A tres años del ataque perpetrado por Hamás el 7 de octubre de 2023 y del inicio de la ofensiva israelí sobre Gaza, la forma en que los medios de comunicación han informado sobre el conflicto es objeto de un nuevo informe de Naciones Unidas.
La relatora especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en el territorio palestino ocupado, Francesca Albanese, dedica su más reciente documento precisamente al papel desempeñado por medios, plataformas digitales y periodistas durante estos años.
El informe, titulado Truth under the rubble: media in the time of genocide, lleva la referencia A/81/249. Puede consultarse también en castellano y en francés.
Su lectura resulta particularmente pertinente para quienes ejercen el periodismo, pues Albanese examina tanto los ataques contra periodistas y las restricciones a las comunicaciones en Gaza como la manera en que algunas de las principales organizaciones informativas occidentales han construido su cobertura.
Periodistas, fuentes y lenguaje
Uno de los asuntos abordados por Albanese es la justificación utilizada por Israel para atacar a periodistas bajo el argumento de que algunos de ellos formarían parte de organizaciones armadas.
En el punto 15 del informe recuerda que, según el derecho internacional humanitario, los periodistas tienen la condición de civiles y únicamente pierden esa protección si participan directamente en hostilidades. Según la relatora, Israel ha invertido en distintos casos esa presunción, calificando a periodistas de “terroristas” o “agentes de Hamás”, incluso después de su muerte y basándose en pruebas que no siempre han sido divulgadas.
El informe también analiza los ataques contra la infraestructura de telecomunicaciones. En su punto 39, Albanese sostiene que esa infraestructura debe presumirse civil y cuestiona que pueda considerarse objetivo militar únicamente porque también pueda ser utilizada por Hamás. Para la relatora, los apagones provocados por la destrucción de estas redes han tenido consecuencias directas sobre la población, el acceso a servicios de emergencia y la posibilidad de documentar lo ocurrido.
Pero quizá el aspecto más incómodo para el gremio periodístico aparece cuando el informe estudia las prácticas editoriales de algunos grandes medios internacionales.
Albanese afirma que existe una fuerte dependencia de fuentes oficiales israelíes y menciona específicamente lineamientos internos de la BBC y de The New York Times. En el caso de este último, recuerda directrices filtradas que recomendaban cautela al utilizar términos como “genocidio”, “limpieza étnica”, “territorio ocupado” y “Palestina”.
La relatora también cita análisis que cuestionan la forma en que algunos titulares han descrito muertes de civiles palestinos, utilizando construcciones que eliminan o reducen la identificación del responsable del ataque.
Como ejemplo menciona el caso de Hind Rajab, la niña palestina de seis años cuya muerte fue ampliamente documentada y cuya historia ha inspirado posteriormente producciones audiovisuales y investigaciones periodísticas.
Las recomendaciones a los medios
La parte final del informe contiene recomendaciones especialmente relevantes para organizaciones periodísticas y plataformas digitales.
Albanese plantea que las afirmaciones realizadas por las partes beligerantes deben verificarse antes de ser publicadas y que, cuando una información resulte falsa, las rectificaciones deberían recibir una visibilidad semejante.
También recomienda poner fin a represalias contra periodistas por expresiones relacionadas con Palestina, evitar la eliminación arbitraria de contenidos que documenten posibles crímenes internacionales y conservar esos materiales para que puedan estar disponibles para futuros mecanismos de rendición de cuentas.
El informe pide además a las organizaciones de medios realizar una diligencia reforzada en materia de derechos humanos y derecho internacional cuando informen sobre situaciones en las que exista riesgo de comisión de crímenes atroces.
En su recomendación final, Albanese formula una idea que debería resultar familiar a cualquier periodista:
El periodismo deja de cumplir su función pública cuando se limita a reproducir las afirmaciones del poder en lugar de someterlas a un escrutinio riguroso”.
Más allá de cualquier posición sobre el conflicto, ese principio debería resultar difícil de controvertir.
Una relatora sometida a fuertes cuestionamientos
La labor de Francesca Albanese ha generado fuertes reacciones de Israel y Estados Unidos durante los últimos años.
En julio de 2025, Estados Unidos impuso sanciones contra la jurista italiana, una decisión que analizamos entonces en un artículo publicado por la Universidad de Costa Rica.
Albanese también ha recibido reconocimientos importantes. En mayo de 2026, el Gobierno de España le concedió la máxima distinción de la Orden del Mérito Civil, según informó oficialmente el Palacio de la Moncloa.
En Costa Rica, la Universidad de Costa Rica acordó concederle un Doctorado Honoris Causa, cuya entrega está prevista para los próximos meses. La decisión fue informada por el Semanario Universidad. Un intento posterior de un egresado por cuestionar el reconocimiento no prosperó y el Consejo Universitario mantuvo su decisión.
Información, periodismo y Gaza
El debate planteado por Albanese no ocurre en el vacío.
En las últimas semanas volvió a discutirse el riesgo que enfrentan periodistas e investigadores que documentan las actuaciones de Israel. El documental Naza, realizado por periodistas israelíes y presentado este año en Venecia, provocó fuertes reacciones de autoridades israelíes. Reporteros Sin Fronteras cuestionó públicamente las amenazas formuladas contra sus directores, mientras el medio israelí +972 Magazine analizó las repercusiones del documental dentro del propio Israel.
En Costa Rica, una función prevista para el 10 de octubre fue cancelada por Cinema San Pedro, según informó el Semanario Universidad. Posteriormente otras salas manifestaron disposición a proyectarlo, según reportó Delefoco.
Todo ello hace particularmente oportuna la discusión propuesta por el nuevo informe de Albanese: no únicamente qué información circula sobre Gaza, sino cómo se selecciona, cómo se titula, qué fuentes reciben mayor credibilidad y qué hechos quedan fuera del relato.
La discusión tampoco se limita a su trabajo.
El reciente Premio Nobel de la Paz concedido a la jurista sudafricana Navanethem “Navi” Pillay volvió a poner atención sobre otra figura estrechamente vinculada con la investigación internacional de lo ocurrido en Palestina. Pillay ha presidido desde 2021 la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el territorio palestino ocupado.
En septiembre de 2025, esa comisión concluyó que Israel había cometido genocidio en Gaza, según el informe divulgado por Naciones Unidas.
Este nuevo documento de Francesca Albanese agrega otra dimensión a esa discusión. No se limita a analizar las decisiones de gobiernos, fuerzas militares o tribunales internacionales. Coloca también bajo escrutinio a quienes hemos tenido la responsabilidad de contarle al público qué ha ocurrido.
Y esa es una discusión que los medios de comunicación no deberían eludir.
