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Ecos de mundos oníricos

Con José, mi esposo, tenemos un pasatiempo un tanto peculiar. Los fines de semana, cuando no está atrapado en su interminable bucle de reels y memes, solemos conversar sobre física cuántica, astronomía, agujeros negros y la posibilidad de que existan otros universos.

No somos físicos ni pretendemos serlo. Nos gusta leer sobre las teorías de Michio Kaku y Brian Greene, aunque debo admitir que a veces terminamos entendiendo menos que antes. También somos fanáticos del metal industrial, así que podemos pasar tranquilamente de escuchar Rammstein a discutir sobre dimensiones paralelas. Una combinación bastante rara, pero que a nosotros nos funciona.

Hace un tiempo, durante una conversación con unos amigos sobre experiencias sobrenaturales, surgió una pregunta que después no pude sacarme de la cabeza: ¿y si aquello que llamamos sobrenatural fuera simplemente una manifestación de una realidad física que todavía no sabemos explicar?

Me quedé pensando en eso durante varios días y recordé Universos paralelos, de Michio Kaku. Un libro que había empezado a leer y que, francamente, nunca tuve demasiadas intenciones de terminar. En él, Kaku habla de dimensiones adicionales y de la posibilidad de que existan otros universos que no podemos observar.

La curiosidad pudo más y terminé buscando información sobre el tema. Así encontré una entrevista de Kaku publicada en 2022 por The Institute of Art and Ideas. Me interesó especialmente una explicación que, según cuenta, le dio el premio Nobel de Física Steven Weinberg.

Weinberg utilizó una comparación con las ondas de radio. En una habitación pueden estar presentes señales de distintas emisoras al mismo tiempo, pero una radio solo reproduce la frecuencia que sintonizamos. Kaku retoma esa idea para explicar, mediante una analogía, cómo diferentes realidades cuánticas podrían coexistir sin que podamos interactuar fácilmente con ellas.

Por supuesto, esto no demuestra que existan universos paralelos. Pero me pareció interesante pensar que hay cosas a nuestro alrededor que no percibimos directamente y que solo podemos detectar con determinados instrumentos. ¿Podría ocurrir algo parecido con aspectos de la realidad que todavía desconocemos?

De ahí volví a pensar en las historias de fantasmas. Todos conocemos alguna: una sombra que cruza un pasillo, una luz que aparece sin explicación o esa sensación incómoda de que alguien nos observa cuando estamos solos. Son experiencias que muchas veces relacionamos con espíritus o presencias sobrenaturales.

No estoy diciendo que los fantasmas sean habitantes de otros universos. No existe evidencia científica que permita afirmarlo. Pero me pregunto si algunas de esas experiencias podrían tener explicaciones que todavía no conocemos, en lugar de ser necesariamente algo sobrenatural.

Esto también me recuerda a Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll, historia que también menciona Kaku en su entrevista. Siempre me gustó cómo, en ese cuento, lo absurdo tiene sentido dentro del mundo de Alicia. Y me hace pensar en cuántas ideas que hoy nos parecen disparatadas podrían verse de otra manera dentro de cien o doscientos años. Aunque también es posible que sigan siendo disparatadas.

Mientras tanto, José sigue enviándome reels, yo sigo leyendo sobre estas teorías y, cada tanto, volvemos a discutirlas. No siempre entendemos todo ni llegamos a una conclusión, pero creo que esa es justamente la parte que más disfrutamos.

Tal vez muchas de las historias de fantasmas sean simplemente formas que encontramos para explicar nuestros miedos o experiencias que no sabemos interpretar. O quizá todavía haya cosas sobre el universo que ni siquiera hemos aprendido a investigar.

A mí me gusta imaginar otra posibilidad, aunque no tenga ninguna prueba: que algunas de esas presencias fueran ecos de otros mundos, existiendo en realidades diferentes, intentando expresarse en nuestra realidad. Tal vez por eso no podemos verlas claramente ni comprender lo que ocurre, pero podemos sentirlas.

Es una idea bastante ocurrente, lo sé. Pero quién sabe, quizá algún día alguien encuentre una explicación. Y tal vez sea un visionario o simplemente uno de esos locos a los que nadie tomó demasiado en serio en su época.