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TLC con Israel, más que un acuerdo comercial

El Tratado de Libre Comercio entre Costa Rica e Israel debe analizarse en una dimensión más amplia que el intercambio actual de mercancías. La relación bilateral todavía es relativamente pequeña, pero muestra espacio para crecer y, sobre todo, una fuerte complementariedad.

En 2025, Israel fue el principal socio comercial de Costa Rica en Medio Oriente: concentró el 39,5% de los $157 millones que el país comerció con esa región, es decir, alrededor de $62 millones. En inversión ocurre algo similar: durante la última década, el 98,4% de los flujos positivos de inversión procedentes de Medio Oriente hacia Costa Rica se originaron en Israel.

El acuerdo, suscrito en diciembre de 2025, amplía la lógica de diversificación de mercados que Costa Rica ha construido durante décadas. Para una economía exportadora, depender menos de unos pocos destinos no es una consigna: es una herramienta de resiliencia. Israel ofrece un mercado cercano a los 10 millones de consumidores, de alto ingreso y con demanda sofisticada. Para Costa Rica existen oportunidades en alimentos y agroindustria de calidad, café, frutas, productos procesados, manufactura avanzada, dispositivos médicos y servicios especializados, además de posibilidades de encadenamiento con empresas tecnológicas.

Pero el mayor valor estratégico del TLC puede estar en lo que Costa Rica sea capaz de atraer, aprender y desarrollar conjuntamente. Israel destinó cerca del 6,8% de su PIB a investigación y desarrollo en 2024, el porcentaje más alto entre los países de la OCDE. En 2025, su sector de alta tecnología generó aproximadamente $85.000 millones en exportaciones y representó el 58% de las exportaciones totales del país. No se trata, por tanto, únicamente de comprar o vender más bienes: se trata de vincularse con uno de los ecosistemas de innovación más intensivos del mundo.

Para Costa Rica, esa conexión es especialmente relevante en agrotecnología, gestión del agua, agricultura de precisión, riego inteligente, sensores, automatización, ciberseguridad, tecnologías limpias, semiconductores, software y soluciones para la salud.

Israel ha desarrollado capacidades reconocidas en el uso eficiente del agua; su Ministerio de Protección Ambiental reporta que el 82% de las aguas residuales tratadas se reutiliza para irrigación agrícola. En un país como Costa Rica, donde la productividad agropecuaria debe convivir con restricciones ambientales, eventos climáticos y una presión creciente sobre los costos, el intercambio de tecnología y conocimiento puede ser tan valioso como el acceso arancelario.

También existe una oportunidad en inversión. Costa Rica posee ventajas que resultan atractivas para empresas israelíes: estabilidad institucional, talento humano, cercanía con Norteamérica, régimen de zonas francas, experiencia en manufactura avanzada y dispositivos médicos, y una amplia red de acuerdos comerciales. La decisión de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer) de fortalecer su presencia en materia de innovación, comercio e inversión en Israel confirma que la relación puede evolucionar hacia proyectos conjuntos, capital emprendedor, investigación aplicada y alianzas empresariales.

Defender el libre comercio implica entender que un TLC no garantiza resultados por sí solo. El acuerdo crea la carretera; las empresas y las instituciones deben generar el tránsito. Costa Rica tendrá que promover activamente su oferta, trabajar en los requisitos sanitarios y técnicos, conectar compradores con exportadores, facilitar la inversión y convertir la relación con Israel en una plataforma para la innovación y el acceso a nuevos mercados. En un entorno internacional fragmentado, ampliar las opciones de acceso, abastecimiento, inversión y tecnología es una forma concreta de fortalecer la competitividad y la resiliencia.

Desde la Cámara de Comercio Exterior de Costa Rica (Crecex) consideramos que la apertura de nuevos mercados y la ampliación de la red de acuerdos comerciales de Costa Rica constituyen instrumentos esenciales para fortalecer la competitividad, diversificar riesgos y generar nuevas oportunidades para el sector productivo.

El TLC con Israel debe aprovecharse no únicamente como una vía para incrementar las exportaciones, sino como una plataforma para atraer inversión, incorporar conocimiento, desarrollar alianzas empresariales y acercar al país a tecnologías que pueden transformar sectores como la agricultura, la gestión del agua, la salud, la ciberseguridad y la manufactura avanzada.

La verdadera medida del éxito del acuerdo estará en nuestra capacidad de convertir el acceso preferencial en negocios, inversión, innovación y encadenamientos productivos. Para Crecex, una Costa Rica más conectada con mercados dinámicos, tecnológicos y complementarios es también una Costa Rica más preparada para competir y adaptarse a un entorno internacional cada vez más complejo.