El diésel subió ₡97 por litro el 3 de octubre, hasta ₡785, con el ajuste que anunció la Aresep, y Recope ya presentó una nueva propuesta para noviembre con alzas en los tres combustibles. En un país que importa todo el combustible terminado que consume y con un conflicto en Medio Oriente que está fragmentando el mercado del combustible para buques, es razonable esperar ajustes en el precio de muchos bienes importados. Sostengo que esos ajustes deberían explicarse con números, porque no todos los componentes del flete están subiendo igual.
Un ejemplo: Maersk calcula cada trimestre su recargo ordinario por combustible con precios promedio de meses anteriores. Para la ruta de Asia a la costa oeste de Centroamérica, ese recargo para un contenedor seco de 40 pies bajó de $962 a $933 en octubre, porque se calculó con precios de mayo a agosto. En cambio, la misma naviera subió de 8% a 12% su recargo por combustible para el transporte terrestre en Costa Rica. Y Hapag-Lloyd aplica desde el 15 de octubre un alza general de $1.000 por contenedor en esa misma ruta, que es un aumento de tarifa y no un recargo por combustible.
Este mes, una importación desde Asia puede encarecerse por la tarifa base, por el camión desde el puerto y por el diésel local, mientras el recargo marítimo ordinario por combustible baja. Cuando el próximo trimestre se recalcule con los precios actuales, es probable que ese recargo también suba. Pero todavía no ha subido.
Cuánto de todo esto llega al precio final depende, sobre todo, del valor de lo que viaja en el contenedor. Si lleva $100.000 en electrónicos y el flete pasa de $5.000 a $6.000, el costo total aumenta menos de 1%. Si lleva $20.000 en muebles o cerámica, el mismo aumento eleva el costo en 4%, y algo más, porque los tributos se calculan sobre el valor CIF. Son ejemplos simples, pero muestran por qué un alza pareja de precios “por el petróleo” no se sostiene igual para todos los productos.
Costa Rica está muy expuesta a estos movimientos. Según el INEC, en el segundo trimestre el país importó $7.080 millones en bienes y 61,1% de ese valor entró por vía marítima.
Al importador le sugiero pedir la cotización desglosada: flete base, recargo ordinario de combustible, recargos de emergencia, cargos portuarios y transporte terrestre, y compararla con la anterior para el mismo origen, el mismo contenedor y el mismo servicio. Para quienes compran y para quienes regulan, la pregunta útil frente a un alza atribuida al combustible es qué parte del precio corresponde al transporte. En algunos productos es mucha. En otros, muy poca.
