
La Cámara remitió una carta a la presidenta de la República, Laura Fernández Delgado, con una serie de reflexiones orientadas a promover soluciones a los desafíos que enfrentan los sectores productivo.
El viernes 27 de noviembre de 2026 es el plazo previsto para que el gobierno defina si firma el protocolo de incorporación al Acuerdo Transpacífico (CPTPP).
Y para la Cámara de Comercio Exterior de Costa Rica (Crecex) la discusión no debería centrarse en frenar la apertura comercial, sino en resolver los problemas estructurales que dificultan la competitividad.
La Cámara remitió una carta a la presidenta de la República, Laura Fernández Delgado, con una serie de reflexiones orientadas a promover soluciones a los desafíos que enfrentan los sectores productivos y contribuir constructivamente al diálogo nacional.
Para nadie es un secreto que los costos de producción, las limitaciones de infraestructura y logística, el acceso al financiamiento, la incorporación de tecnología, la productividad y los trámites regulatorios son algunos de los factores que inciden en la capacidad de las empresas y los productores.
Crecex considera que se requieren soluciones concretas para atender estas trabas, independientemente de la decisión que se adopte sobre el CPTPP.
Rodney Salazar, presidente de la Cámara de Comercio Exterior, señaló:
Costa Rica necesita una política productiva que acompañe su política comercial. No se trata únicamente de identificar los riesgos de la apertura, sino de construir las condiciones para que nuestros sectores productivos puedan competir, transformarse y aprovechar las oportunidades que ofrecen los mercados internacionales”.
Competitividad y apertura comercial deben ir de la mano
Crecex sostiene que fortalecer la producción nacional y ampliar las oportunidades comerciales no son objetivos contradictorios. Por el contrario, una política productiva sólida puede contribuir a que más empresas estén preparadas para competir, aprovechar nuevos mercados y generar empleo.
La Cámara destaca la importancia de acompañar a los pequeños y medianos productores, facilitando su modernización y su incorporación a nuevas cadenas de valor.
Salazar agregó:
Detener la apertura comercial no resolverá por sí mismo las debilidades estructurales de nuestra producción nacional. El reto consiste en analizar rigurosamente las oportunidades y los riesgos, mientras trabajamos en las condiciones que necesita el país para ser más competitivo”.
Una oportunidad para construir acuerdos
La Cámara de Comercio Exterior considera fundamental que el país mantenga su vocación de apertura comercial y continúe avanzando en la diversificación de sus mercados.
Durante décadas, Costa Rica ha construido una estrategia de desarrollo basada en la integración con la economía mundial, la atracción de inversión extranjera, la promoción de las exportaciones y la ampliación de sus destinos comerciales. Este modelo ha contribuido a transformar la estructura productiva nacional, generar empleo, incorporar tecnología y posicionar productos costarricenses en mercados internacionales.
Para Salazar, mantener esa trayectoria resulta especialmente relevante en un contexto internacional marcado por cambios geopolíticos, tensiones arancelarias y modificaciones en las condiciones del comercio mundial. El presidente de Crecex enfatió:
¿Cuál sería el costo de detener la diversificación de los mercados internacionales? Para una economía pequeña y abierta como la costarricense, diversificar mercados no constituye una amenaza; constituye una política de gestión de riesgo. Contar con más destinos y oportunidades comerciales permite reducir la dependencia de unos pocos mercados y ofrecer mayores alternativas a nuestras empresas”.
Según Crecex, cerrar las puertas a nuevos acuerdos podría limitar las opciones de las empresas costarricenses para exportar, invertir, abastecerse y competir, precisamente cuando el entorno internacional exige mayor capacidad de adaptación.
Salazar agregó:
Importar y exportar no son actividades contrapuestas, sino complementarias dentro de una economía integrada a las cadenas internacionales de valor. Los beneficios de la apertura comercial no se limitan a la exportación. El acceso a materias primas, maquinaria, tecnología, fertilizantes, equipos e insumos productivos es igualmente importante para el funcionamiento y la competitividad de las empresas”.
La Cámara reitera su disposición de contribuir técnica y constructivamente al diálogo nacional, con el convencimiento de que la apertura comercial, acompañada de una política productiva sólida, puede favorecer la generación de oportunidades, la atracción de inversión, el empleo y el bienestar de los costarricenses.
