Desaparece una mujer, se reporta de forma inmediata ante el OIJ (Organismo de Investigación Judicial) y allí empieza la odisea de sus familiares, parejas y personas cercanas. Allí comienzan la angustia, la especulación y el miedo.
Según los datos estadísticos brindados por el Observatorio de Género del Poder Judicial, Costa Rica reporta, durante los años 2024, 2025 y 2026, las siguientes estadísticas correspondientes a la suma de casos de mujeres mayormente nacidas en el país, aunque no se especifica cuáles de ellas han aparecido:

Específicamente, el reporte durante ese período nos indica que se contabilizan tres mujeres desaparecidas mayores de edad confirmadas por el OIJ, de las cuales, por razones de confidencialidad, solo se brindan datos numéricos y estadísticos que representan a estas personas.

¿No es doble violencia convertir a estas mujeres y niñas desaparecidas en solo cifras grupales o individuales y, a la vez, dejar a tantas madres vivir con una eterna condena de dolor?
El protocolo de búsqueda del OIJ ante estos casos no cuenta con límite de tiempo ni para reportar la desaparición ni para suspender la búsqueda. Sin embargo, muchos de los casos no han tenido seguimiento o continuidad por parte de este organismo, dejando la responsabilidad a sus familiares, personas cercanas o colectivos de búsqueda.
Recordamos el caso de Emilce Soto, mujer desaparecida en Finca 5 de Palmar Sur, en el cantón de Osa, vista por última vez el 9 de marzo de 2024. Ante esta situación, se organizó un grupo de búsqueda conformado por personas de la sociedad civil con experiencia en estas situaciones y conocedoras de la zona, quienes encontraron pertenencias de Emilce y dieron con el hallazgo de una fosa donde estaba enterrado su cuerpo, lo que, a su vez, confirmaba el hecho de un femicidio. Emilce fue hallada porque un grupo de personas no dejó que su existencia fuese borrada, para que, además, sus familiares pudieran sentir respaldo y quizás un poco de paz, y también para luchar por el cumplimiento de la justicia ante este cruel acto.
Lamentablemente, no con este mismo resultado podemos recordar a Nancy Chacón Jiménez, madre de tres niñas, quien lleva, al día de hoy, dos años, seis meses y 22 días sin que se conozca su paradero. Ella desapareció el 24 de marzo de 2024 en La Fortuna de San Carlos. ¿Dónde está Nancy?
La bebé Keibril Casasola García lleva un reporte de 1.286 días. Fue reportada como desaparecida el 9 de abril de 2023 en la zona de Cervantes de Cartago y su cuerpo no ha sido encontrado. ¿Dónde está Keibril?
La joven Karla Natasha Solano Bonilla lleva un reporte de 692 días de desaparecida. Fue vista por última vez al abordar un vehículo en la zona de Limón el 23 de noviembre de 2024 y aún sigue desaparecida. ¿Dónde está Karla?
Hoy se cumplen dos años y un día desde la desaparición de Daniela Escobar Salas, reportada como desaparecida en Sámara, Guanacaste, al salir de un establecimiento donde se encontraba en compañía de amigos y su pareja. Han transcurrido 731 días sin Daniela. Su madre nos indica que el caso fue notificado como archivado.
¿Dónde está Daniela? Un fuerte abrazo a su madre, a su padre, a sus amistades y a las personas que la recuerdan y siguen en pie de búsqueda de alguna respuesta que les brinde paz.
No permitamos que las mujeres e infancias desaparecidas queden en el olvido y lejanas de la memoria colectiva, estatal e institucional. Necesitamos que sean nombradas, que continúe su búsqueda y que los datos del OIJ sean específicos. Les debemos respeto y respaldo a las familias que hoy no pueden llenar un vacío y que a diario se preguntan: ¿dónde están?
Debemos analizar también la acción social, muchas veces castrada, de alguna forma, por la religiosidad y por aceptar el hecho como algo que debía pasar, sin cuestionar las circunstancias ni impulsar una acción de nuestra parte, cayendo en estos mecanismos psicológicos y culturales por miedo a desafiar este hecho. Colectivamente, pensemos en la unión y la empatía para apoyar a estas familias, no solo con el consuelo, sino también con el acto de búsqueda de estas mujeres e infancias, junto con la exigencia a las instituciones y autoridades correspondientes.
Dice así la canción de la banda punk mexicana Flores y Fuego, titulada “Nadie vio nada”:
¡Demandamos justicia, paz y memoria!
