Este año, el Consejo Nacional de Sostenibilidad (CNS) impulsa el Estado de la Sostenibilidad en Costa Rica 2026, un estudio que recogerá la opinión de casi 100 empresas y de más de 600 personas consumidoras para entender, con datos propios, qué tan integrada está la sostenibilidad en la gestión empresarial del país y qué tanto valora ese esfuerzo el mercado. Los datos de reporte que existen hoy —los que se revisan a continuación— son el punto de comparación desde el cual ese nuevo estudio buscará medir avances.
Costa Rica lleva más de dos décadas hablando de sostenibilidad, pero solo en los últimos años ha empezado a medirla con rigor. El más reciente corte, de 2024, de la Alianza Empresarial para el Desarrollo (AED) registra 43 empresas que publican informes o memorias de sostenibilidad en el país. De ellas, apenas 16 —un 37%— cumplen los requisitos del indicador: 10 en un nivel mínimo y 6 en un nivel avanzado.
El dato tiene matices. Entre julio de 2023 y junio de 2024, 29 compañías publicaron informes vinculados a sus operaciones locales; de estas, 13 alcanzaron los requisitos mínimos y 9 los avanzados, mientras 7 se quedaron cortas. Lo relevante es la tendencia: los reportes que no cumplen los mínimos cayeron de 63% en 2022 a apenas 4% en 2023, y los que alcanzan el nivel avanzado subieron de 14% a 33% en el mismo periodo. En términos simples, las empresas que reportan lo están haciendo cada vez mejor.
¿Quién reporta? El perfil es claro: el 88% son grandes empresas —con más de 250 colaboradores— y el 56% son de capital nacional, frente a un 44% multinacional. Esto desmiente la idea de que la sostenibilidad reportada es solo un ejercicio de casas matrices extranjeras: la empresa costarricense también está asumiendo el estándar.
En metodología, el Global Reporting Initiative (GRI) domina el panorama: el 44% de las empresas que reportan lo usan, ya sea en conformidad plena o como referencia. Otro 21% combina GRI con la Comunicación de Progreso (COP) del Pacto Global, y un 21% adicional usa solo COP. La evolución es notable: en 2017 apenas seis empresas reportaban bajo GRI; en la revisión de 2023, el 71% de los 24 reportes identificados seguía esa metodología. Desde entonces, la AED ha certificado a más de 500 profesionales en su curso GRI y mantiene una Aceleradora de Reportaje para incorporar nuevas empresas al ejercicio.
Para las empresas que aún no reportan, el mensaje es doble: la barrera de entrada ya no es tan alta —existen guías gratuitas de la AED y de la Bolsa Nacional de Valores— y el estándar de calidad entre quienes sí reportan sube cada año. Quedarse fuera del ejercicio empieza a tener un costo reputacional, no solo regulatorio.
Dar seguimiento riguroso a estas cifras —y no solo repetir el discurso de que “la sostenibilidad ya llegó”— es el propósito detrás de iniciativas como las que impulsa el Consejo Nacional de Sostenibilidad (CNS), que patrocina la generación y divulgación de datos actualizados sobre el estado real de la gestión ASG en el sector empresarial costarricense.
