El estudio fue publicado en una revista científica internacional y combinó análisis clínicos, patológicos y moleculares para estudiar la platinosomosis felina.
Un equipo con participación de investigadores costarricenses documentó seis casos de infección por Platynosomum illiciens, un parásito que puede alojarse en el hígado, los conductos biliares y la vesícula de los gatos y provocar una enfermedad conocida como platinosomosis.
Los resultados fueron publicados el pasado 30 de julio en el Journal of Veterinary Diagnostic Investigation, revista científica especializada en diagnóstico veterinario.
El trabajo, titulado Diagnosis of feline platynosomosis: case series and literature review, fue encabezado por Josué Campos-Camacho, investigador de la Escuela de Medicina y Cirugía Veterinaria San Francisco de Asís (ESFA). También participaron especialistas de la Universidad de Costa Rica (UCR) y de la Universidad de California en Davis, entre otras personas investigadoras vinculadas con la ESFA.
Seis casos analizados con distintas herramientas
La investigación estudió seis gatos infectados con P. illiciens mediante una combinación de evaluación clínica, análisis de heces, estudios de las lesiones y de la morfología de los parásitos y sus huevos, PCR y secuenciación de ADN.
Los investigadores también utilizaron herramientas de análisis filogenético para comparar genéticamente los parásitos identificados.
Cinco de los seis gatos experimentaron un deterioro clínico severo que llevó a su eutanasia. Las necropsias encontraron en esos animales una inflamación generalizada del hígado y los conductos biliares —conocida como colangiohepatitis— y trematodos presentes dentro de las lesiones.
Los casos presentaban, además, otras infecciones concomitantes: cuatro gatos tenían virus de leucemia felina, cinco estaban parasitados por Spirometra mansoni, cuatro por Ancylostoma y uno por Dirofilaria immitis.
El estudio confirmó mediante las distintas técnicas empleadas que los animales padecían platinosomosis provocada por P. illiciens.
Una enfermedad que puede pasar inadvertida
La platinosomosis afecta principalmente el sistema hepatobiliar de los gatos.
Las infecciones pueden permanecer sin manifestaciones clínicas, aunque también se han descrito casos de colangitis y colangiohepatitis. Investigaciones previas han relacionado además las infecciones crónicas por estos trematodos con el desarrollo de colangiocarcinoma, un tipo de cáncer de los conductos biliares.
La dificultad para detectar el parásito ha hecho que diferentes investigaciones adviertan que la enfermedad puede estar subdiagnosticada.
El nuevo trabajo aporta información para reconocerla mediante la combinación de hallazgos clínicos, parasitológicos, patológicos y moleculares, y amplía la información disponible sobre los ejemplares de P. illiciens presentes en Costa Rica.
Los gatos pueden infectarse al cazar e ingerir pequeños animales que participan en el ciclo del parásito, entre ellos lagartijas y otros vertebrados pequeños.
Costa Rica había registrado un primer caso en 2021
La presencia de P. illiciens en gatos costarricenses ya había sido documentada científicamente en 2021. En aquella ocasión, investigadores de la Universidad Nacional (UNA) publicaron el primer reporte de la especie en un gato doméstico de Costa Rica.
El parásito fue encontrado incidentalmente durante una necropsia y su identidad se confirmó mediante características morfológicas y secuenciación molecular. Sin embargo, se desconocían tanto la procedencia como la historia clínica del animal. La nueva investigación amplía ese antecedente al estudiar una serie de seis casos y relacionar la identificación del parásito con las condiciones clínicas y lesiones observadas en los animales.
Campos-Camacho también ha participado en otras investigaciones recientes sobre parásitos de importancia veterinaria en Costa Rica. En diciembre de 2025, Delfino.CR informó sobre su participación en el estudio que documentó por primera vez en Costa Rica y Centroamérica el denominado “gusano gigante del riñón” en un perro. Más recientemente, formó parte del grupo de científicos que confirmó casos autóctonos de Leishmania infantum en perros costarricenses.
