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Imagen principal del artículo: Los ATAPs de la CCSS cumplen cinco décadas de revolucionar la atención primaria de salud
Foto: CCSS

Los ATAPs de la CCSS cumplen cinco décadas de revolucionar la atención primaria de salud

Desde 1971, los asistentes técnicos de atención primaria contribuyen a prevenir enfermedades, detectar riesgos para la salud y facilitar el acceso a servicios médicos en comunidades de todo el país.

Una visita domiciliaria permitió detectar una enfermedad grave en una madre de tres hijos en Zarcero, mientras que otra intervención ayudó a proteger a una adulta mayor con Alzheimer que se encontraba sola en su vivienda en San Ramón. Ambas experiencias muestran el trabajo de los asistentes técnicos de atención primaria (ATAP) de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), quienes durante más de cinco décadas han llevado servicios de prevención, vigilancia y acompañamiento directamente a los hogares costarricenses.

La institución destacó este viernes la trayectoria de estos funcionarios como parte de la conmemoración de sus 85 años de historia. Desde la creación de esta figura en 1971, los ATAP se han convertido en un vínculo entre las comunidades y los servicios de salud, especialmente para familias que enfrentan dificultades de acceso o requieren seguimiento médico.

Una visita que permitió detectar una enfermedad

Rosa Ivannia Soto Arrieta llevaba cerca de 20 años trabajando como ATAP en el área de salud de Zarcero cuando una visita domiciliaria le permitió identificar señales de alerta en una mujer a quien la CCSS identificó como Gabriela.

Durante uno de sus recorridos habituales, Soto observó que Gabriela presentaba palidez y había perdido peso desde su última visita. La mujer, madre de tres hijos, explicó que se sentía cansada por sus responsabilidades familiares, pero aseguró que se alimentaba adecuadamente.

La funcionaria decidió realizarle una prueba de glucosa en sangre, que arrojó un resultado de 60 miligramos por decilitro. Ante ese resultado y los síntomas que había observado, le recomendó acudir al centro de salud para someterse a una valoración médica y exámenes adicionales.

Gabriela inicialmente expresó dificultades para asistir debido al cuidado de sus hijos, por lo que Soto se ofreció a ayudarle con la coordinación. Días después, la mujer acudió al ebáis para realizarse las pruebas.

Meses más tarde, durante otra visita domiciliaria, la funcionaria se enteró de que Gabriela había sido hospitalizada tras recibir un diagnóstico de leucemia. Según el relato divulgado por la CCSS, el esposo le explicó que los médicos consideraban que la enfermedad se había detectado a tiempo.

Posteriormente, Soto supo que Gabriela respondió favorablemente al tratamiento y logró superar la enfermedad. La institución presentó esta experiencia como un ejemplo de la importancia de identificar cambios en el estado de salud de las personas durante las visitas domiciliarias y facilitar su acceso oportuno a los servicios médicos.

Atención a una adulta mayor en situación de vulnerabilidad

Una experiencia distinta marcó la trayectoria de Josebeth Serrano Carmona, funcionaria del área de salud de San Ramón que comenzó a trabajar como ATAP durante la pandemia de covid-19.

Durante sus primeros tres años se dedicó principalmente a labores de vacunación. Posteriormente, al incorporarse a las visitas domiciliarias, participó en la atención de una adulta mayor que aparentemente vivía sola y cuya situación había sido comunicada por el servicio de Trabajo Social.

Serrano y dos compañeras acudieron a la vivienda de la mujer, identificada con el nombre ficticio de Carmen, pero encontraron cerrado el acceso a la propiedad. Desde el exterior observaron que la adulta mayor estaba sola y mostraba signos de desorientación.

Las funcionarias lograron comunicarse telefónicamente con un hijo de Carmen, quien indicó que no podía llegar al lugar en ese momento. Mientras esperaban, intentaron conversar con ella y observaron manifestaciones de confusión que aumentaron su preocupación.

Ante la situación, solicitaron la intervención de la Fuerza Pública y de personal médico para ingresar a la propiedad y valorar el estado de salud de la mujer. Posteriormente, Carmen fue trasladada al hospital, donde recibió atención y seguimiento de Trabajo Social.

De acuerdo con el comunicado institucional, la adulta mayor recibió posteriormente un diagnóstico de Alzheimer. La intervención permitió coordinar medidas de protección y, según relató Serrano, su hijo logró organizar los cuidados necesarios para garantizarle acompañamiento durante las 24 horas del día.

La funcionaria señaló que esta experiencia cambió su percepción sobre el alcance de su trabajo, al comprobar cómo una visita domiciliaria podía contribuir a identificar situaciones de vulnerabilidad que requieren la intervención de varias instituciones.

Más de cinco décadas de atención comunitaria

El enfermero obstetra y epidemiólogo de la Coordinación Nacional de Enfermería de la CCSS, Gabriel Ugalde Rojas, explicó que los ATAP constituyen un enlace permanente entre las comunidades y el sistema de salud.

Su origen se remonta a 1971, cuando comenzaron a desempeñar funciones orientadas a la prevención de enfermedades y al acercamiento de los servicios sanitarios a poblaciones rurales y comunidades dispersas.

Durante las décadas de 1970 y 1980, su trabajo se concentró principalmente en campañas de vacunación, educación sanitaria, vigilancia de enfermedades infecciosas y seguimiento de familias en comunidades alejadas.

En la década de 1990, con la reforma del sector salud y la creación de los equipos básicos de atención integral en salud (ebáis), los ATAP adquirieron un papel relevante en la ampliación de las coberturas de vacunación, el seguimiento del crecimiento y desarrollo infantil, la atención prenatal y la promoción del parto hospitalario.

Posteriormente, entre 2000 y 2020, sus funciones evolucionaron para responder a los cambios demográficos y epidemiológicos del país, particularmente el aumento de enfermedades crónicas, la obesidad, el envejecimiento de la población y la disminución de la natalidad.

En ese contexto, los asistentes incorporaron actividades orientadas a la identificación temprana de factores de riesgo asociados con hipertensión arterial, diabetes, obesidad y enfermedades cardiovasculares, además de mantener sus funciones tradicionales de prevención y educación.

Según Ugalde, uno de los principales desafíos para los próximos años será ampliar la cobertura de estos servicios ante el crecimiento poblacional, el envejecimiento demográfico y las nuevas necesidades de atención sanitaria.

La CCSS destacó que el trabajo de los ATAP no se limita a los centros médicos, pues también comprende visitas a hogares, escuelas, centros de trabajo y otros espacios comunitarios, donde contribuyen a identificar problemas de salud, orientar a las familias y facilitar el seguimiento de personas que requieren atención.