno de la Escuela de Estudios Generales

“Al final de la península de Nicoya, más allá de Cabo Blanco y del último camino, está el refugio de los desterrados, el potrero inhóspito sin fin, la playa de basalto donde no sabemos si vamos o si volvemos. La playa de Malpaís, el Paraíso.” (Grupo Malpaís, s. f.-a). Así versa la reseña histórica del Grupo Malpaís, una talentosa banda costarricense. ¿Qué tiene que ver el Grupo Malpaís con cerrar el Ministerio de Cultura? Directamente, muy poco. Sin embargo, al analizar el origen de la banda y sus integrantes, se puede notar que el inicio de sus carreras no dependió del Ministerio de Cultura, al igual que los músicos de Gandhi (Ministerio de Cultura y Juventud, 2021) y Guadalupe Urbina (Urbina, s. f.).

Los miembros fundadores de la banda se formaron desde su juventud en el Conservatorio Castella, una fundación de carácter privado (Procuraduría General de la República, 2001), así como en las escuelas de artes de las universidades públicas (Grupo Malpaís, s. f.-b). Esto demuestra que se puede llegar a ser un artista destacado en nuestro país sin el apoyo del Ministerio de Cultura, ya que se cuenta con espacios como las universidades e iniciativas privadas que promueven la creación de arte en sus comunidades.

Es parte de nuestra naturaleza el crear y conservar las obras de arte que nos parecen valiosas. Por lo tanto, cerrar el Ministerio de Cultura no equivale a detener la producción artística en el país y mucho menos prohibirla. Así lo han evidenciado los artistas mencionados que salieron adelante sin requerir su asistencia. El legado cultural de Costa Rica no depende de una institución estatal, sino de los aportes que pueda realizar cada habitante en forma de expresiones artísticas o de apoyo al desarrollo de la cultura del país. No obstante, esto no es argumento suficiente para exigir el cierre de dicho ministerio, ya que aporta socialmente al promover el arte en el territorio nacional. Entonces, ¿qué argumento justificaría el cierre de esta institución? La respuesta se encuentra en su naturaleza política.

Los ministerios, como cualquier otra institución estatal, están conformados por personas con ideologías, intereses y visiones que afectan cómo desempeñan sus labores. El Ministerio de Cultura, al ser un ente regulador, posee poder sobre aquellos que ven su actividad regulada; en este caso, los artistas.

Foucault (1975) nos dice que “de hecho, el poder produce; produce realidad; produce ámbitos de objetos y rituales de verdad” (p. 180). Al tener esta posición de poder, el jerarca del Ministerio de Cultura tiene la potestad de limitar el arte a solo aquello funcional a sus visiones o las del gobierno de turno, tal como sucedió en Argentina en la década de los 70 (Barandiarán, 2016). Además, el ministerio también puede poner la cultura al servicio de la ideología a través de subvenciones para artistas que a la vez son activistas políticos, lo cual ha sido algo común en el arte contemporáneo de España (Hernández, 2020). El ejercicio de estos mecanismos les permite a los gobiernos de cualquier ideología reforzar su posición de poder de forma silenciosa, pero efectiva. Un peligro no solo para el arte, sino también para la sociedad en general.

Sin lugar a dudas, proponer el cierre del Ministerio de Cultura da la impresión de ser un fuerte golpe al patrimonio cultural del país, sin embargo, más allá de las apariencias, el cierre de dicha institución no extinguiría la producción de cultura por los motivos expuestos anteriormente. Aunado a lo anterior, su función reguladora, combinada con su naturaleza política, lo convierten en una estructura que le permite al gobierno ejercer el poder en mayor o menor medida para alcanzar sus intereses particulares. Por estas razones, es factible afirmar que cerrar el Ministerio de Cultura no es un agravio al arte costarricense, sino una acción necesaria para darle más libertad a los agentes culturales del poder gubernamental.

MOXIE es el Canal de ULACIT (www.ulacit.ac.cr), producido por y para los estudiantes universitarios, en alianza con el medio periodístico independiente Delfino.cr, con el propósito de brindarles un espacio para generar y difundir sus ideas.  Se llama Moxie - que en inglés urbano significa tener la capacidad de enfrentar las dificultades con inteligencia, audacia y valentía - en honor a nuestros alumnos, cuyo “moxie” los caracteriza.

Referencias bibliográficas:
  • Barandiarán, L. (2016, 23 marzo). El impacto de la última dictadura sobre la cultura (1976–1983). https://www.unicen.edu.ar/content/el-impacto-de-la-%C3%BAltima-dictadura-sobre-la-cultura-1976-1983
  • Foucault, M. (1975). Vigilar y castigar. Siglo XXI Editores. https://www.ivanillich.org.mx/Foucault-Castigar.pdf
  • Grupo Malpaís. (s. f.-a). Reseña. https://www.grupomalpais.com/historia_malpais1.php
  • Grupo Malpaís. (s. f.-b). Iván Rodríguez. https://www.grupomalpais.com/ivan_rodriguez.php
  • Hernández, P. (2020). Corrupción ideológica en las artes. El Catoblepas. https://nodulo.org/ec/2020/n193p13.htm
  • Ministerio de Cultura y Juventud. (2021, 15 enero). Gandhi. Sistema de Información Cultural de Costa Rica. https://si.cultura.cr/agrupaciones-y-organizaciones/gandhi.html
  • Procuraduría General de la República. (2001, septiembre). Opinión Jurídica: 135 - J del 24/09/2001. Sistema Costarricense de Información Jurídica. http://www.pgrweb.go.cr/scij/Busqueda/Normativa/pronunciamiento/pro_ficha.aspx?param1=PRD¶m6=1&nDictamen=10673&strTipM=T
  • Urbina, G. (s. f.). Sobre Guadalupe. http://guadalupeurbina.org/sobre-guadalupe/