Los devastadores incendios en la Comunidad de Madrid, Ávila, Castellón o el sur de Francia han puesto en evidencia, una vez más, que el cambio climático no entiende de fronteras ni de condiciones sociales para hacer notar que sus efectos los sufren incluso los países con mayores indicadores de bienestar.
Aun así, pese a que la evidencia científica afirma con rotundidad la relación entre el cambio climático y las actividades humanas, existe hoy en día una corriente negacionista que ha popularizado su discurso.
Los recientes incendios en el sur de Europa lo evidencian notoriamente. Altos cargos políticos, como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, han dicho en numerosas oportunidades que el cambio climático siempre ha existido. Díaz Ayuso incluso afirmó recientemente que los peores incendios en la historia de Madrid se deben, en mayor medida, a la falta de limpieza en los montes. No es un secreto que la derecha española ha adoptado una postura negacionista para referirse a los efectos del cambio de temperatura. ¿Pero existe una postura clara para entender el perfil de un negacionista climático?
Los “negacionistas” del cambio climático han adoptado una serie de características similares que entrelazan teorías de conspiración con los valores del libre mercado para así argumentar que el cambio climático “es una excusa para imponernos la agenda globalista”, no solamente criticando la evidencia científica del cambio climático, sino también su forma de afrontarlo. Con ello se ha logrado ligar dos factores propicios para que se propague este tipo de discursos: la arrogancia intelectual y el orgullo de ser diferente, tal como lo menciona Richard Black, director de Energy and Climate Intelligence Unit. «El principal resorte que se activa en el cerebro de las personas que creen estas campañas es la ideología», remacha el psicólogo y director de Psicología Cognitiva de la Universidad de Bristol, Stephan Lewandowsky.
El artículo “Por qué las personas de derechas tienen más posibilidades de ser negacionistas del cambio climático”, de elDiario.es, señala que “bastan cuatro preguntas sobre la posición de un individuo acerca del libre mercado para predecir cuál será su postura científica en cuanto al cambio climático». Y describe el mecanismo por el que se creen las mentiras creadas alrededor de la cuestión climática:
Cuando una persona situada en el espectro neoliberal escucha ‘reducción de emisiones’… boom. En su cerebro se dispara un dispositivo que lo coloca en contra. ‘Solo los recortes de impuestos son positivos”. Black pone en evidencia el caso de Reino Unido, “Allí la situación es ideológica. Es mejor ser diferente. Y lo diferente es estar en contra del esfuerzo contra el cambio climático. A eso se le añade la idea de que defender la libertad de expresión incluye las mentiras".
A partir de ahí, "estas personas, que muchas veces son inteligentes, utilizan esa inteligencia para buscar caminos por los que escapar. Por ejemplo: una conspiración", suma el psicólogo Lewandowsky.
Diferentes estudios y encuestas han intentado trazar el perfil de un negacionista climático: hombre y conservador. El sociólogo de la Universidad Chalmers, Martin Hultman, señala que “Hay tres grupos de negacionistas climáticos: CEO de industrias extractivas, políticos financiados por ellas y hombres conservadores", resume Hultman a SINC. "Cuando una mujer presenta resultados que implican que estos individuos, negocios, ideologías y estructuras necesitan cambiar, no es de extrañar que intenten matar al mensajero". Hultman se refiere a un tipo de mentalidad que «no ve la naturaleza como algo vulnerable que puede ser destruido», sino como algo por explotar porque "el crecimiento económico es más importante que la supervivencia de la humanidad".
Tal como señala Hultman, hay un claro nexo entre los valores patriarcales más arraigados y el perfil de un negacionista climático. Hultman destaca que esta forma de pensar es más frecuente en hombres conservadores, que aceptan los argumentos negacionistas con mayor frecuencia. De hecho, “un estudio de 2016 señaló que un motivo por el que ellos son menos respetuosos con el medioambiente es porque perciben su defensa como una actitud femenina”.
A pesar de que la evidencia científica difícilmente se puede contradecir de forma veraz y acertada, la existencia de negacionistas climáticos dificulta la llegada a acuerdos y la búsqueda de soluciones para enfrentar el cambio climático. Las acciones que tomemos en la próxima década serán claves para saber si logramos mitigar o empeorar los efectos climáticos del futuro. Por ahora, el futuro parece desolador, pero es nuestra responsabilidad y obligación luchar para mitigar de mejor forma la debacle ambiental que sufrimos.
