Los diputados volvieron este lunes a Cuesta de Moras tras una semana de receso para dedicarse a la campaña política. La sesión del Plenario se realizó entre caras largas, de resignación y alguna que otra mirada vidriosa al comentar los resultados.
Las intervenciones de los congresistas tuvieron el mismo tono: mesuradas y sin exaltaciones mayores. Todos coincidieron, de alguna u otra forma, que el soberano habló mediante el voto el domingo y lo que a continuación sigue es buscarle una solución al déficit fiscal (que según el Banco Central rondará el 8% del PIB en el 2019).
Sin embargo, parecieran haber sido discursos de los dientes para fuera, porque ninguno anunció que cedería en sus condiciones para apoyar la reforma a los impuestos de Ventas y Renta: el PUSC pide primero la regla fiscal constitucional a la que Frente Amplio se opone rotundamente y el Movimiento Libertario reiteró que no permitirá la creación de nuevos impuestos o el aumento de los existentes.
Recordemos que, al fin y al cabo, un solo diputado puede paralizar la Asamblea Legislativa con mociones o empleando el tiempo que el Reglamento le entrega en la discusión de proyectos.
Para cerrar el día, el Plenario aprobó por unanimidad un proyecto de Ley de iniciativa ciudadana que declara el Teatro Nacional como símbolo nacional, lo que además le permitirá obtener un crédito para restaurar y asegurar la tramoya de madera que está en riesgo de incendio.





