El USGS revisó la magnitud inicial de 8,0 a 7,7 y ubicó el epicentro a 12 kilómetros de Pitaloza Arriba, a una profundidad de 12,6 kilómetros. El Sinamot había descartado desde las 12:18 p. m. una amenaza para Costa Rica.
Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió Panamá este viernes 9 de octubre a las 11:56 a. m., hora de Costa Rica, según los registros del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El movimiento provocó que el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico (PTWC, por sus siglas en inglés) emitiera un aviso por la posibilidad de olas peligrosas en las costas de nueve países latinoamericanos, incluido Costa Rica. Sin embargo, el Sistema Nacional de Monitoreo de Tsunamis (Sinamot) descartó una amenaza para el territorio costarricense y el PTWC declaró posteriormente finalizada la amenaza para toda la región.
De acuerdo con la información actualizada del USGS, el epicentro del terremoto se localizó 12 kilómetros al oeste-suroeste de Pitaloza Arriba, Panamá, en las coordenadas 7,587 grados de latitud norte y 80,769 grados de longitud oeste, a una profundidad de 12,6 kilómetros.
El organismo estadounidense revisó varias veces los parámetros del terremoto, que inicialmente se había reportado con una magnitud de 8,0 y una profundidad de 33 kilómetros. Una actualización posterior redujo la magnitud a 7,6 y la profundidad a 10 kilómetros, mientras que la siguiente evaluación estableció una magnitud de 7,7 en la escala de magnitud de momento (Mw) y una profundidad de 12,6 kilómetros. Esta escala mide el tamaño de un terremoto a partir de las características de la ruptura que ocurre en el interior de la Tierra.
Un terremoto de esta magnitud libera una enorme cantidad de energía y puede causar daños graves, aunque sus consecuencias concretas dependen de factores como la distancia al epicentro, la profundidad del movimiento, las condiciones geológicas y las características de las construcciones.
El movimiento también motivó que el PTWC emitiera su primer mensaje de amenaza de tsunami a las 12:01 p. m., cinco minutos después del terremoto. El organismo advirtió que, de acuerdo con los parámetros sísmicos preliminares, existía la posibilidad de que se generaran olas de tsunami peligrosas en distintos sectores del océano Pacífico.
La evaluación inicial del centro incluyó las costas de Panamá, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú, Nicaragua, Guatemala, El Salvador y México, donde las olas podían presentarse dentro de las tres horas posteriores al terremoto.
Para Costa Rica, el PTWC estimó inicialmente la llegada de posibles olas a Cabo Matapalo a las 12:41 p. m., Puerto Quepos a la 1:15 p. m., la Isla del Coco a la 1:20 p. m. y Cabo Santa Elena a la 1:40 p. m., todas en hora nacional. Estas estimaciones eran preliminares y no constituían una confirmación de que las olas fueran a producir inundaciones.
El centro modificó esas previsiones en un segundo boletín emitido a las 12:31 p. m., en el que estimó que las olas de tsunami serían inferiores a 30 centímetros sobre el nivel de la marea en las costas costarricenses. La nueva comunicación tampoco incluyó localidades de Costa Rica entre los puntos para los cuales se detallaban horas estimadas de llegada de las primeras olas.
Para algunas costas de Panamá, el PTWC todavía proyectaba olas de entre uno y tres metros sobre el nivel de la marea, mientras que para sectores de Ecuador estimaba alturas de entre 30 centímetros y un metro. En Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Perú, las alturas previstas eran inferiores a 30 centímetros.
En una tercera actualización, emitida a las 12:51 p. m., el organismo redujo también a menos de 30 centímetros las alturas previstas para Ecuador y amplió sus proyecciones a numerosos territorios del océano Pacífico. Panamá permaneció entonces como el único país con previsiones de olas de entre uno y tres metros para algunos sectores costeros.
PTWC declara finalizada la amenaza de tsunami
A la 1:39 p. m., el PTWC emitió su cuarto y último mensaje sobre el evento, en el que confirmó que, con base en toda la información disponible, la amenaza de tsunami asociada con el terremoto de Panamá había terminado. El organismo señaló expresamente que ya no existía una amenaza de tsunami derivada de ese movimiento sísmico, con lo que quedaron superadas las previsiones de sus tres boletines anteriores.
El centro recomendó mantener la precaución habitual cerca del mar, pero aclaró que no se requerían otras medidas relacionadas con el evento. No obstante, advirtió que durante las próximas horas podrían producirse pequeñas fluctuaciones del nivel del agua en algunas zonas costeras próximas al lugar del terremoto.
El PTWC también indicó que este sería su último comunicado sobre el evento, salvo que recibiera nueva información o se produjeran cambios en las condiciones que justificaran otra evaluación.
Sinamot había descartado amenaza para Costa Rica
A las 12:18 p. m., el Sistema Nacional de Monitoreo de Tsunamis (Sinamot), de la Universidad Nacional (UNA) y la Universidad de Costa Rica (UCR), emitió un boletín informativo en el que descartó una amenaza de tsunami para el país tras evaluar la información científica disponible sobre el terremoto.
El organismo fue categórico al señalar que "NO HAY AMENAZA PARA COSTA RICA". En el mismo reporte consignó una magnitud de 7,6 Mw para el terremoto y recomendó a la población mantenerse atenta a nueva información. Esa magnitud correspondía a los parámetros disponibles al momento de emitir su evaluación y fue posteriormente revisada a 7,7 por el USGS.
La evaluación nacional se produjo antes de que el PTWC redujera sus previsiones para las costas costarricenses a menos de 30 centímetros sobre el nivel de la marea y, posteriormente, declarara finalizada la amenaza de tsunami para toda la región a la 1:39 p. m.
El PTWC aclaró en sus comunicaciones que los mensajes internacionales tienen carácter informativo y están dirigidos a las autoridades nacionales integrantes del sistema de alerta y mitigación de tsunamis de la Unesco. Corresponde a las autoridades de cada país determinar el nivel de amenaza y las medidas de protección necesarias conforme a sus propias evaluaciones.
Aunque el PTWC dio por finalizada la amenaza internacional asociada con el terremoto, esa declaración no equivale necesariamente a la cancelación formal de las alertas nacionales que cada país hubiera establecido.






