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Mes Rosa: saber para decidir también es prevención

Cada octubre, el Mes Rosa nos recuerda la importancia de detectar tempranamente el cáncer de mama. Hospitales y clínicas multiplican las promociones de mamografías y ultrasonidos. Pero hay una pregunta que merece tanta atención como el llamado a realizarse los exámenes: ¿contamos con información suficiente para decidir cuáles necesitamos?

Durante octubre de 2026 realicé una revisión exploratoria de ofertas comerciales y consultas a establecimientos privados de salud en Costa Rica. Encontré diferencias importantes en precios, tecnologías y, especialmente, en la información disponible para quienes desean contratar estos servicios.

Algunas promociones ofrecen solamente la mamografía; otras incluyen ultrasonido de ambas mamas. Unas utilizan tecnología convencional 2D; otras, tomosíntesis 3D. En ciertos anuncios ni siquiera se especifica la tecnología empleada.

Los paquetes de mamografía y ultrasonido consultados oscilaban entre ₡25.000 y ₡68.000. Sin embargo, no todos incluían los mismos procedimientos ni los precios se presentaban bajo las mismas condiciones tributarias. La diferencia económica, por tanto, no permite establecer cuál alternativa es más conveniente.

Pero hay una cuestión todavía más importante: ¿todas las mujeres necesitan ambos estudios?

La mamografía es el principal examen de tamizaje del cáncer de mama. El ultrasonido puede complementarla en determinadas circunstancias, pero no es automáticamente necesario para todas las mujeres. El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos (UUPSTF) concluyó en 2024 que todavía existe evidencia insuficiente para establecer el balance entre beneficios y riesgos de utilizar sistemáticamente ultrasonido o resonancia magnética como exámenes complementarios después de una mamografía negativa, incluso en mujeres con mamas densas.

También encontramos tecnologías promocionadas como más cómodas, sin que siempre se expliquen adecuadamente sus características ni las investigaciones científicas sobre sus beneficios y limitaciones.

También existen diferencias entre las recomendaciones sobre la edad de inicio y la frecuencia de los controles. En Costa Rica, la normativa actualizada en 2025 contempla mamografías anuales a partir de los 40 años para mujeres sin factores de riesgo, mientras algunas organizaciones internacionales recomiendan periodicidades distintas.

¿Quién explica estas diferencias a las personas que deben decidir?

El acceso a la información constituye un derecho llave: permite conocer, ejercer y exigir otros derechos. En salud, es indispensable para tomar decisiones libres e informadas.

La legislación costarricense, particularmente las leyes 8239 y 7472, reconoce derechos relacionados con la información que deben recibir las personas usuarias de servicios de salud y consumidoras.

No se trata de exigir explicaciones científicas exhaustivas en cada anuncio, sino de brindar información clara sobre la tecnología utilizada, los procedimientos incluidos, sus beneficios y limitaciones y el precio final.

Las campañas del Mes Rosa podrían contribuir mucho más si, además de incentivar la realización de exámenes, promovieran una verdadera cultura de prevención informada.

Porque el derecho a la salud también comienza con el derecho a saber.