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Siempre me habían dicho “la adolescencia es una etapa terriblemente difícil”. Para mí lo fue, pero no por las razones que yo me imaginaba. El otro día vi Lady Bird y me hizo recordar mi adolescencia y cómo me importaba la opinión que tenían los y las demás, tanto que tuve un desorden alimenticio para recibir un “estas bien” de quienes me rodeaban. Casi me muero por tratar de ser aceptada, por no escuchar insultos… pero topé con suerte, solo “casi me muero”. Porque sí, los y las adolescentes se mueren por situaciones similares a las que yo viví.

Sebastián fue el caso más reciente. No pude evitar llorar, no pude evitar sentir enojo, porque esta es la sociedad que estamos construyendo. Una sociedad donde un joven se quita la vida para demostrar que “no es playo”, que “no es maricón”… palabras vacías, llenas de odio, aludiendo a un sector de la población que han desgastado y pisoteado, y que la misma sociedad se ha encargado de que se vean como “lo malo”

A Sebas

No le tenías que demostrar nada a nadie ¡No había nada malo contigo! No debías demostrar que no sos playo dando tu vida a una causa absurda, no tenías que apagar los sueños y todo un camino de momentos para hacerle ver a un grupo de gente que no sos homosexual.

Sebas vos estabas bien, siendo vos, comenzando una etapa, tenías mucho que recorrer y en ese transitar peores cosas te iban a decir o a obligar hacer, pero una aprende con el pasar del tiempo, yo también hubiese deseado que alguien me lo dijera cuando tenía 12 años, no habría arriesgado mi vida, pero nadie me lo dijo, hasta que mi vida peligró. Quizás ahí mis padres entendieron que la adolescencia no era difícil, lo que complicaba todo era el ambiente que rodea a los y las adolescentes…

Pero perdón Sebas, porque no te lo dijimos; porque creemos esforzarnos, pero, cada vez que ocurre algo como esto nos hace pensar ¿vamos por la línea correcta? porque justamente no deberían existir casos así, no puede ser que el odio sea más fuerte, pero nos está ganando.

Hoy le grito al cielo: un perdón sincero y un abrazo de consuelo para quienes sufren que te fuiste.